Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Opinión

¡Él me zarandeó…!

El papa Francisco me movió con una fuerza inusitada y me enseñó que nadie debe poner peajes que obstaculicen involucrarnos en la construcción de una mejor Colombia

Por:
Septiembre 12, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
¡Él me zarandeó…!
Francisco se dirigió a todos sin exclusión, a pobres y ricos, a políticos y servidores públicos, a la guerrilla, a quienes siembran cizaña, a la Iglesia que comanda, a la Colombia descalza…

El papa Francisco, acaba de zarpar de Colombia luego de conmover al país con su gran estatura ética y moral, luego de unir y cautivar a millones de colombianos con su alegría, fortaleza, sencillez, pragmatismo, bondad y especial ternura…, su partida dejó un dulce sabor a nostalgia.

Francisco se dirigió a todos los colombianos sin exclusión alguna, a los pobres y ricos, a los políticos y servidores públicos, a la guerrilla, a quienes siembran cizaña, a la Iglesia que comanda, a esa Colombia descalza que pudo palpar en las calles y en las multitudes que con paciencia y contagiadas de su inmenso amor, lo esperaron fielmente bajo el sol y la lluvia, bajo el frío y el calor sofocante, en las tempranas madrugadas, en las tardes y noches de Bogotá, Villavicencio, Medellín y en la heroica Cartagena.

El papa pudo escuchar, ver, oler la tierra de los colombianos; bajo una atiborrada agenda, logró sumergirse en la inmensidad del contexto político y social de una Colombia diversa. Escuchó su rica música, observó la autenticidad de los colombianos, sus esfuerzos y laboriosidad, admiró sus paisajes, sus flores, degustó sus sabores y atendió con paciencia  las historias de  víctimas; abrazó y bendijo a decenas de desvalidos, agradeció a tantos servidores y retó la fuerza de la juventud colombiana a soñar en grande; a no dejarse engañar, ni robar sus sueños.

Observé del Papa que es un ser humano gigante tanto como de aquí a Roma, pasando por Buenos Aires; está lleno de un sinfín de cualidades; su carisma bondadoso permite comprender por qué es el apóstol sucesor de Pedro y el Pastor que comunica con valor el testimonio del evangelio a millones de fieles.

El papa Francisco hizo ir a misa a quienes hace mucho no lo hacían; obligados algunos por el protocolo escucharon sus homilías llenas de misericordia; al final lo trascendente, fue la semilla que dejó en el alma y el corazón de miles de creyentes y no creyentes, perfumados gratamente con la verdad de sus palabras.

 

En el valor de su palabra encontramos el significado
del perdón que desata amor puro;
y en su gran corazón, el vigor que ofrece la reconciliación

 

 

En el valor de su palabra encontramos el significado del perdón que desata amor puro; en la nobleza de su sencillez descubrimos que sí es posible revitalizar las relaciones con quienes tenemos diferencias y en su gran corazón, apreciamos el vigor que ofrece la reconciliación.

El papa Francisco me zarandeó con una fuerza inusitada y me enseñó que nunca puedo olvidar que vivo en un hermoso país que debo cuidar y respetar. Aprendí que nadie debe poner peajes que obstaculicen involucrarnos en la construcción de una mejor Colombia y en la edificación de una mejor comunidad.

De la visita del papa, aprendí que jamás debo olvidar conjugar los verbos amar, cuidar, dar, servir, respetar, honrar, valorar, agradecer y perdonar; que su profundo mensaje debe convertirse en una norma de vida y comportamiento en la calle, en los campos y ciudades…, en mi hogar; recibí del Papa la orden implícita de cumplir sus preceptos con disciplina y con buena memoria, para nunca tirarlos al olvido en el fondo del mar; entendí que es preciso tomarlo muy en serio si queremos dar el primer paso para hacer entre todos un mejor país.

Olvidar a Francisco es imposible; quedan vivos testimonios y habitan en Colombia millones de fieles que no serán indiferentes a su mensaje; estoy seguro que podemos seguir alimentando esa nueva esperanza que él nos ungió.

Para no olvidarnos de esta suma de testimonios y profundas palabras cargadas de sencillez y humildad, es preciso hacer ejercicios diarios como lo hacen los atletas; dar el primer paso requiere de valor; ese valor que regala la alegría de vivir y la superación del dolor.

Colombia necesita de líderes capaces de zarandear al país con una fuerza repleta de valores; líderes con un gran corazón que vinculen la ética y la moral, con los comportamientos diarios en sociedad; líderes que aceleren el fin de la patria boba que nos recordó el papa Francisco; allí donde existe un espiral de indiferencia, donde persiste un agujero negro que promueve la confrontación, que está repleto de tinieblas, de engaños y de miedos; allí “donde flamea el irrespeto por la vida, las discusiones interminables y los intentos fallidos”;  en ese estado etéreo y peligroso, nunca se sacia la tentación de la ley del talión que nos obliga a vivir iracundos y sedientos de venganza.

El papa Francisco nos pidió hacernos señas entre todos para recuperar la confianza entre nosotros mismos; él nos pidió que nos hiciéramos señas “como los pescadores que acompañaban a Jesús en su barca, para volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común” que es la nación con la que siempre hemos soñado todos los colombianos.

@rafacolontorres

Publicidad
0
1282
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Rafael Alfredo Colón

La clave del papa Francisco

La clave del papa Francisco

Su liderazgo lleno de amor ha hecho renacer un nuevo período de confianza, llenando de fe el seno de la Iglesia católica
Héroes…

Héroes…

Los héroes generalmente no son los más altos y los más atractivos, a los héroes se les mide por el tamaño de su corazón, como el de Niran Jeyanesan, policía de Toronto
¡Eso no se hace!

¡Eso no se hace!

El bribón del Transmilenio, la “elegante” señora que bota basura en la calle, el ladrón de celulares… ¡Hay que denunciar! Pero, ¿qué pasa cuando denunciamos?
Colombianadas…

Colombianadas…

Prácticas que parecieran parroquialismo e indisciplina o, por otro lado, solidaridad mal practicada, no pueden volverse conductas consuetudinarias, ni podemos aceptar que pasen por encima de la ética social
¡Seamos más abejas…!

¡Seamos más abejas…!

“Abejémonos” no existe en el diccionario; pero en el lenguaje de las abejas es la fuerza poderosa que anima a desarrollar proyectos con pocos recursos para el bien de todos
¡Maldita tentación…!

¡Maldita tentación…!

En regiones donde se palpa la extrema pobreza y profundos desequilibrios, sus gentes son atraídas por el agujero negro que conduce a la nefasta ilegalidad
¡Bienvenidos al pasado…!

¡Bienvenidos al pasado…!

Millones de colombianos perciben que en lugar de ir avante, dan marcha atrás. ¿Será que a las élites, lo que más les conviene es no cumplir?
Se acabaron las excusas

Se acabaron las excusas

Al Estado se le acabaron los pretextos para no ejercer su control institucional, para hacerse cargo del corazón del territorio, donde viven los más excluidos del desarrollo