El flagelo que viven los comerciantes de Barranquilla

Las agrupaciones delincuenciales los extorsionan constantemente y ante cualquier negativa los amenazan con asesinarlos

Por: Camilo iglesias
diciembre 01, 2020
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El flagelo que viven los comerciantes de Barranquilla

Si existe una manera cruel y humillante de arrebatarle algo a alguien es por medio de la extorsión y el secuestro. Y es esa hecatombe la que están viviendo los dueños y administradores de casinos, tiendas, billares, misceláneas y demás establecimientos comerciales del Atlántico. Son amedrentados constantemente para el pago de extorsión inicial y semanal a grupos delincuenciales tales como Los costeños, que últimamente han tomado fuerza en el sur de Barranquilla, Soledad, Malambo y Puerto Colombia.

Los comerciantes de estos pequeños negocios deben realizar un aporte inicial, que va desde trescientos mil pesos hasta siete millones de pesos para poder trabajar, y luego deben realizar aportes semanales entre diez mil y cincuenta mil pesos, dependiendo de la ubicación y del tamaño del negocio en el cual desarrollan su actividad comercial.

Además de haber visto reducidas sus ventas por la pandemia hasta en un 50%, de desarrollar su actividad comercial de domingo a domingo en jornadas agotadoras de trabajo y de sobrevivir con créditos bancarios, estas personas ahora viven con la zozobra generada por estas agrupaciones.

Muchas veces los participantes de estas bandas se les acercan y les entregan un papel que les informa que si no llaman dentro de dos horas a un número que se encuentra escrito en él serán declarados como objetivo militar. Y cuando no se cumple la orden, se acercan a los establecimientos a preguntar por qué no han llamado, gritan fuertes palabras, lanzan amenazas y en algunos casos realizan disparos hacia el local. 

Ya han sido varios los comerciantes que ante el temor de ser asesinados les ha tocado cerrar sus negocios y marcharse, dejando todo atrás y sin importar las pérdidas. La última víctima mortal de estos delincuentes fue un niño de diez años, cuyo padre no pagó la extorsión que le hacían (le exigían un monto cercano a los cinco millones de pesos) y quien se vio afectado por los disparos indiscriminados contra el establecimiento donde se encontraba: fue alcanzado por una bala mortal en su cabeza.

Ya son muchos los años que lleva esta banda realizando toda clase de actividades delictivas. De hecho, se ha notado su crecimiento con la inclusión de jóvenes y niños entre los doce y veinticinco años de barrios populares del departamento, quienes se pasean en motos y bicicletas realizando atracos, cobros de extorsiones y asesinatos.

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