Opinión

El Estado sí derrotó la guerrilla

Las Farc se habían tomado medio país, cuando asumió la Presidencia Álvaro Uribe. Que no las debilitó, sino que las destruyó, las volvió pedazos, las aniquiló

Por:
octubre 12, 2015
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A Carlos Alberto Montaner, con admiración y afecto

En la última de tus apasionantes colaboraciones radiales para “La Hora de la Verdad”, que ya merecen convertirse en libro, dijiste que “El Estado colombiano no pudo derrotar la guerrilla, aunque Álvaro Uribe la debilitó”. Dejemos de lado el Mito y vamos a la Historia.

La primera guerrilla se armó en Colombia como consecuencia del terrible 9 de abril de 1948, que desató la violencia que padecimos por más de cinco años y que costó, dicen, 300.000 muertos. El 9 de abril fue una barbaridad cometida por el comunismo internacional, con ocasión de la Conferencia Panamericana. El instrumento de esa atrocidad, el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, fue un gánster de las juventudes comunistas cubanas, un tal Fidel Castro.

Las guerrillas que en ese momento se armaron, especialmente en los Llanos Orientales y el Tolima, se entregaron al Estado, representado entonces por el Gobierno Militar del General Gustavo Rojas Pinilla. Fue una entrega solemne y total, que abrió el camino a la paz que vivimos entre 1953 y 1959. Va la primera.

Recuerda esa fecha, Carlos Alberto, pues que coincide con el amargo trago de la toma del poder en Cuba por Fidel Castro, el asesino de Gaitán, precisamente.

Sabe muy bien la Historia que lo primero que hizo Castro desde el poder, además de asesinar en el paredón unos miles de tus compatriotas, fue adiestrar y armar guerrillas o bandoleros para asesinarnos en Colombia. No hay persona de nuestra edad que no recuerde con horror los nombres de Chispas, Desquite, Pedro Brincos, Mariachi, Sangrenegra y un jovencito a quien por su buena puntería llamaban Tirofijo.

Un hombre de coraje a toda prueba y patriotismo ejemplar, los derrotó con las armas de nuestro glorioso Ejército. Fue tan rotunda su victoria, que el país lo reconoce como “El Presidente de la Paz”. Recuerda bien su nombre: Guillermo León Valencia. Y va la segunda.

Castro no se dio por vencido y armó una nueva generación de guerrilleros, menos capaces con las armas y supuestamente mejor entrenados para incendiar el país con el credo comunista. Ahí nacieron el ELN y el EPL. El primero, muchos más fuerte, fue vuelto trizas por el Ejército, comandado por un gran general llamado Álvaro Valencia Tovar. Recuerda el sitio de esa derrota formidable: Anorí.

Al Presidente López Michelsen no le bastó la aplastante victoria militar. Le dijeron que el ELN quería salir con dignidad de su derrota y pactar una entrega decorosa. Fue el anzuelo que mordió el Presidente. Y ordenó que a los bandidos vencidos les dieran comida y ropa y armas para no parecer una tropa de mendigos harapientos. Y salieron para rearmarse y empezar de nuevo. Pero fue la tercera.

Esa nueva generación de bandidos, por supuesto armados y entrenados en Cuba, tenía un nuevo ingrediente, el M-19, creado con rezagos comunistas, las Farc y un componente cristiano marxista. Y por supuesto, armas y adiestramiento en Cuba.

Pero vino otro presidente de carácter, el muy liberal Julio César Turbay, quien los derrotó sin contemplaciones. Los que no cayeron quedaron en la cárcel. A la supuesta subversión se la podía llamar a lista en las prisiones de alta seguridad. Va la cuarta.

Belisario Betancur les declaró la paz y los dejó salir de sus calabozos. Y empezó nuevas negociaciones, que incluían a las Farc, que ya no tenían el amparo cubano. El Muro de Berlín se había caído. ¿Lo recuerdas, Carlos Alberto?

El M-19 pagó la gentileza de Belisario, con una de las mayores atrocidades que sufrió Colombia. El asalto al Palacio de Justicia, cumplido en asocio con Pablo Escobar, el siniestro hombre de la cocaína. Nueva movilización de tropas y nueva derrota para los bandidos. De los asaltantes no quedó uno solo. A los que estaban por fuera, tropa fugitiva, diezmada y vencida, se le hizo nuevo proceso de paz. No aprendemos. Amnistías e indultos inconstitucionales y camino franco para que llegaran a la Asamblea Constituyente y al Congreso y a los Ministerios y a las Alcaldías. ¡Y alguien dice que estamos ensayando por primera vez esta larga manera que tenemos de ser idiotas! Fue la quinta.

Aparecieron las Farc, ricas y poderosas. ¿Qué había pasado? Que se apuntaron a la cocaína, peor para Colombia que la Unión Soviética y los Castro. El nuestro no es un problema político. Es cuestión de narcotráfico.

El Presidente Pastrana lo intentó de nuevo. Y les entregó un territorio como el de Suiza. Y les abrió micrófonos y contuvo el Ejército. Y se tomaron medio país.

En eso andábamos, cuando asumió la Presidencia Álvaro Uribe Vélez. Que no debilitó la guerrilla, sino que la destruyó, la volvió pedazos, la aniquiló. Fue la sexta. Y te la contaré la próxima semana, querido amigo.

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