Cargó bultos, fue mesero, vendió perros calientes en la calle mientras perseguía el sueño de llegar a la radio, oportunidad que empezó sin sueldo en Radio Súper

Carlos Alberto Morales Gol Caracol en el Mundial - El duro camino de Carlos Morales para convertirse en la voz del Gol Caracol

El humo salía del carrito de comidas rápidas mientras la noche avanzaba en Ibagué. Carlos Alberto Morales acomodaba panes, salchichas y salsas para atender a los últimos clientes del día.

Aún no tenía una cabina de transmisión ni un micrófono profesional. Tampoco imaginaba que algún día millones de colombianos escucharían su voz durante los partidos de la Selección Colombia.

Sin embargo, mientras buscaba completar las ventas de la jornada, ya perseguía un objetivo que parecía lejano. El sueño de convertirse en narrador de fútbol corría paralelo a los trabajos que asumió desde adolescente para ayudar económicamente a su familia.

Años después, popularizaría en sus acaloradas narraciones la frase: “inician las emociones camino a la red". En aquella época las emociones eran otras, aunque el camino hacia el gol ya estaba claro en su mente: terminar el colegio, aportar dinero al hogar y encontrar una oportunidad que lo acercara a la radio.

El camino de Carlos Alberto Morales, el narrador que pasó de cargar bultos a cantar los goles de la Selección Colombia

Entre velas, mandados y perros calientes

La separación de sus padres modificó la realidad económica de la familia. Morales comenzó a trabajar siendo muy joven. Vendió velas durante las temporadas decembrinas, hizo mandados y encontró diversas formas de generar ingresos.

Mucho antes de cantar goles, su rutina consistía en recorrer calles y cumplir encargos. También llevaba comida a un zapatero que tenía dificultades para movilizarse. Por esas diligencias recibía pequeñas sumas de dinero que contribuían a los gastos diarios.

Posteriormente trabajó vendiendo perros calientes, una labor que combinó con sus estudios. Cada jornada terminaba con algunas monedas más en el bolsillo y con la misma convicción que lo acompañaba desde adolescente: ser narrador de fútbol en la televisión colombiana.

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El día que decretó su futuro

El 5 de septiembre de 1993 marcó un antes y un después. Colombia derrotó 5-0 a Argentina en Buenos Aires y firmó una de las páginas más recordadas de su escasa historia de triunfos.

Morales tenía 16 años. Como en su casa no había televisor, siguió el encuentro desde una cancha de tejo ubicada frente a su vivienda. Entonces aparecieron en pantalla William Vinasco y Adolfo Pérez. Al verlos, lanzó una frase que terminaría convirtiéndose en una especie de profecía personal: "Algún día yo voy a estar allá".

En ese instante todavía faltaban años de esfuerzo, pero el joven ya parecía decirse a sí mismo una expresión que después sería famosa en las transmisiones de la selección: "¡Me la juego por ti, Colombia!". Solo que en ese momento la apuesta era personal. Se la estaba jugando por un sueño.

El camino de Carlos Alberto Morales, el narrador que pasó de cargar bultos a cantar los goles de la Selección Colombia

Cuando descubrió que tenía una voz para narrar

Antes de llegar a la radio trabajó también como utilero en eventos musicales, lavó loza, preparó alimentos, atendió mesas y cargó bultos de harina como cotero.

La oportunidad de descubrir su talento apareció durante el servicio militar. Un día encontró un sistema de sonido disponible y comenzó a narrar un partido de manera improvisada. La reacción sorprendió incluso a sus superiores. El coronel y varios capitanes quedaron tan impresionados que decidieron dejarlo como narrador de los encuentros deportivos en lugar de alinearlo como jugador.

Mientras otros buscaban un lugar dentro de la cancha, Morales comenzaba a encontrar el suyo detrás del micrófono. Mucho tiempo después popularizaría la frase "Ya es historiaaaa" para cerrar los partidos. En retrospectiva, aquel día en el servicio militar también terminó siendo anécdota del pasado: fue el momento en que descubrió que podía convertir una afición en una profesión.

El largo camino hacia los medios

Al finalizar el servicio militar, siguió desempeñando distintos trabajos. Fue mesero, perifoneador –empezando a usar el talento con el que nació para gritar goles– y continuó buscando oportunidades laborales mientras insistía en abrirse espacio en la comunicación.

Su ingreso a Radio Súper llegó sin salario fijo. Allí aprendió, desde la base, el funcionamiento de una emisora. Más adelante pasó a Ecos del Combeima, donde combinó la radio con otros empleos para sostener a su familia.

Fue durante esa etapa cuando recibió un consejo que resultaría determinante. Álvaro Ariza Cortázar le recomendó grabarse narrando partidos, bajar el volumen del televisor y practicar constantemente. Morales convirtió aquella sugerencia en una rutina. Horas y horas de grabaciones fueron moldeando la voz que años después se escucharía en transmisiones nacionales.

De Ibagué a los Mundiales

Su llegada a la radio nacional fue un proceso gradual. En Caracol Radio encontró el primer gran espacio para consolidar su estilo, participando en programas como El Carrusel Deportivo y El Pulso del Fútbol. Allí aún no era la voz principal, pero sí un narrador en formación dentro de un entorno exigente, donde cada transmisión sumaba experiencia.

De hecho, la paciencia y el esfuerzo hicieron que se abriera la puerta a un salto mayor. En 2007, tras superar una audición, ingresó a Caracol Televisión. Así se dio la transición a las grandes transmisiones de fútbol en pantalla. Fue el paso definitivo hacia los eventos de mayor alcance.

El camino de Carlos Alberto Morales, el narrador que pasó de cargar bultos a cantar los goles de la Selección Colombia

En 2019 cuando llegó el punto de quiebre: tras la salida de Javier Fernández Franco, asumió la narración principal de la Selección Colombia en el Gol Caracol. Desde entonces, su voz ha estado al frente de las grandes competencias de la Tricolor. Ha participado en coberturas mundialistas y ha acompañado a la Selección en eliminatorias, amistosos y torneos internacionales.

Antes de los estadios llenos, los vuelos internacionales y las transmisiones mundialistas, estuvo el joven que vendía perros calientes, cargaba bultos y hacía mandados en Ibagué. Por eso, cuando hoy exclama "¡Estás nítido, Colombia!" evoca también una historia de superación personal construida durante décadas. ¡Gol!

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.