De Néstor Humberto Martínez y Roy Barreras

"Tanto el uno como el otro bien pueden ser un Fouché o un Tayllerand colombianos, animales políticos capaces de adaptarse a décadas de política nacional"

Por: Leonardo Rodriguez Perez
enero 27, 2021
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De Néstor Humberto Martínez y Roy Barreras

No quisiera dejar pasar este año sin llamar la atención sobre un detalle que no ha sido evocado por ningún medio, en lo que fue uno de los debates más transcendentales del 2020 en el Congreso. Por intermedio del gran biógrafo austriaco Stefan Zweig (1881-1942) fueron traídos a colación en la discusión en el Congreso sobre el exfiscal Martínez y el proceso de paz los dos grandes ministros de Napoleón I (1769-1821): Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord (1754-1838) y Joseph Fouché (1759-1820). El senador Roy Barreras comparó a Martínez con Fouché y le pidió no ser recordado como el “Fouché colombiano”, es decir, como un inteligente oportunista.

Talleyrand era noble, mientras Fouché era burgués, un “routier” sin títulos aristocráticos, que fue capaz, sin éxito, de enfrentarse a Napoleón. Martínez no resistió la tentación de contestarle a Roy Barreras su comparación, y lo hizo elegantemente, en el mismo registro de historia napoleónica. Así, en su respuesta, comparó al senador Roy Barreras con Talleyrand, para básicamente decir que Roy Barreras, al igual que aquel noble francés, ha sido un privilegiado que ha sabido adaptarse a todas las corrientes para continuar vigente en el panorama político nacional: uribista, santista, petrista.

De acuerdo con Stefan Zweig, en un momento dado tanto Talleyrand como Fouché decidieron dejar atrás su mutua animadversión, resultado de caracteres al fin de cuentas bastante parecidos, que les sirvieron para ser necesarios a Louis XVI, a la Revolución, al Consulado, a Napoleon I y a Louis XVIII. Su acercamiento se manifestó en tomarse del brazo durante una velada mundana en París. Advertido de ello a través de correspondencia, Napoleón dejó el campo de batalla, regresó a París y decidió prescindir de los servicios de del aristocrático Talleyrand, con el cálculo que le sería más fácil controlar al burgués Fouché. Napoleón sabía que no podría enfrentarse a estas dos personalidades unidas contra sus sueños imperiales, que en última instancia le costaron la derrota y el exilio.

Tanto Néstor Humberto Martínez como Roy Barreras tienen razón en este intercambio verbal, mediado por referencias históricas. Tanto Martínez como Barreras bien pueden ser un Fouché o un Tayllerand colombianos, animales políticos capaces de adaptarse a décadas de política nacional. ¿Los veremos tomados del brazo como los dos amigos que son?

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