De la suerte, la muerte y otras hierbas...

"Tengo claro que nací para escribir, y sé también que cuando ya no pueda hacerlo ese día irremediablemente habrá comenzado el final"

Por: Leonel Uriel Alzate Herrera
mayo 26, 2021
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
De la suerte, la muerte y otras hierbas...
Foto: Pixabay
Nada ha cambiado, salvo que desde ahora siento como que mi cuerpo ya no me pertenece, ya no logro dominarlo, se me ha quedado dormido por algún capricho mordaz de mi cerebro. Así que Ana, amada mía. Colócate frente al ordenador y toma nota:

Desde siempre tuve claro que nací para escribir, y supe también que cuando ya no pudiera hacerlo habría comenzado el final. Sé también que la vida es solo un rato que a veces se alarga.

Todo es relativo, incluso aquello que algunos suelen llamar felicidad. Hoy he despertado con la plena convicción que la línea que separa la vida de la muerte, es tan delgada y frágil como ese grito silencioso en la garganta del condenado cuando ya su suerte está echada.

Dicen que la muerte y la suerte son la misma palabra, con una letra cambiada, y es por eso que no sé si estar vivo, como dicen que estoy, es asunto de la suerte o el anuncio de una muerte que me llega a cuentagotas, porque ya nada es igual, y ya nada lo será, aunque intenten darme ánimo aquellos que me miran compasivos, y aun cuando me mienta a mí mismo, pensando que todo pasará.

Nada apesta tanto como el olor del cloro con que una enfermera con cara de ángel y genio de bruja, trata de desinfectar la misma camilla donde dos hombres han muerto en menos de 24 horas, y yo aquí, a dos metros, postrado a una cama de la que no soy capaz ni siquiera de pararme por mi propia cuenta. Soportando el pitido aturdidor de unos raros aparatos encargados de informar que sigues vivo.

De momento sigo hablando, y eso ya es mucha ganancia. Voy tratando de encontrar fluidez en mis palabras, aunque mi lengua, siempre altiva y elocuente, por momentos se me duerme, y me cuesta  hablar para transmitir la angustia que produce sentirse medio muerto, con tu cuerpo hemipléjico, y sin ganas de ver a nadie, tal vez por miedo a que perciban mis propias miserias, porque quiero todo, menos compasión.

No sé como sucedió, ni lo quiero averiguar, solo sé que un jueves cualquiera desperté para enfrentar una verdad medio cruel e inevitable, que pesa en mis párpados, que duele en mi cuerpo, y me llena de ansiedad. Ni siquiera los dedos me responden, y por desgracia me pasa justo ahora, que me animo a contaros mi tragedia.

Mas no todo está perdido, ahí está ella, la de siempre, la compañera de tantas batallas. Ahí esta Ana; escribiendo por mí, ayudándome a volar, porque nunca soy tan libre como cuando escribo, cosa que ya no sé si algún día podré volver a hacer por mí mismo, aunque muchos me digan que volveré a caminar, y que lo tengo que intentar. Tal vez tengan razón, pero denme tiempo.

Permítanme ser yo mismo, enfrentar mis miedos y llorar mi angustia. No me hablen de terapias o remedios milagrosos. No ahora, que solo me apetece un café, escuchar a Sabina, y dormir sabiendo que al despertar, del otro lado de mi almohada estará ella, con su risa de niña y esos ojos que son lo último que quiero ver cuando llegue mi hora.

No me tengan compasión. Sigo convencido que el destino viene escrito, y la línea que separa la vida de la muerte, es tan delgada y frágil como este grito que no puedo lanzar, que se me ahoga en la garganta, y me está mordiendo el alma.

Tengo claro que nací para escribir, y sé también que cuando ya no pueda hacerlo ese día irremediablemente habrá comenzado el final.

-Una última cosa, Ana.
-Dime, viejo.
-Revisa bien los puntos y las comas. 
-Amor, ¿le coloco al final tu acostumbrada frase "he dicho"?
¡Ni se te ocurra!
Risas...

-.
0
300
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Funeraria Gaviria y el negocio de la muerte 

Funeraria Gaviria y el negocio de la muerte 

¿El ídolo vallenato, Rafael Orozco, terminó salpicado por el narcotráfico?

¿El ídolo vallenato, Rafael Orozco, terminó salpicado por el narcotráfico?

El derecho a la imaginación

El derecho a la imaginación

Nota Ciudadana
Reflexiones necesarias en torno a una muerte

Reflexiones necesarias en torno a una muerte