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Opinión

Corrupción de derecha e izquierda: ¿idénticas?

Semana rica en crónica roja de la corrupción latinoamericana y colombiana: Lula, Humala, exfiscal Moreno, campañas Zuluaga y Santos… ¡Lula que era el de mostrar de la izquierda!

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Julio 17, 2017
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Corrupción de derecha e izquierda: ¿idénticas?
Lula da Silva condenado a 9 años de cárcel- Gustavo Moreno, exfiscal colombiano: el saldo tras las rejas podría ser menor si delata en EE. UU

La corrupción no tiene color político. Sin embargo, por las pocas oportunidades que ha tenido la izquierda de gobernar en algunos países de América Latina, es devastadora para tales proyectos políticos. El cuento, antes, era que la derecha robaba. Ahora, la izquierda también.

La semana pasada fue rica en la crónica roja de la corrupción latinoamericana y colombiana. Lula da Silva, el popular presidente brasileño, el hombre de los sindicatos y de Brasil sin hambre, fue condenado por corrupción. Ollanta Humala, quien prefería identificarse con Lula y no con Chávez, se entregó a las autoridades en compañía de su esposa. Los expresidentes Alejandro Toledo, prófugo y Alan García, sindicado. Los tres peruanos, acusados de recibir billete de Odebrecht. Temer, sustituto de la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, en la picota pública.

En Colombia , el exfiscal anticorrupción Moreno prepara maletas para los Estados Unidos no solo por haber caído con dólares marcados de la DEA (cualquier cifra es terrible; en este caso fueron pinches USD 10 000, primera cuota de una falsa promesa) sino porque sus cálculos le indican que el saldo tras las rejas será menor si viaja y delata. Y, para rematar, la Fiscalía constata que las campañas de los candidatos que pasaron a segunda vuelta presidencial en el 2014 fueron financiadas por Odebrecht. Los dos partidos, el de la paz y el de la guerra, socorridos por la corrupción. Triste, dado que fue una coalición centro izquierda la que impulsó las negociaciones que dieron fin a décadas de violencia.

Democrática corrupción. Partidos y movimientos de centro, derecha, izquierda, personajes de distintas edades, expobres, acomodados y ricos, del centro o la provincia, todos estudiados, con o sin experiencia política, metidos bien sea en el cuento del enriquecimiento personal por cuenta de favores prestados a poderosos proveedores de bienes y servicios o beneficiados por el financiamiento de campañas presidenciales.

Lo de Lula es devastador. Aunque el proceso de Autolavado (Lava Jato) ya llevaba tres años, cabía la esperanza de que no, que no fuera cierto lo de haber recibido un apartamento de USD 690 000 a cambio de favores recibidos por parte de una empresa beneficiada con contratos en el negocio del petróleo.

 

Cuando se pretendía esquematizar a los gobiernos de izquierda
bajo el rótulo simple del chavismo, cabía el recurso de acudir a Lula,
el buen gobernante, el hombre de Brasil sin hambre y del crecimiento económico

 

Lula era el de mostrar. Cuando se pretendía esquematizar a los gobiernos de izquierda bajo el rótulo simple del chavismo, cabía el recurso de acudir a Lula, el buen gobernante venido de la izquierda y los sindicatos, el hombre de Brasil sin hambre y del crecimiento económico: Lula no es Chávez, Lula es eficiente, Lula sabe cómo insertar a Brasil en la economía global y cómo reducir la inequidad. Dado el desastre venezolano, coctel de pésima gestión, autoritarismo y corrupción, la caída de Lula quema lo que quedaba de esperanza de un buen gobierno de izquierda.

¿Rasgos comunes en las reacciones de los protagonistas y sus respectivos movimientos políticos? Por supuesto. Van desde la atribución al complot político (Lula, Humala) hasta la salida, tan colombiana, de “fue a mis espaldas”.

Es claro que hay, en todas las toldas políticas, dirigentes honestos. Sin embargo, no se hacen notar. No dicen “yo no”, no manifiestan su desacuerdo con los eventos de corrupción asociados a sus movimientos. Miran hacia otro lado y, si acaso, coinciden en ubicar algún chivo expiatorio como, probablemente, ocurrirá en el caso del financiamiento de las campañas. Parece que no les parece grave la corrupción, nefasta y desmoralizante. Luz verde para seguir robando.

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