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El fiscal Néstor Humberto Martínez: detrás del personaje

¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Dónde estudiò? ¿Qué ha hecho? Su combo de amigos; el círculo del poder y … ¡su lunar!

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Julio 16, 2017
El fiscal Néstor Humberto Martínez: detrás del personaje

El Fiscal es junto al Presidente de la República, el hombre más poderoso de Colombia, con una clara vocación de poder probada desde los tiempos de la Universidad Javeriana. Esta son las claves para saber ¿quién es Néstor Humberto Martínez?

 

De dónde viene

Foto: semana.com

Es hijo de uno de los papás más queridos de la televisión. Humberto Martínez Salcedo, el maestro Salustiano Tapias de Sábados Felices. El profesor de radio y teatro de la Javeriana y la Tadeo, el ácido humorista político del radioperiódico El Pereque, el abogado graduado con honores en la Universidad Nacional, el amante de Francia que conocía de memoria, sin haber puesto nunca un pie en ese país. Murió de infarto mientras leía un libro de Fray Pedro Simón, el franciscano español que documentó la conquista de Colombia y Venezuela. Su madre, Aleyda Neira, nació en Ortega, Tolima, de donde salió por la violencia bipartidista. Mientras trabajaba en la emisora HJCK conoció al santandereano que sería su marido, la madre de èl (Bogotá, 8 de febrero, 1954) y de Aleyda, que nació cuando tenía 11 años y de quien ha sido el protector desde la muerte de su padre en 1986.

 

El combo familiar

Foto: Revista Jet-set Album de fotos edicion 290.

A los 9 años, ya daba muestras de la vena humorística, cuando poniéndose unas gafas remedaba con su cara regordeta al expresidente Carlos Lleras Restrepo.  Se casó a los 20 con Claudia Beltrán, los padrinos fueron Álvaro Castaño y Gloria Valencia. El noviazgo había empezado cuando él tenía 15 años y ella 13, y era la hermana de su mejor amigo. Claudia ha sido siempre la mejor compañera y el amor de su vida. Con ella, la odontóloga, tiene cuatro hijos: Camilo que llegó a la familia cuando apenas tenía 22 años, ahora es partner en el bufete. Abogado javeriano experto en regulación financiera, padre de Fernando Martínez Uribe, de 9 años estudiante del Nueva Granada, y la pequeña Mariantonia de 5, los ojos del abuelo. María Fernanda, abogada, se casó hace tres años con Alejandro Salguero Medrano; María Claudia, también es abogada especialista en competencia y hace parte del bufete se casó hace poco con Jason Loaiza;  Humberto es el menor, economista y socialmente se le ve con Laura Noguera, prima del tristemente conocido Rafael Uribe. Siempre ha sido una familia muy unida. Que viaja unida. Camilo recuerda que cuando eran pequeños su padre “religiosamente” los llevaba todos los viernes en un Volkswagen escarabajo hasta la finca del abuelo llamada “Pueblito Viejo” en Choachí, donde en acto de magia lograba colocar a la mamá de copiloto, y atrás a él, las dos hermanas y la abuelita.

Dónde estudió

Estudiante del Colegio Mayor San Bartolome, con su novia Claudia Beltrán. Foto: Revista Jet-set Album de fotos edicion 290

Los estudios tienen el sello indeleble de los jesuitas. Con ellos estudió en el Colegio Mayor de San Bartolomé, en la sede del centro que el próximo 27 de septiembre cumple 413 años de fundación. Allí se graduó en 1972, con una bien ganada fama de nerd entre sus compañeros, que veían como se escurría hacia el Capitolio para tratar de hablar con algún político, y dicen que uno de los que accedía a entablar charla era Julio César Turbay Ayala. Con el cartón en la mano entró a la Javeriana a estudiar Ciencias Jurídicas y Socieconómicas, el decano era el mítico padre Gabriel Giraldo, reconocido porque impulsaba a la política a los alumnos a los que les veía madera, como a Luis Carlos Galán. En la carrera mantuvo el mismo calificativo de nerd  en clases con profesores como Bernardo Gaitán Mahecha, Ramón Madriñán y Rafael Nieto Navia. Quizá las buenas calificaciones se deban a que las noches estaban reservadas para el trabajo en la emisora HJCK. “Mientras mis compañeros estaban en ferias y fiestas yo iba todos los días a la emisora”, le contó a Semana. Su horario era de 7 a 12 de la noche, y su tarea era anunciar los conciertos de música clásica y luego comentarlos. Mientras sonaban las melodías, Martínez se dedicaba a leer. Después de graduarse en 1977 vendrían las especializaciones en Derecho Comercial y Derecho de Familia, siempre en la Javeriana. Para ese entonces sus compañeros no le decían nerd, simplemente lo calificaban de “brillante”. Y añadían “tanto como su ambición”.

Ascenso al poder

Desde muy joven conoce el poder político y económico. Y con él se queda. A pesar de ganar mucho menos en momentos en que el dinero escaseaba, decide dejar el trabajo de recién egresado con su profesor José Ignacio Narváez para entrar a la Supersociedades como superintendente delegado y saltar a la vicepresidencia jurídica de la Cámara de Comercio de Bogotá. Rondaba los 30 años cuando entró a la Superbancaria como superintendente delegado para las instituciones financieras, y casualmente se encuentra con que Planeación Nacional, por entonces en manos de María Mercedes Cuéllar, está preparando el decreto de descentralización administrativa con 150 artículos que deben ser entregados contrarreloj. Cuéllar lo llama a él y a Luis Guillermo Sorzano para que le den una mano y en maratónica jornada lo logran. Poco después lo presentaría a Virgilio Barco, el presidente, quien lo asciende a Superbancario, cargo que asume en marzo de 1988. Era el contacto con el primer presidente en su carrera. Después vendrían todos los demás.

Como superbancario se encuentra con el poder económico. Llega a esa posición con el sonado caso en el pujante Banco del Occidente de Luis Carlos Sarmiento Angulo, uno de los pocos que había logrado salir indemne de la crisis financiera de los 80.  Estados Unidos acaba de hacer públicos los resultados de la Operación Polar Cap realizada conjuntamente por el FBI, la DEA, y las administraciones de impuestos y aduana, con por lo menos dos agentes encubiertos en la organización llamada “La Mina” que decían actuar bajo las órdenes de Pablo Escobar, Jorge Luis Ochoa y Gustavo Gaviria, como lo reseñó por aquel entonces la revista Semana, que conoció el texto completo del indictment (pliego de cargos) de la investigación presentado en una corte de Atlanta. En Polar Cap se vinculaba entre los acusados a las oficinas de Panamá y Colombia del Banco de Occidente de lavar más de USD 1200 millones entre 1987 y 1988. El asunto terminó para la oficina de Panamá como lo relata el New York Times el 5 de agosto de 1989: “El juez del Distrito Federal, William C. O’Kelley, ordenó al banco, Banco de Occidente de Panamá, que tiene activos de alrededor de  6 millones de dólares, a entregar cinco millones de dólares en cuatro años. Como parte del acuerdo de declaración de culpabilidad, el Gobierno rechazará una demanda civil de USD 410 millones presentada contra el banco”.

La situación de la oficina en Colombia era menos clara y como solamente con la expedición de la ley 190 de 1995 Estatuto Anticorrupción se penalizó el lavado de activos el asunto no pasó a mayores. La amistad con Sarmiento Angulo sí. Desde entonces y hasta la fecha ha sido muy cercano al hombre más rico del país, su asesor de cabecera, a punto que en algunos círculos lo llaman “el hombre de Sarmiento”. A Sarmiento lo asesoró en la compra de El Tiempo a Planeta, en la de Promigas, en los negocios de palma y caucho en baldíos de la altillanura que habría acumulado a través de Corficolombiana, en el registro del Grupo Aval ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos. Una cercanía que lo ha vulnerado por el caso Oderbecht. El círculo del poder no se cierra en Sarmiento. Hoy se mueve como pez en el agua en un vaivén entre “los megarricos”, y los “megapoderosos de la política”.

Qué ha hecho

De la política a los negocios, y de ellos a la política por algo más de treinta años. Ha estado cerca y dentro del poder político, en las más variopintas tendencias. Tras un fallido intento de ser alcalde de Bogotá, fue ministro de Justicia de Ernesto Samper, y uno de sus escuderos del Proceso 8000, época en que manifestaba, que someterse a que Estados Unidos certificara la lucha contra las drogas era un asunto de “dignidad nacional”.  Defensor del veto a la extradición hasta que las circunstancias políticas lo ahogaron. Penalizó el lavado de activos para combatir el narcotráfico, logró que se aprobara la extinción de dominio y sacó adelante el Estatuto Anticorrupción.

Al gobierno de Pastrana, archienemigo de Samper, llegó como representante del grupo de Alfonso Valdivieso que lo había apoyado a través de la Alianza para el Cambio, y que fue la semilla de Cambio Radical, el partido del que hace parte desde entonces, y del que hoy es uno de los más caracterizados partidarios de Germán Vargas Lleras. Así se lo contó recientemente a Bocas : “ Llegué a ser ministro del Interior “por una escasez que hubimos”. Éramos cinco liberales que habíamos fundado Cambio Radical: Humberto de la Calle, que había sido vicepresidente, entonces no le quedaba bien ser ministro del Interior; Alfonso Valdivieso, que había sido fiscal, entonces terminar de ministro no hacía sentido; Claudia Blum, que era senadora, y el otro era Rafael Pardo. No quedábamos sino Pardo y yo, y como comenzaban los diálogos con las Farc y Pardo había sido ministro de Defensa y había participado en el episodio de Casa Verde, las Farc lo veían con muy malos ojos, no quedaba sino un liberal y ese era yo”. Dejó el ministerio en medio de una moción de censura promovida por Amylkar Acosta en el Senado.

No llegó al primer gobierno de Santos, ya distanciado de Pastrana. Pero si al segundo. Con un cargo hecho a su medida: ministro de Presidencia, o “superministro”, como lo llamó la gente del común. Allí manejó el “computador de Palacio”, tuvo más de un rifirrafe con María Lorena Gutiérrez, quien era la mano derecha de Santos, -incluso se llegó a hablar de dos bloques: el de Gutiérrez junto a Gina Parody y Cecilia Álvarez, y el de Martínez, del que hacían parte los ministros de la cuerda del vicepresidente Germán Vargas Lleras- y cazó pelea en el gabinete después de desautorizar en vivo y en directo en el Congreso a los ministros de Interior Juan Fernando Cristo y de Justicia Yesid Reyes durante el debate de la reforma de equilibrio de poderes. Cuando salió del superministerio pocos dudaron que lo que tenía en mente era ser fiscal. Se repitió entonces el estribillo “es un hombre tremendamente ambicioso y convenientemente conectado”.

Bajo la lupa

Su ambición es llegar a ser Presidente de Colombia; la Fiscalía es un muy  importante peldaño. Cuando Juan Manuel Santos decide hacer el “reality” al que acudieron 113 participantes para elegir los ternados y él participó, muchos pensaron que quizá María Lorena Gutiérrez, la “superministra” sin título, le ganaría el pulso y lograría atajarlo. Martínez tenía varios puntos en contra. Para empezar tres pesos pesados en la lista: el ministro de Justicia Yesid Reyes, el fiscal encargado Jorge Perdomo y él, para solo dos cupos. Como quien dice, uno tendría que salir. Además, los partidos de la U y Liberal se habían quejado de lo que consideran la sobrerrepresentación de Cambio Radical en el gobierno. El poder del vicepresidente  Germán Vargas con Santos pesó una vez más.

La batalla se movió entonces, en todos los planos. Se recordó su cercanía a los “cacaos”, muchos de los cuales son clientes de su bufete Martínez Neira Abogados (MNA) al que acababa de llegar la muy prestigiosa DLA Piper. Cacaos sobraban para la muestra: desde Luis Carlos Sarmiento Angulo. hasta los grupos de los Ardila Lülle, de Santo Domingo, los azucareros del Valle, RCN, Caracol, Carlos Mattos, Pacific Rubiales, a los cuales había ayudado en adquisiciones, fusiones, y en el mercado de capitales. Se recordó también la frialdad del respaldo de Cambio Radical al proceso de paz.

En el plano personal se comentó hasta su adicción al trabajo. “Que en la Fiscalía se atengan porque los que trabajaban poco se van a ver afectados., sus jornadas son eternas y el mando fuerte. Estará allá a las seis de la mañana y a las once de la noche no se habrá ido y como pasaba cuando era superbancario los podrá llamar a medianoche para pedir información y asignar tareas”. El senador Robledo dijo que sería “el gobierno de los supermegarricos”, Antonio Caballero que “si hubiera que resumir en un solo nombre la carencia absoluta de sentido de lo público, ese nombre sería Néstor Humberto Martínez”, en una columna que tituló “Un fiscal general muy particular”. Contra viento y marea Juan Manuel Santos impuso su nombre en la terna que conformó con Yesid Reyes exministro de Justicia de Santos, y la gerente jurídica del proceso de paz con las Farc, Mónica Cifuentes. Casi simultáneamente, María Lorena Gutiérrez presentó renuncia de su cargo. Martínez Neira le había ganado la partida. Con 17 de los 22 votos de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia fue elegido como reemplazo de Eduardo Montealegre después de dos jornadas en las que había obtenido 13 y 14 votos en las mejores votaciones.

El lunar

La puerta giratoria entre política y negocios que maneja a voluntad.

Cuando aceptó ser el superministro del Presidente Santos llamó a los clientes de su bufete a informarles y dejarlos en libertad de buscar otra oficina de abogados, pero “ahí queda mi hijo Camilo”. Ningún cliente se retiró. Cuando salió de la Presidencia regresó al bufete desde donde trazó la estrategia para llegar a la Fiscalía.  La prueba del poder acumulado fue el coctel en el que derrochó atenciones en el Club el Nogal el 7 de septiembre del 2015 en el que juntó los “cacaos” de todos los sectores para celebrar la alianza con DLA Piper

“Esta es una sociedad política muy abierta. Yo llegué al Estado siendo nadie y el Estado me abrió todas las puertas” (Semana, 20 de julio 2016)

 

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