Hace ya 10 años, Nicolás Contreras y la brasileña Raíssa Joao copiaron la famosa idea de la 'vaca' para recoger dinero y así empezó en internet una causa para ayudar

Vaki, plataforma crowfundig colombiana - Cómo un colombiano se inventó Vaki, la plataforma que ha logrado recoger muchos millones y hasta salvar vidas

Era mayo de 2018. Las elecciones presidenciales en Colombia acababan de dejar una imagen poco habitual: un excandidato enfrentando una deuda de campaña después de no alcanzar el umbral de votos necesario para acceder a la reposición estatal de recursos.

Mientras los análisis políticos se concentraban en los resultados electorales, en internet comenzaba a tomar forma una iniciativa inesperada. Bajo la etiqueta #UnaVacaPorDeLaCalle, cientos de ciudadanos empezaron a realizar aportes para ayudar al entonces candidato Humberto de la Calle a cubrir las obligaciones económicas derivadas de su campaña.

Lo que parecía una acción puntual terminó convirtiéndose en uno de los episodios más importantes para el nacimiento y consolidación de una empresa colombiana que años después se transformaría en una referencia regional del crowdfunding (recolección de fondos): Vaki.

Detrás de esa plataforma estaban el emprendedor colombiano Nicolás Contreras y la brasileña Raíssa Joao, quienes años atrás habían identificado un problema mucho más simple y conocida por la gente: la dificultad de reunir dinero entre amigos para organizar reuniones, fiestas, asados o cualquier otra actividad que requiriera presupuesto extra para llevarse a cabo.

De Lavaquinha.com a Vaki

La idea inicial nació en 2016 bajo el nombre de Lavaquinha.com. El concepto era sencillo. Digitalizar la tradicional “vaca” que durante décadas ha servido en América Latina para reunir dinero entre varias personas con un objetivo común.

Una de las versiones más conocidas sobre su origen señala que nació entre arrieros de la época colonial en México, quienes reunían dinero para pagar las reses que habían consumido durante largas jornadas de trabajo. Desde entonces, la expresión quedó grabada en la memoria colectiva de algunos países latinoamericanos.

Por eso es lógico que los primeros usos de la plataforma fuera para temas  cotidianos y alejados de la política o las grandes causas sociales. Se trataba de recaudar fondos para celebraciones, viajes o encuentros grupales. De hecho, muchas de las primeras campañas surgieron para completar el dinero de un paseo universitario, organizar un asado entre amigos o reunir la cuota para una fiesta de cumpleaños.

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Con el tiempo, el proyecto empezó a mostrar posibilidades mucho mayores. Ese mismo año, Contreras y Joao empezaron a desarrollar una plataforma que permitiera crear campañas, recibir aportes digitales y hacer seguimiento a los recursos recaudados. La apuesta llegaba en un momento en el que muchos expertos sostenían que los modelos de crowdfunding difícilmente funcionarían en países latinoamericanos.

En contexto: Nuevas formas de financiar proyectos de innovación

El giro de 2018

Todo dio un giro en 2018. La campaña para Humberto de la Calle logró recaudar más de $700 millones en apenas 20 días, una cifra que sorprendió tanto a los creadores de la plataforma como a quienes seguían el experimento desde afuera.

Aquella experiencia demostró que existía una comunidad dispuesta a financiar causas colectivas a través de internet y que las pequeñas contribuciones podían convertirse en montos significativos cuando miles de personas participaban simultáneamente.

El episodio también coincidió con la llegada de dos inversionistas clave: Alexander Torrenegra y Tania Zapata. Su respaldo impulsó una transformación profunda del proyecto.

Fue entonces cuando Lavaquinha.com pasó a llamarse Vaki y comenzó una nueva etapa centrada en las campañas de donación y financiamiento colectivo.

Cómo Vaki pasó de reuniones entre amigos a recaudar más de US$14 millones

Tras el éxito de la campaña relacionada con De la Calle, otras iniciativas comenzaron a multiplicarse.

Una de las más recordadas fue la impulsada para apoyar a Noticias Uno. La campaña consiguió superar los $1.000 millones en recaudos, convirtiéndose en una referencia para el financiamiento ciudadano de medios de comunicación.

Después llegaron campañas relacionadas con emergencias médicas, ayudas humanitarias, emprendimientos, organizaciones sociales y campañas políticas.

Uno de los casos más visibles fue el de Luis Álvarez, un joven de Sincelejo que sufrió un ataque homofóbico y necesitaba recursos para tratamientos médicos y una prótesis funcional. La campaña logró reunir más de $40 millones en apenas dos días.

Mientras algunas recolectas alcanzaban notoriedad nacional, otras transcurrían lejos de los reflectores. Familias buscaban apoyo para costear cirugías, dueños de mascotas reunían dinero para tratamientos veterinarios y emprendedores conseguían recursos para abrir pequeños negocios con el respaldo de amigos, vecinos, conocidos e incluso de personas que nunca verían en sus vidas.

Entre una iniciativa y otra, la plataforma seguía creciendo. Durante los primeros seis meses de 2020 ya se habían creado más de 10.000 campañas y se habían recibido más de 100.000 aportes.

La pandemia terminó acelerando aún más el fenómeno. Miles de personas acudieron a las plataformas digitales para financiar mercados, tratamientos médicos, ayudas económicas y proyectos comunitarios. Según los fundadores de Vaki, ese período permitió demostrar que las donaciones no dependían exclusivamente de grandes aportantes, sino de comunidades enteras movilizadas alrededor de una causa.

Durante esos meses también se multiplicaron historias más cotidianas: restaurantes de barrio que buscaban sobrevivir a los cierres, artistas independientes que financiaban nuevos proyectos y familias que recaudaban recursos para medicamentos cuando los ingresos desaparecieron de un día para otro.

Los resultados comenzaron a reflejarse en las cifras. En 2020 la plataforma reportó recaudos cercanos a US$6 millones. Al mismo tiempo, el auge del crowdfunding impulsó el crecimiento de otras plataformas en la región, entre ellas Donadora, en México, así como Airfunding y Help, enfocadas en campañas sociales, educativas y de salud.

Posteriormente, Vaki continuó ampliando su alcance hasta convertirse en una de las principales plataformas de donación en América Latina.

Para 2023, Vaki anunció su llegada a México después de haber recaudado US$11 millones provenientes de más de 500.000 personas para proyectos sociales, ambientales, empresariales y políticos.

La historia estaba lejos de terminar. Durante una intervención realizada en el Networking Summit 2025, Nicolás Contreras afirmó que la compañía ya operaba en Colombia y México, mientras mantenía campañas activas en distintos países latinoamericanos.

Según las cifras compartidas por el emprendedor, la plataforma había superado los US$14 millones recaudados para más de 60.000 causas desde su creación en 2016.

Que sigan creciendo las vacas

Aunque la historia arrancó con reuniones informales y pequeños aportes para fiestas, fue aquella campaña de 2018 alrededor de Humberto de la Calle la que terminó demostrando que una idea nacida en Colombia podía movilizar millones de dólares.

Hoy, Vaki permite financiar emergencias médicas, proyectos personales, fundaciones, campañas políticas, emprendimientos, eventos familiares, iniciativas culturales y sistemas de membresía para creadores de contenido.

Siete años después, esa misma plataforma acumula más de US$14 millones recaudados, 60.000 causas financiadas y cientos de miles de personas unidas por una misma idea: aportar entre muchos para lograr algo que parecía imposible para uno solo.

¿Se animaría usted a pedir dinero para un proyecto personal, cuál sería su propuesta?

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.