Opinión

Azul y rosado

Niños de azul, niñas de rosado, como propone la ministra de la Familia en Brasil, es remitirnos al machismo más peligroso y doloroso que pretende el gobierno Bolsonaro

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Enero 11, 2019
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Azul y rosado
Las declaraciones de la ministra Alves son preocupantes porque representa un gobierno que ha proclamado desde el primer día que va a combatir la “ideología de género”. Fotos: Twitter/Damares Ales-Pixabay

Que los niños se vistan de azul y las niñas lo hagan de rosado propone, en una de sus primeras políticas públicas, el Ministerio de la Familia de Brasil. Se trata de un viaje en el tiempo para retroceder a épocas donde cierta manera de pensar mandaba esas estupideces.

El retroceso, aunque parece de forma, o mejor de color, es profundo y preocupante, en especial porque quien lo hace es un gobierno que ha proclamado desde el primer día que va a combatir la “ideología de género”. Esto hace indispensable reflexionar sobre qué se entiende por ideología y qué por género.

El diccionario de la Real Academia Española define ideología como un “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.” En este caso el conjunto de ideas proclamado por el nuevo gobierno brasilero sobre el tema de género lo caracteriza como retrógrado porque se nutre de ideas o prejuicios que se gestaron desde comienzos del siglo pasado y fueron la cuna para la discriminación entre lo que podía ser una mujer y lo que podía ser un hombre.

En todo caso son conceptos creados por una determinada sociedad, en un determinado momento histórico. No se trata de asuntos naturales que se dan, como el color de una hoja o la hora en que sale el sol, sino atributos nacidos de una forma de pensar, como sería el pensamiento cristiano basado en la Biblia sobre el papel de lo femenino y lo masculino, en una determinada sociedad.

Ahora, género para la RAE tiene varias acepciones, entre ellas: 1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. 2. m. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. 3. m. Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico.

Es decir que género clasifica lo que se entiende por hombre o mujer. Por supuesto hay diferencias biológicas, el pene y la vagina, pero también hay diferencias socioculturales que como su nombre lo indica son extraídas de una “ideología”: las mujeres se visten de rosado y los hombres de azul; las mujeres juegan con muñecas y los hombres con pistolas; las mujeres sólo están para la casa, mientras los hombres se deben a lo público, etc. Pero hay avances que clasifican de otra manera: hombres y mujeres se visten como les da la gana, hacen las mismas cosas, definen libremente sobre su sexualidad. Esto es lo progresista que la ministra cristiana del Brasil quiere eliminar.

 

Estas diferencias, las biológicas y las socioculturales,
no tendrían mayor importancia si no fuera porque de ellas
devienen condicionamientos para la vida y manejo del poder en una sociedad

 

Estas diferencias, las biológicas y las socioculturales, no tendrían mayor importancia si no fuera porque de ellas devienen condicionamientos para la vida y manejo del poder en una sociedad. Hace relativamente poco, por ejemplo, en Colombia las mujeres no podíamos votar y todavía hoy la presencia femenina es muy inferior frente a la de los hombres en los puestos públicos. Los llamados feminicidios, otro triste indicador de la ideología de género, están disparados como una muestra de que el machismo considera que la mujer puede ser agredida cuando al hombre se le plazca.

De manera que hablar de esa ideología de género es remitirnos al machismo más peligroso y doloroso contra el que las mujeres hemos luchado por años y no pensamos dejar de luchar porque eso significaría devolvernos a la caverna, que es lo que pretende el gobierno Bolsonaro.

Ellos, los cristianos que llegaron al poder en Brasil son los que tienen una ideología pegada a prejuicios; pero cuando dicen que van a luchar precisamente contra la “ideología de género” y salen con este tipo de medidas lo que queda claro es que quieren eliminar todos los avances que se han logrado en la larga lucha de las mujeres por conseguir respeto por la diferencia e igualdad de oportunidades para una vida plena. Frente a eso sólo podemos rebelarnos y levantar, una vez más, las banderas feministas y de nuevas masculinidades.

www.margaritalondono.com

 

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