Lo no correspondido a veces se vive en la penumbra y oscuridad. Otro texto de nuestro escritor Manuel Mejía G.

 - A Dios rogando

Dijo ya vengo y nunca volvió. No tuvo siquiera la decencia de decir lo que dicen todos, que van a la esquina por cigarrillos o al café de la vuelta a tomar una copa. No, él no tuvo ese gesto decente y solo dijo ya vengo. Y nunca volvió. De él nada se sabe. Lo único que quiere Florencia es que lo parta un rayo, que se lo haya llevado la guerrilla en cualquier retén, o que lo tengan los paramilitares recogiendo plátano, cualquier banda de robabancos que pida por su puesta en libertad cinco millones de euros, o que ande ayudando a los camellos en Nueva Escocia en el acople con las hembras o en Camerún buscando hormigas culonas, todo, que esté muerto en cualquier esquina, cualquier cosa menos que lo haya atrapado una de esas fieras con todo falso, con tetas falsas y labios hinchados, caderas prominentes y tobillos de silicona. Ruega a Dios no pasar por esa vergüenza.

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Por Manuel Mejía G.

Escritor bogotano. Ha publicado las novelas “Y no volvió” (Alfaguara, Bogotá, 2004), “Serpentinas tricolores” (La otra orilla, Barcelona, 2008, finalista del premio Herralde de novela 2006), “El parque del Retiro no es para todos” (Escarabajo, Bogotá, 2011), “Qué chévere” (Escarabajo, Bogotá, 2012) y "La casa por la ventana" (Planeta, Bogotá, 2015), así como el compendio de cuentos “Relatos y demencias, 13 cuentos tristes y un relato con moraleja” (Bubok, Madrid, 2010). Tiene pendiente de publicación la novela "Recuerdos imperfectos, un pequeño libro de relatos, “Preguntas frecuentes”, así como la novela "Entuertos, enredos e historias invertebradas" que quedara finalista en el Premio Iberoamericano de novela Verdum 2016.