Una verdadera reforma
Nada transforma más a un país que un Estado que funciona. Ese orden empieza por tomar en serio la planeación, la técnica regulatoria y el cumplimiento de la ley
Nada transforma más a un país que un Estado que funciona. Ese orden empieza por tomar en serio la planeación, la técnica regulatoria y el cumplimiento de la ley
El bienestar de todos depende de que los mercados funcionen bien. Y la Constitución nos permite exigirlo.
Para esos futuros héroes sociales debe ser claro que la paciencia logra lo que la genialidad no alcanza. La diferencia está en el trabajo, el detalle y el esfuerzo
Cuando el Estado olvida sus propios límites, deja de combatir el mal y empieza a parecerse a él.
Hablamos mucho de desarrollo, pero poco de los mecanismos para hacerlo posible. Hay estructuras listas para el crecimiento, esperando que el país decida usarlas.
El deporte es mucho más que competencia: es la prueba de que el país se fortalece cuando las decisiones nacen en lo local.
El reciente caso de Andrés Carne de Res reabre ¿hasta dónde llega la libertad empresarial y dónde comienza la obligación de cumplir con los reglamentos técnicos?
Las ideas que buscan reemplazar la Economía Social de Mercado ya están adentro. Si no nos organizamos para defenderla, la perderemos sin darnos cuenta