El avión en el que Marco Rubio aterrizó este martes en Barranquilla tiene casi tres décadas de historia. No es el gigantesco Boeing 747 que el mundo asocia con el Air Force One, sino un discreto Boeing 757 convertido en oficina diplomática volante. Nació en 1998 en las plantas de Boeing en Everett, Washington, fue entregado ese mismo año a la Fuerza Aérea de Estados Unidos y desde entonces ha transportado a presidentes, vicepresidentes, secretarios de Estado y otros altos funcionarios por buena parte del planeta.
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El secretario de Estado llegó a la zona de vuelos privados cercana al aeropuerto Ernesto Cortissoz a la una de la tarde, con su esposa, Jeanette Dousdebes Rubio, la mujer que es nacida en Estados Unidos, pero de padres colombianos. Como parte del protocolo de seguridad, el aeropuerto suspendió operaciones durante veinte minutos. Una hora después estaba previsto que se reuniera con el presidente Abelardo de la Espriella en el Batallón Paraíso, sede alterna de la Presidencia en la capital del Atlántico, en un encuentro centrado en seguridad, narcotráfico, innovación y comercio bilateral. Rubio recorre en estos días varios países de la región que Washington considera aliados en materia de seguridad y economía; después de Colombia, su gira continuará por Ecuador y Perú, con actividades previstas hasta el 10 de septiembre.
El gigante aparato que lo trajo pertenece a una categoría que suele confundirse con el avión presidencial propiamente dicho y que, sin embargo, cumple una función distinta. Se trata de un Boeing C-32A, la versión militar del Boeing 757-200 comercial, fabricada también por Boeing y operada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos a través del 89th Airlift Wing, con base en Joint Base Andrews, Maryland. La flota ejecutiva estadounidense está compuesta por cuatro unidades de este modelo, identificadas con las matrículas 98-0001, 98-0002, 99-0003 y 99-0004. Todo apunta a que la aeronave que aterrizó en Barranquilla es la 99-0003, la primera en recibir la nueva librea blanca, roja, azul oscuro y dorada que la USAF comenzó a aplicar este año y que también llevarán los futuros Air Force One. Ese mismo avión trasladó a Rubio en marzo de 2025 hasta Quebec, durante la cumbre del G7.

El Boeing 757 del que deriva el C-32A tuvo su primer vuelo en 1982 y entró en servicio comercial al año siguiente. Boeing fabricó más de mil unidades de ese modelo, que se distinguió por combinar un fuselaje relativamente estrecho con gran autonomía y buen rendimiento, cualidades que terminaron resultando convenientes también para el transporte de funcionarios de alto nivel. El Gobierno estadounidense adquirió cuatro ejemplares y los modificó por dentro, conservando la estructura exterior del avión comercial pero cambiando por completo su interior y su aviónica.
La cabina está organizada en cuatro sectores. Al frente hay un centro de comunicaciones, una cocina, un baño y diez asientos tipo ejecutivo, pensados para que el personal de apoyo siga trabajando durante el vuelo. Detrás se ubica una suite privada reservada para el pasajero principal, con zona para cambiarse, baño propio, sistema de entretenimiento independiente, dos asientos giratorios y un sofá convertible en cama para tres personas. Más atrás hay una sala destinada a reuniones de trabajo, con ocho asientos ejecutivos, y al final del avión, una sección para el resto de la delegación con treinta y dos asientos, dos baños adicionales, otra cocina y armarios. La configuración oficial permite transportar hasta cuarenta y cinco personas.

El avión no funciona solo como transporte sino como una extensión del despacho del funcionario que viaja en él. La Fuerza Aérea describe un equipamiento que incluye comunicaciones telefónicas y satelitales, monitores de televisión, fax y sistemas de oficina, de forma que quien ocupa el cargo de secretario de Estado sigue siéndolo aunque esté a doce mil metros de altura. Es habitual que en este tipo de aeronave viajen el vicepresidente, la primera dama, miembros del gabinete, mandos militares y otros funcionarios civiles de rango alto, mientras que el Boeing 747 que la mayoría identifica como Air Force One queda reservado casi exclusivamente para desplazamientos del presidente.
Ese dato explica también por qué el nombre del avión cambia según quién va a bordo. Air Force One no designa un modelo de aeronave sino el indicativo de radio que usa cualquier avión de la Fuerza Aérea cuando transporta al presidente. Cuando lleva al vicepresidente, el mismo tipo de avión pasa a llamarse Air Force Two. Con otros funcionarios, como en este caso, puede operar bajo indicativos de misión especial. Rubio, como secretario de Estado, no viajó entonces en un Air Force Two sino en un C-32A bajo un código de misión aérea especial.
En cuanto a sus características técnicas, el C-32A mide poco más de cuarenta y siete metros de largo y tiene una envergadura cercana a los treinta y ocho metros. Su peso máximo de despegue ronda los ciento quince mil kilogramos y su techo operativo llega a los cuarenta y dos mil pies. Impulsado por dos motores turbofán Pratt & Whitney PW2040, cada uno con un empuje aproximado de cuarenta y un mil setecientas libras, alcanza una velocidad máxima cercana a los quinientos setenta y seis kilómetros por hora y tiene una autonomía de vuelo de alrededor de cinco mil quinientas millas náuticas, unos diez mil kilómetros, suficientes para cubrir trayectos intercontinentales sin escalas.
El avión que aterrizó este martes en Barranquilla lleva casi veintiocho años trasladando a la cúpula del poder estadounidense. Entró en servicio cuando Bill Clinton gobernaba Estados Unidos y ha atravesado, desde entonces, las administraciones de George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump, Joe Biden y de nuevo Trump. En julio de este año fue incluso el aparato elegido para sacar en secreto al presidente Trump de Turquía, mientras el Boeing 747 presidencial cumplía funciones de señuelo, un episodio que confirma que el C-32A no es simplemente el avión de reemplazo, sino una pieza permanente de la estructura de transporte y continuidad del Gobierno de Estados Unidos. Tras el encuentro con De la Espriella, la aeronave permanecerá en Colombia solo el tiempo necesario para cumplir la agenda bilateral de este martes, antes de continuar el recorrido de Rubio hacia Ecuador y Perú.
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