Alex Vernot se desmarca de Petro y va por la Alcaldía de Bogotá

Quien hasta hace poco ocupaba un lugar entre los amigos del alcalde de la ciudad, decidió lanzarse por su cuenta a la alcaldía.

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noviembre 04, 2014
Alex Vernot se desmarca de Petro y va por la Alcaldía de Bogotá

Vernot, el abogado que defendió a la familia Gilinsky en su pleito contra el Banco de Colombia que se solucionó con un costoso arreglo a su favor, destapó sus cartas. En esta entrevista con el periodista Gonzalo Guillén habla del lanzamiento de su candidatura probablemente por el Partido Conservador; plantea que el transporte público no debería ser un negocio privado; critica la ideología que domina al alcalde Petro; hace un recuento de los errores de Canal Capital al promover abiertamente las políticas de izquierda del alcalde Petro; fija su posición ante las corridas de toros y propone sanciones penales contra el maltrato animal, y lanzó una alerta: hay mafias de corrupción incrustadas en todas las empresas del distrito.

 

Gonzalo Guillén: ¿Usted ya se lanzó oficialmente como candidato a la alcaldía de Bogotá?

Alex Vernot: Si, he adelantado conversaciones con varios partidos políticos y movimientos para conseguir el aval que se necesita para ser candidato. Podría decir que ya tengo dos avales y estoy cerca de lograr un tercero. Quiero ser un candidato de un consenso, de un acuerdo por Bogotá.

G.G.: ¿Con qué partidos o movimientos políticos ha hablado?

A.V.: Soy precandidato conservador, he presentado mi propuesta de ciudad al Directorio Distrital, me fue muy bien con ellos. He conversado además con AICO (Autoridades Indígenas de Colombia) y con ASI (Asociación de Cabildos Indígenas).

G.G.:¿Para qué quiere ser alcalde una persona como usted, uno de los abogados más exitosos de Colombia que se dio el gusto de dejar la profesión para dedicarse con sus propios recursos a la producción audiovisual y a la investigación social?

A.V.: Porque estoy muy preocupado por el futuro de este país. Creo que las clases dirigentes y las élites de todo tipo no se dan cuenta de que la pobreza extrema, las desigualdades infrahumanas y la prácticamente casi nula posibilidad de progresar para el pueblo colombiano, están generando las condiciones objetivas de un gran levantamiento social y político, con matices incluso violentos, al estilo de Venezuela.

G.G.: Queda muy poco tiempo para las elecciones y todavía los electores en su gran mayoría no saben en absoluto quién es usted, ¿cómo hará para que lo conozcan rápidamente y, además, convencerlos de que lo respalden?

A.V.: Creo que el pueblo colombiano está ansioso y deseoso de alternativas para el gobierno de sus ciudades, departamentos y Nación. Una propuesta práctica, factible y generadora de riqueza y oportunidades para la ciudadanía y para Bogotá, es lo que me debe dar la visibilidad.  

G.G: ¿Quién es usted?

A.V.: Soy un padre de familia que siente que este país es inviable por los abusos históricos de unos sectores que han ido arrinconando a un pueblo valiente y digno; y creo que si no me involucro en la política y asumo como propios los problemas de los demás, algún día mi país caminará hacia un régimen totalitario y de corte comunista.

G.G.: ¿Cuáles son los tres grandes hitos de su vida que usaría de argumento para que la gente lo respalde en las elecciones?

A.V.: Primero, mi familia, basada en el amor, respeto mutuo y el sueño de un plan para cada uno de nosotros.

Segundo: Después de 25 años de ejercicio profesional y de conocer el poder por dentro, de haber investigado por más de siete años las realidades y fenómenos de la guerra en Colombia, para concluir un diagnóstico de país; y saber qué nos pasa, por qué nos pasa y desde cuándo nos pasa.

Tercero: estar dispuesto a enfrentar y a ganarle a la clase política, con sus maquinarias y todo lo que esto implica.

G.G.:¿Con el pasado y el presente de la contratación pública en Bogotá, ¿reconoce usted que esta ciudad es un antro de la corrupción?

La corrupción es nacional, departamental y local. Creo que es la regla general y prácticamente rige la contratación pública y privada. Bogotá no es la excepción.

G.G.: Entonces, es toda Colombia la que es un antro de la corrupción?

A.V.: ¡Desde ese punto de vista claro que sí! Además esto lo sabe la gente del común, todos aquellos que sufren la corrupción y no se benefician de ella.

G.G.:¿Cuál es su fórmula secreta para acabar la corrupción en la contratación y en la administración pública de Bogotá?

A.V.: Mi fórmula es hacer que todo el proceso de contratación sea un proceso realmente público. Hoy en día no lo es. La contratación es corrupta porque muchos de los funcionarios que inciden en la decisión son corruptos. El régimen de contratación también se presta para la corrupción. Y, por último, muchos empresarios nacionales y extranjeros tienen la corrupción como un costo en sus negocios, y para ellos es totalmente normal.

G.G.: En casi todas partes del mundo han encontrado una fórmula que concilia la corrupción con la ejecución real de obras, ¿cuál sería esa fórmula para que en Bogotá no todo siga yendo al bolsillo de los corruptos?

A.V.: La corrupción no se puede aceptar en ningún caso. Las mejores propuestas son las que deben ganar, y esto debe depender de que las invitaciones, licitaciones públicas etc., se hagan por personas que realmente se preocupen por los temas y los objetivos buscados, en beneficio de la ciudad y de la ciudadanía.

G.G.: El Canal Capital, que es público, se convirtió en un fortín político y en un instrumento de propaganda del alcalde y de difamación y ofensas contra quienes no están de acuerdo con ellos ¿Qué hará con Canal Capital?

A.V.: Yo creo que el Canal Capital se ha equivocado en promover abiertamente una política, tanto del Alcalde Petro, como de izquierda.

G.G.: Petro es un alcalde más que llegó a hablar sin descanso del transporte público y se irá sin haber arreglado nada de fondo en este problema, cada vez más grave y angustiante. ¿En una administración suya seguirán los debates y la contratación de estudios cada vez más caros y extensos sobre el metro?

A.V.: Lo he dicho públicamente. Al Alcalde lo domina su ideología, y creo que contra su voluntad nunca pudo integrar un equipo idóneo, con experiencia real en los temas de movilidad y otros. Sus ideas eran buenas, así como sus intenciones, pero su papel ya no era de político, sino de administrador y gerente de problemas y de recursos de todo tipo.

G.G.: ¿En cuánto tiempo de una eventual administración suya puede jurar que la ciudad comenzará a sentir alivio y soluciones en el tema del transporte?

A.V.: En el tercer año de mi administración la ciudadanía contará con obras y soluciones de movilidad completamente terminadas. Para esto es necesario acordar en los seis primeros meses de la administración con todos los actores, interesados y autoridades locales y nacionales los proyectos a realizar.

G.G: ¿Reconoce usted que el transporte público de Bogotá es una mafia?

A.V.: El transporte público no debería ser un negocio privado. Así como muchos servicios públicos, independiente de que haya empresarios privados en la actividad, o que estos sean operados por particulares. El transporte público en Bogotá requiere inversiones en miles de millones de dólares, que claramente no tienen los actuales empresarios del transporte en Bogotá. Por esto la movilidad está colapsada. De la recomposición del negocio del transporte, económica y financieramente hablando, depende la solución del problema de transporte.

G.G.: ¿Pero el transporte público de Bogotá es o no una mafia?

A.V.: Preferiría llamarlo un grupo de interés particular, por oposición al interés público que es el que debe primar en el tema del transporte.

G:G: Para nadie es un secreto que la ETB es una Cueva de Rolando a través de la cual se saquea el presupuesto de seguridad de Bogotá mediante contratos express ¿Qué va a hacer con eso?

A.V.: Creo que en todas las empresas del Distrito hay mafias de corrupción incrustadas, y que altos funcionarios de éstas se benefician personalmente de la contratación y direccionan la misma a sus socios empresarios. La ETB no es la excepción. El tema de la seguridad en Bogotá requiere de una empresa Distrital de Seguridad o de una Secretaría de Seguridad. Este no es el papel de la ETB.

G.G.: Más de la mitad del presupuesto de seguridad de Bogotá se va para la ETB, más que para la Policía ¿Cómo y en cuánto tiempo detendrá eso?

A.V.: El problema de la seguridad en Bogotá tiene que ver, en un alto porcentaje, en la corrupción que existe tanto en la Policía como en las autoridades administrativas y judiciales que facilitan la impunidad y que de varias formas son socios de mafias y delincuentes, tanto a nivel local, departamental y nacional.

G.G.: Pero, ¿cuál es la solución?

A.V.: La solución está en la tecnología y en la posibilidad de impedir incluso que estas autoridades corruptas sean funcionales al delito. Para esto requerimos de una entidad privada o pública profesional e idónea, experta en perseguir y capturar al delincuente. Esto solo se puede hacer con tecnología, cámaras, y dispositivos modernos de seguridad.

G.G.: ¿Venderá la ETB? ¿Para qué sirve la ETB?

A.V.: No hay ninguna posibilidad de que yo considere vender la ETB. Hay muchos estudios que dicen cuál debe ser el papel de la ETB en Bogotá y para la nación. Esta empresa es, en mi opinión, estratégica para cerrar la brecha de las desigualdades en el ámbito del conocimiento de la educación y de las oportunidades laborales y empresariales de los bogotanos.

G.G.: La línea de emergencia 123 que, para ser francos, es un antro de burocracia que no funciona y nos vale 20 mil millones de pesos al año. En 2013, durante una crisis de ese “servicio”, la Policía Nacional operó gratis esa línea y funcionó a la perfección, ¿Qué sentido tiene que siga esta sangría?

A.V.: Yo creo que esta línea de seguridad, así como otras líneas de servicios públicos de la ciudadanía deben estar a cargo de grupos entrenados profesionalmente para estos efectos.

G:G: Bogotá solamente tiene 400 cámaras de seguridad, todas operadas por la ETB. Muchas veces no funcionan y cada una de ellas cuesta 4 millones de pesos al mes mientras que Medellín tiene 900 cámaras y la operación de cada una cuesta 138 pesos al año. ¿Cree que podrá arreglar y cómo ese problema a todas luces de corrupción, hasta ahora insoluble?

A.V.: Las cámaras públicas de seguridad en una ciudad, que en el caso de Bogotá deben ser, aproximadamente, 92.000, con base en la relación entre número de cámaras por habitante, deberían poder estar interconectadas, con los debidos protocolos de seguridad y confidencialidad, con las cámaras privadas en la lucha contra el delito y los delincuentes.

G.G.: El presupuesto de seguridad de Bogotá es un botín de 200 mil millones de pesos mientras la ciudad se debate en medio de la inseguridad casi absoluta. ¿Cree que eso tiene arreglo y cuál es?

A.V.: Este tema tiene que ver con un tema estructural de la forma como opera la policía en Bogotá y en la nación en general. En la práctica el alcalde de Bogotá no es el jefe de policía. La policía en Bogotá depende de la Policía Nacional, y de esta forma lo que pasa en materia de seguridad en la ciudad no depende realmente del alcalde. Este tema también tiene que ver con una estrategia conjunta con el Gobierno Nacional. El problema no es solo de los bogotanos.

G.G: ¿Usted cree que Petro ha robado a través de la ETB o de alguna otra manera? ¿A qué le atribuye que permita ese saqueo?

A.V.: Yo creo que el Alcalde en lo personal es incorruptible, y ese es el pensamiento que siento que hay generalizado sobre él. Esto no implica que no haya habido corrupción en su administración distrital y en las empresas del Distrito; pensaría que es casi inevitable.

G.G.:¿Cree que Petro ha combatido la corrupción, el peor mal de Bogotá?

A.V.: Pienso que el alcalde, en la medida de sus posibilidades, que claramente son limitadas, ha tratado de combatir la corrupción, pero ni él ni ningún funcionario del orden local, regional o nacional tiene las herramientas legales, técnicas y prácticas para terminar con este flagelo.

G:G: Si usted cree que Petro no es corrupto, ¿eso de qué nos ha servido a los bogotanos?

A.V.: Tengo la idea de que, aunque en la ciudad no se han podido construir las grandes obras de infraestructura que necesitamos, una parte inmensa del presupuesto distrital ha llegado por cuenta de la gestión del alcalde a cientos de miles de bogotanos, y por qué no, millones de personas de estratos cero, uno y dos. El hecho de que Petro no sea corrupto les ha permitido a estas personas tener un alivio en temas esenciales para su supervivencia como agua, comida, educación, salud y transporte. Eso es mucho más de lo que pudieran haber recibido en administraciones anteriores y esto a mi me parece lo más importante de la gestión de Petro.

G:G.: ¿Si mañana fuera la revocatoria votaría por Petro o contra él?

A:V.: No es tiempo de iniciar una revocatoria a menos de un año del fin del período del Alcalde.

G:G: De todas maneras quiero insistirle en la pregunta porque mucha gente quiere conocer la respuesta, ¿Votaría por Petro si la revocatoria fuera mañana?

A.V.: Lo que más le conviene a la ciudad es que Petro se mantenga en su cargo y hagamos una transición pacífica y ordenada con el nuevo alcalde.

G.G.: Entre los hospitales públicos de Bogotá y los mataderos de ganado cada vez las diferencias son casi ninguna, excepto en la higiene porque los mataderos, sin lugar a dudas, son más limpios ¿Cuál es su propuesta para ponerle fin a ese drama infrahumano de la salud y en cuánto tiempo?

A.V.: Los hospitales públicos deben dejar de comportarse con unos estándares de profesionalismo y calidad del servicio que no respeten a sus usuarios y a la ciudadanía bogotana en general. Aquí se requiere mayor transparencia en la contratación y calidad de los servicios de salud, de forma tal que el aprovechamiento de los recursos públicos se haga con los mismos estándares de los hospitales privados, en beneficio del ciudadano y de la calidad del servicio prestado.

G:G: Las calles de Bogotá son lechos de mugre y huecos cada vez más grandes y peligrosos. Petro dejará este problema aún más acentuado, en el que ha gastado millonadas en vano. ¿Cuál es su plan de acción inmediata para atender esta tragedia?

A.V.: He estudiado con cuidado y con expertos el problema de la malla vial de Bogotá, y mis conclusiones son las siguientes: Hay tres mallas viales en Bogotá. La primera, la existente, la segunda, la que está medio construida, y la tercera, la inexistente. El verdadero problema de movilidad tiene que ver con la operatividad de la malla vial. El presupuesto que requiere la ciudad para terminar la malla vial puede superar varias veces el presupuesto de salud, educación y seguridad, por lo que debemos crear un sistema paralelo de beneficio e incentivo para que urbanizadores y constructores nos ayuden, con beneficio para ellos, a terminar de construir la malla vial medio construida, y a construir la inexistente.

G.G.: ¿En vista de la corrupción, el caos y la criminalidad que reinan en Bogotá, no sería más fácil articular un mecanismo para regalarle a la gente dinero del presupuesto con el objeto de que pueda irse a establecer cómodamente en otra parte y reconocer así, limpiamente, que esto no tiene arreglo?

A.V.: Su pregunta es graciosa, y no dejo de pensar que su afirmación sobre la inviabilidad de Bogotá podría aplicarse al país. Creo que entre todos, particularmente con el concurso del ciudadano común y corriente, de los jóvenes, de sus familias, de los profesionales independientes, de las mujeres, y de las diferentes ciudadanías instaladas en el territorio de Bogotá, así como de los que no votan, podemos entre todos arrebatarle la ciudad a los políticos y a los corruptos; y con la ayuda de la tecnología y el presupuesto oficial y dineros privados podemos generar una fuerza de transformación en todos los órdenes y ser parte del principio de un cambio.

G.G.: El tema de las corridas de toros lo heredará el próximo alcalde y deberá asumir una posición muy clara frente a ese salvajismo, proscrito en la mayor parte del mundo. ¿De cuál de los dos lados está usted en esta confrontación?

A.V.: He pensado mucho sobre eso. He oído a unos y a otros, y le voy a decir lo que pienso: Creo que hay mucha hipocresía en las posturas, tanto de la administración pública, como de los activistas. Para unos está muy bien prohibir las corridas de toros, sin embargo se permiten toda clase de desmanes humanos en zonas como el Bronx, y los anillos de pobreza en barrios y ciudades. Es decir, los toros son muchas veces más importantes que las propias personas.

G.G.: El sufrimiento lamentable de las personas marginadas no justifica el de los animales.

A.V.: ¡Claro que no! Pero debemos ser consecuentes, tanto en nuestras políticas públicas como en nuestro accionar privado. Los animalistas han encontrado en el cierre de la plaza de toros de Santamaría un gran ícono de sus batallas. Sin embargo, este problema de abuso animal es mucho más grave y extenso que el maltrato en las corridas de toros. Someteré este conflicto a las instancias políticas de la ciudad, léase el Concejo de Bogotá y, si es necesario, plantearé la necesidad de un referendo o plebiscito para que la ciudadanía bogotana tome una decisión mayoritaria.

G.G.: ¿Apoya o no la abolición de las corridas de toros?

A.V.: Como ciudadano yo no estoy de acuerdo con las corridas de toros. Sin embargo, como Alcalde debo respetar los mecanismos y los procedimientos legales para resolver este tipo de conflicto de intereses.

G.G.:¿Debo entender que sí habrá corridas?

A.V.: Mientras la ley y las autoridades me lo permitan, no promoveré las corridas de toros.

G.G.:¿Qué castigo estima usted que se le debe aplicar a una persona que maltrata o abandona un animal?

A.V.:: Yo creo que esta conducta debe tener prisión y multas significativas.

G:G: En Bogotá todo el mundo pone avisos en las paredes y los postes en los que aparecen los datos de los anunciantes pero nadie los sanciona nunca ¿Que Petro como alcalde tolere esto no le parece corrupto?

A:V.: Estas conductas deben implicar multas millonarias para el empresario o promotor del espectáculo o de actividades en el espacio público, incluido el cierre del evento. Deben diseñarse espacios idóneos y particulares para esos efectos, en lugares planeados de la ciudad.

G.G.: El río Bogotá ya no es un río sino una alcantarilla. A ella van a dar no solo las inmundicias y desperdicios de la ciudad sino también la plata de los estudios que se hacen para “solucionar” el problema que, sin embargo, sigue peor y lleva toda esa cloaca hasta el mar, a través del río Magdalena. Con la mano en el corazón, ¿se atreve usted a decir que conoce una solución para esta anarquía?

A.V.: Claramente la conozco e implica una inversión cercana a los 20 billones de pesos, razón por la cual esta problemática requiere de un acuerdo con la nación y con los distintos sectores involucrados, tanto en el problema como en la solución.

G:G.: ¿No le resulta mejor seguir dedicado a sus actividades privadas y dejar que la repartija de Bogotá quede en poder de Clara López, Pachito Santos, Hollman Morris, etc. y los concejales que no parecen ser otra cosa distinta a una organización criminal más sin ningún interés real en solucionar los problemas de la ciudad?

A.V.: De forma simplista podría pensarse así. Sin embargo, creo que si no nos involucramos en los temas públicos, vamos a terminar perdiendo tanto la ciudad como el país, en manos de los delincuentes, de los corruptos y de los traidores de la patria.

G:G.: ¿Usted cree, de verdad, que el país y la ciudad no los perdimos hace ya mucho tiempo? ¿En qué sentido cree que todavía son nuestros?

A.V.: En realidad puede que los hayamos perdido de alguna forma o de muchas; pero no nos podemos resignar a esta situación, particularmente porque tenemos hijos y descendencia que merecen vivir en una ciudad y un país diferente. Seguirán siendo nuestros, siempre que estemos dispuestos, entre todos, a trabajar por recuperarlos y hacer de nuestra sociedad una ciudad y un país de derechos y no de privilegios.

 

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