Opinión

Alcalde, o alcaldesa...

Pasado el populismo de campaña, unas recomendaciones, porque los ciudadanos no resistimos más a un mal alcalde, o a una mala alcaldesa

Por:
octubre 17, 2019
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Alcalde, o alcaldesa...
Valla de un candidato a la alcaldía de Chía, Orlando Gaitán, en la vereda La Balsa Delicias Sur. Foto: Rafael Alfredo Colón

Termina una temporada tonta; lo digo porque en el pueblo donde vivo, un candidato hizo un cartelón más grande que su figura, y me tapó el paisaje de la montaña que me gusta; por eso llegué a pensar que su gestión iría muy cerca de sus intereses, y lejos de las necesidades de la gente.

Para pasar la página del populismo evidente de las campañas, en este país incorregible, quisiera darle una anticipada bienvenida a quienes saldrán triunfadores, de la contienda este próximo 27 de octubre.

Qué bonita misión, ser el alcalde, o, la alcaldesa, de uno de los 1.103[1] municipios de nuestro bello país; y hago énfasis, en el cargo de alcalde o ejecutivo del municipio, porque es el máximo responsable de lo que ocurra o deje de suceder en su jurisdicción; así lo percibo: es el responsable de la construcción de una mejor ciudadanía, más respetuosa y cumplidora de sus insalvables deberes.

El alcalde es quien resuelve los problemas inmediatos de la gente, porque la ciudadanía es quien lo califica; el gobernador es el diplomático, el gestor de capacidades estratégicas nacionales y regionales; y con los asambleístas, concejales y ediles, constituyen un equipo de lujo, en apoyo directo a los burgomaestres.

Al alcalde, o, alcaldesa, le corresponde emprender el diálogo para edificar la Construcción de la Paz, que tanto necesitan los colombianos; debe impulsar el proceso que busca dejar atrás el uso de la violencia como medio para resolver los conflictos; le corresponde promover alternativas de desarrollo económico, en un espacio territorial heterogéneo no solo por su geografía, sino por la ocupación desordenada que han hecho de él; encontrará diferentes niveles de desarrollo y de atraso; enormes diferencias; diversas condiciones culturales y sociales.

Que enorme desafío y orgullo, si llegara a corresponderle uno de los 170 municipios, clasificados por los acuerdos de paz, dentro de las 16 subregiones, donde se requiere implementar con mayor celeridad, los recursos de los planes nacionales para la reforma rural integral, y todas las acciones tendientes a la transformación de los territorios; cada alcalde debe permitir la participación y el empoderamiento comunitario. Que tarea tan especial y noble, trabajar para poder garantizar los derechos de la gente.  

Un alcalde, o, alcaldesa, debe ser como un soldado o policía: es del pueblo y para el pueblo, un servidor incondicional en cuerpo, corazón y alma; un ciudadano responsable de su gente; una autoridad exigente, pero respetuosa de la historia, la cultura, las costumbres, la diversidad y autenticidad de la gente.

Algunas respetuosas recomendaciones...

Comenzar por lo más simple: usar el menos común de todos los sentidos; el sentido común; esgrimir su alto sentido de responsabilidad social, y blindarse con la majestad sublime de la Ética, durante cada uno de los días que ejerza su noble cargo.

Que no se les ocurra poner en las secretarías de su administración, a profesionales del clientelismo, porque su gestión será pobre; sus obras quedarán mal hechas, sin control de calidad. Si hacen favores, para complacer a quienes más votos gestionaron en barrios, veredas y corregimientos, al final saldrán mal calificados, desprestigiados y empapelados. Pongan gente honesta y comprometida, que sepa gerenciar, gestionar, resolver conflictos y producir resultados inmediatos en función del bienestar de la gente.

Rompan relaciones con los urbanizadores responsables de colapsar los servicios públicos y la movilidad de la gente; con los constructores que obligaron la nefasta tentación del volteo de tierras y el mezquino direccionamiento, de los Planes de Ordenamiento Territorial, POT; no los reciban en su despacho.

Recuerden que la falta de planificación, colapsa la movilidad, el transporte público, no permite espacios para que la gente camine, explota el fétido olor de las plantas de tratamientos de aguas residuales (PETAR); contamina los arroyos y quebradas que atraviesan el municipio; la urbanización desordenada, es la que dobla los postes de luz con tanto cablerío que no se sabe de quién es; la improvisación tapa los desagües de aguas lluvias, empantana las calles, llena de basuras las cañerías, disminuye la oferta social para la gente más necesitada.

 

La urbanización desordenada, es la que dobla los postes de luz con tanto cablerío

Permanezcan tiempo en las calles, en los barrios; visiten las juntas de acción comunal como las visitaron en campaña; ¡cúmplanles!; reúnanse con todos los partidos y movimientos políticos: con los del centro, los de la derecha y los de la izquierda;  con los independientes; con el partido político Farc, con las comunidades negras e indígenas, con los campesinos y obreros, con los estudiantes y sindicalistas, con los cocaleros y mineros, con los trasportadores, con las comunidades LGBTI, con los empresarios, industriales y banqueros, con los rectores de colegios y universidades, con las iglesias; escuche a todo el mundo: gobierne para todos.

Y luego de escucharlos a todos, si no le debe nada a nadie: ¡mande, pero mande bien; ponga orden!; ejerza el poder sin miedos; hágase acompañar de todas las autoridades e instituciones; consienta que los ciudadanos puedan respirar aire puro; construya alamedas para que podamos caminar, sin que nos roben; no permita el tránsito de vehículos expeliendo humo por sus exostos: ¡deténgalos y cierre los talleres técnicos que expidieron sus permisos de gases!; no llegue a hacer borrón y cuenta nueva; haga un buen empalme con su antecesor; pregúntele por sus aciertos y desaciertos, por la deuda pública; pregúntele sobre los problemas irresueltos; téngalo siempre en cuenta.

Después de todo, si no se encuentra seguro de soportar la carga; si no se siente capaz de asumir tamaña responsabilidad: ¡renuncie!; los ciudadanos no resistimos más a un mal alcalde, o, a una mala alcaldesa.

https://twitter.com/rafacolontorres

***

[1] Discrepancias en el conteo de municipios: en el Ministerio del Interior figuran 1.102​ (conteo que no incluye al distrito capital ni los corregimientos departamentales); para la Registraduría Nacional son 1.103 (sumándole a los municipios legalmente constituidos el distrito capital) y para Planeación Nacional y el Dane son 1.123​ (conteo que incluye a todos los distritos especiales y los corregimientos departamentales).

 

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