En medio del paro estudiantil que atraviesa la Universidad Nacional de Colombia por la designación de Ismael Peña como rector, el científico Rodolfo Llinás le donó a la institución el telescopio más grande instalado en Colombia
El increíble aparato tiene un espejo de 1,06 m de diámetro y 0,7 de distancia focal que permite captar objetos lejanos que no se dejan ver con telescopios más pequeños. Los telescopios que se tenían antes tenían la mitad de tamaño.
El telescopio fue instalado en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Colombia, dirigido por Mario Armando Higuera Garzón. Este histórico lugar, promovido por José Celestino Mutis en 1803, es el primer observatorio astronómico construido en América y fue allí donde Francisco José de Caldas realizó sus célebres observaciones astronómicas.

Este tipo de telescopio ha sido clave en el desarrollo de la astronomía moderna y ha contribuido al descubrimiento de planetas fuera del sistema solar en países como Estados Unidos, Chile, España y Australia. Su capacidad para captar objetos muy lejanos y registrar pequeñas variaciones en la luz de las estrellas permite identificar fenómenos como el tránsito de exoplanetas frente a sus estrellas.
El científico colombiano Rodolfo Llinás adquirió este telescopio en 1990 y lo instaló en su casa en Estados Unidos, donde construyó un pequeño observatorio personal. Desde allí no solo realizaba observaciones del cielo, sino que también compartía la experiencia con amigos y familiares, a quienes invitaba a contemplar planetas, estrellas y galaxias lejanas a través del potente instrumento.
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El científico más famoso de Colombia, que ha trabajado en la NASA, decidió que su telescopio debía quedar en Colombia y optó por donarlo a la Universidad Nacional de Colombia, institución con la que ha mantenido un vínculo académico desde sus años de estudiante de Medicina.
El telescopio fue desmontado del observatorio que tenía en su casa en Estados Unidos y trasladado hasta el país en un barco que cruzó el Atlántico. Tras su llegada, el equipo fue llevado hasta el histórico Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Colombia, donde ahora está al servicio de estudiantes e investigadores que buscan profundizar en el estudio del cielo. Un hecho que abre nuevas posibilidades para la investigación astronómica en el país y fortalece la capacidad científica de la universidad pública más importante de Colombia.
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