El prestigioso ranking QS ratificó que la Universidad de La Sabana lleva cuatro años dentro de la lista de las 1000 mejores universidades del mundo. La clasificación anual publicada por la gigante compañía británica QuacquarelliSymonds evalúa 1500 universidades de 100 lugares del mundo. Dentro de la lista también se encuentran otras siete instituciones colombianas, entre ellas, las que históricamente siempre han punteado todos los rankings: Los Andes, la Nacional y la Javeriana.
La Sabana llama la atención dentro de la lista por ser la más joven de la lista, fundada en 1979 por el abogado paisa Octavio Arizmendi siguiendo los mandatos de Monseñor Escrivá de Balaguer, como parte del proyecto de traer a Colombia el Opus Dei, la rama más conservadora de la Iglesia Católica.

La idea de Balaguer era quitar cualquier contaminación política de la religión y dejar la rosa pura del catolicismo, donde la familia numerosa y sin regulación de métodos anticonceptivos jugaban un rol central.
No obstante, los privilegios de los que durante años gozó el Opus Dei comenzaron a ajustarse en 2022. Ese año, el papa Francisco, fiel a sus concepciones progresistas, decidió meterle mano a su estatus dentro del Vaticano y revisar la autonomía excepcional con la que había funcionado la organización. Sin quitarle la figura de prelatura personal, el Papa sí cambió las reglas del juego: el Opus Dei dejó de depender del Dicasterio para los Obispos —una instancia de alto peso en la jerarquía de la Iglesia— y pasó a rendir cuentas ante el Dicasterio del Clero, un despacho mucho más enfocado en la supervisión cotidiana.
El mensaje fue claro. El Opus Dei ya no sería tratado como una estructura casi al nivel de los obispos, sino como un grupo de sacerdotes y laicos que debe funcionar bajo las mismas normas que el resto. Desde entonces, la prelatura debe presentar informes anuales sobre su labor y su funcionamiento interno. En términos prácticos, eso se tradujo en más control desde el Vaticano y en la pérdida de un estatus privilegiado que había mantenido durante décadas.
Escrivá de Balaguer tuvo la intención de venir a Colombia para conocer la virgen de Chiquinquirá, pero el mal de altura que le dio en el Aeropuerto El Dorado no le permitió conocer a la patrona y reina de los colombianos, y siguió su viaje hacia Caracas.

Pero esta no fue la única obra del Opus Dei en Colombia; también nacieron espacios para obreros, campesinos, mujeres de servicio doméstico, como lo son los ubicados en La Ceja, Antioquia; la famosa Casona en Silvania, Cundinamarca; en Cartagena y el Centro Cultural Monteverde en el barrio Kennedy en Bogotá. Al día de hoy, el movimiento religioso de Monseñor Escrivá de Balaguer contaba con alrededor de 2000 fieles en Colombia al día de su aniversario número 60.
El grupo religioso no llega a ser tan numeroso, puesto que muchos fallan en el intento de practicar una vida regida por el Opus Dei, en tanto que abstenerse de las tentaciones, como lo solicita la exigente práctica de la logia, no solo resulta difícil, sino contradictorio con la vida humana. Es por eso que Balaguer le apostó al proyecto educativo como una preparación para el ingreso a las filas del Opus Dei.
Aun así, La Sabana se concibe como una institución autónoma que no es oficialmente católica. De ahí que, desde la apertura de sus puertas, haya estado en la vanguardia de la educación, como se vio, por ejemplo, cuando amplió su portafolio académico ofreciendo cursos, especializaciones y hasta un doctorado en Inteligencia Artificial de la mano de docentes altamente calificados que no mezclan sus creencias religiosas con sus clases.
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