La obra desapareció de la Fundación Gilberto Alzate, duró perdida un mes, la rescataron y hoy está de vuelta en la exposición "Los desastres de la guerra"

 - El extraño robo de un cuadro de Goya que apareció en un hotel barato del centro de Bogotá

El domingo 12 de octubre de 2008, la Policía entró a una habitación del segundo piso del Hotel Torre Central, en la carrera décima con calle 17, en el centro de Bogotá.

Allí, debajo de las cobijas de una cama y dentro de una carpeta plástica de las que usan los dibujantes, apareció un pequeño grabado del legendario pintor español Francisco de Goya, que llevaba un mes siendo buscado por la Policía y, según versiones nunca confirmadas, también por detectives privados.

Medía apenas 17,8 por 22 centímetros, pero había provocado una investigación policial, el ofrecimiento de una recompensa de 20 millones de pesos, sospechas sobre la seguridad de una institución cultural y hasta un falso comunicado de un supuesto grupo clandestino que se atribuyó el robo.

Era un Goya. Ni más ni menos: el número uno de la serie Los desastres de la guerra. Se llamaba Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer. La obra volvió a Bogotá casi dos décadas después del robo de arte más recordado de la historia capitalina.

El extraño robo de un cuadro de Goya que apareció en un hotel barato del Centro de Bogotá
El robo de arte más recordado de la historia bogotana ocupó portadas y generó titulares llamativos. El Tiempo registró el perfomance artístico de Lucas Ospina como la "pega" de un falso grupo subversivo.

La serie regresa completa: 79 grabados del maestro español. Aquella pequeña pieza de papel y tinta pareció esperar el momento de volver al lugar donde protagonizó una crónica roja que durante semanas mezcló ladrones, artistas, policías y traficantes del mercado negro.

Fragmentos, el espacio de arte y memoria creado por Doris Salcedo, es la nueva casa que la acoge, junto a los otros 78 grabados de la serie sobre la crueldad de la Guerra de la Independencia española (1808-1814) contra Napoleón, en una ciudad y un país que viven su propio conflicto armado desde hace varias décadas.

El extraño robo de un cuadro de Goya que apareció en un hotel barato del Centro de Bogotá
Doris Salcedo convirtió 37 toneladas de armas entregadas por las FARC en Fragmentos, un contra monumento para la memoria de las víctimas. Ahora, en su espacio se exhibe el grabado de Goya robado en 2008. Foto: Leonel Cordero/Las2orillas

El robo más grande de arte en Bogotá

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La primera exposición bogotana de Los desastres de la guerra de Goya fue inaugurada el 3 de septiembre de 2008 en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

Ocho días después, en la noche del jueves 11 de septiembre, desapareció precisamente el grabado que abría la serie. La noticia se conoció al día siguiente, cuando un celador encontró vacío el lugar donde debía estar la obra.

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El robo parece el guion de una película taquillera. Cada uno de los grabados estaba asegurado a la pared mediante cuatro puntos que debieron ser desatornillados con prisa y precisión. La directora de la Fundación, Ana María Alzate, explicó que había personas extrañas en el edificio porque se desarrollaban otras actividades, aunque las puertas de la sala de exposición estaban cerradas y el acceso solo podía hacerse por las escaleras.

La Policía comenzó a revisar las cámaras de seguridad para descifrar el misterio. También se extendieron rumores de que las empresas que habían traído la obra al país, Master Art Brokers y Abad Land Fine Art, contrataron detectives privados para seguir la pista de los extraños que visitaron el museo esos días.

La pieza estaba asegurada en 4.000 euros -cifra equivalente a un año y medio de salario mínimo en el país por esos días- al igual que los otros grabados de la exposición.

Sin embargo, la importancia de la pieza iba más allá del dinero: pertenecía a la primera edición de la serie publicada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1863 y era propiedad de la Corporación Cultural Goya Fuendetodos, vinculada al pueblo español donde nació el artista.

Su valor histórico era muy superior al precio del seguro y, además, venderla no resultaba sencillo: era una obra patrimonial identificable y formaba parte de una serie completa.

La Policía Metropolitana asumió la investigación. El comandante era entonces el general Rodolfo Palomino, quien ofreció 20 millones de pesos por información que permitiera encontrar el grabado.

La burla del artista Lucas Ospina por el robo del Goya

Mientras los investigadores buscaban una pista apareció otra historia: un supuesto grupo llamado Comando Arte Libre S 11 envió un comunicado en el que se atribuía el robo y lo presentaba como una protesta contra la burocracia del arte.

El texto incluso hacía referencias al robo de la espada de Bolívar por parte del M-19. En realidad, era un homenaje a ese evento y una sátira del robo. La reivindicación no era de ladrones ni de guerrilleros. Lucas Ospina, artista y profesor, terminó dando explicaciones ante la Fiscalía: el comunicado era una pieza artística. De ese modo, se salvó de la cárcel y apareció en primer plano noticioso.

El extraño robo de un cuadro de Goya que apareció en un hotel barato del Centro de Bogotá
El artista bogotano Lucas Ospina, nacido en 1971, usó el robo del grabado de Goya para lanzar un performance artístico que lo llevó a rendir cuentas ante la Fiscalía como sospechoso del robo.

Durante unos días, el robo real tuvo encima un robo imaginario a través de un falso comunicado que en realidad era un performance artístico. En 2010, Ospina habría de volver sobre el episodio con la obra El robo de Goya, que documenta el caso y su intervención.

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“Gracias a Dios y a la Virgen apareció el cuadrito”

Entre tanto, la investigación avanzó. La información que recibió la Policía a través de su red de cooperantes condujo al Hotel Torre Central, en pleno corazón de la capital.

El domingo 12 de octubre, casi un mes después de la desaparición del grabado, agentes de la Sijin llegaron al segundo piso del hotel. Allí, encontraron la pieza de Goya debajo de las cobijas de una cama. Estaba dentro de una carpeta plástica de dibujante.

Dos hombres se habían registrado en el hotel la noche del sábado. Las pesquisas apuntaban a que utilizaban aquella habitación para enc­ontrarse con posibles compradores. Un oficial de inteligencia explicó entonces que les había sorprendido encontrar allí la pieza porque el hotel permanecía lleno y no parecía un lugar apropiado para esconder una obra de arte.

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La hipótesis era que el grabado estaba allí para que alguien pudiera verlo antes de comprarlo. No hubo capturas. Los ladrones se esfumaron sin dejar rastro. Rápidamente, la obra fue llevada a la Policía y sometida a verificación.

La Fundación confirmó que era la desaparecida un mes antes. Coincidían el marco y otros elementos de identificación. Palomino, que había encabezado la búsqueda, recibió el grabado y lo entregó a la directora de la Fundación.

“Gracias a Dios y a la Virgen apareció el cuadrito”, dijo entonces el general mientras sostenía la pequeña pieza.

Al día siguiente, el Goya regresó a la exposición. Ahora vuelve a Bogotá, pero esta vez nadie tendrá que buscarlo bajo cobijas. Estará en el museo de Doris Salcedo, junto a los otros grabados de la histórica serie.

El mismo hombre arrodillado, con los brazos abiertos y la mirada desesperada, volverá a ocupar su sitio al comienzo de una serie que Goya hizo hace más de dos siglos para decir algo que todavía resulta difícil de aceptar: después de una guerra, cuando los vencedores dejan de contar sus victorias, quedan los cuerpos de quienes la padecieron.

El extraño robo de un cuadro de Goya que apareció en un hotel barato del Centro de Bogotá
El montaje de la serie de Goya tomó varios días. La exposición fue inaugurada el 5 de septiembre pasado y estará hasta el 17 de enero de 2027, con entrada gratuita, de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

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