Dastan, Gasper, Sakura, Dalí y Mali llegaron desde Bogotá y Medellín para apoyar las labores de búsqueda en Cali y Chocó y salvar la mayor cantidad de vidas posible

 - Cinco perros y su olfato entrenado buscan vida entre los escombros del terremoto en Colombia

En medio del enorme despliegue de los equipos de rescate tras un terremoto, hay en medio del ajetreo y la prisa unos integrantes que no llevan cascos, camillas ni herramientas para cortar concreto. Su principal instrumento es el olfato. Son los perros especializados en búsqueda y rescate que comenzaron a viajar desde diferentes regiones para sumarse a las labores de búsqueda en varias de las regiones afectadas por el sismo de magnitud 7,4 que hoy enluta a Colombia.

El trabajo más difícil comienza cuando la tierra deja de moverse. Entre edificios afectados, muros que amenazan con caer y toneladas de concreto convertidas en escombros, los equipos de rescate tienen una carrera contra el tiempo: determinar dónde puede haber una persona atrapada y cómo llegar hasta ella sin poner en riesgo a quienes intentan rescatarla.

Eso ocurre ahora en diferentes puntos del occidente colombiano, luego del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el lunes 10 de agosto. Bomberos, militares, policías, organismos de socorro y voluntarios se han desplazado hacia zonas afectadas de Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó para atender la emergencia y buscar a quienes podrían permanecer atrapados.

Los equipos de cuatro patas que llegaron a la emergencia

A dichos equipos humanos y tecnológicos se sumaron los canes. Desde Bogotá llegaron Dastan y Gasper, dos perros del Equipo Especializado de Búsqueda con Caninos K9 y Rescate de Animales en Emergencias (K9/BRAE) de los Bomberos de Bogotá, trasladados a Cali para apoyar las labores de búsqueda. Ambos hacen parte de equipos entrenados para trabajar en escenarios de estructuras colapsadas y localizar posibles sobrevivientes.

 - Cinco perros y su olfato entrenado buscan vida entre los escombros del terremoto en Colombia
Dastan, Foto: Bomberos de Bogotá

Ellos no son los únicos. Desde Medellín también partieron Sakura, Dalí y Mali, tres perras rescatistas de los Bomberos de Medellín que viajaron junto con un equipo de 21 bomberos y dos ingenieros estructurales hacia el Chocó, con cerca de seis toneladas de equipos especializados y más de 600 herramientas.

Su misión es apoyar las labores de búsqueda en las zonas donde las estructuras resultaron afectadas y aún existe la posibilidad de encontrar personas con vida atrapadas.

La presencia de los cinco animalrs permite entender una parte del despliegue que suele quedar detrás de las grandes máquinas y los equipos de emergencia: la búsqueda y rescate también depende de perros entrenados durante años para identificar rastros humanos en escenarios de difícil acceso.

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A ellos se suman otros binomios caninos movilizados desde diferentes regiones. El Ejército Nacional dispuso cuatro caninos y cinco pelotones, con cerca de 180 soldados especializados en labores de búsqueda y rescate, distribuidos entre Cali, Chocó, Pereira y Manizales.

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La Policía también sumó sus propios binomios a través del grupo Ponalsar. Por su parte, la Armada informó el envío de 34 rescatistas, cuatro perros y tres toneladas de equipos hacia Cali, con capacidad para apoyar también las labores en Chocó.

No se trata, entonces, de una única misión ni de un solo grupo. Es una respuesta que comenzó a reunir equipos de distintas ciudades para llevar personal, herramientas y conocimiento hasta los lugares donde más se necesitan.

Un olfato entrenado para encontrar lo que los ojos no pueden ver

En una estructura colapsada, una persona puede quedar atrapada bajo diferentes capas de concreto y materiales. Mientras los equipos humanos revisan cuidadosamente el lugar y determinan por dónde intervenir, los perros recorren las zonas indicadas por sus guías buscando rastros de olor humano.

Cuando el animal identifica una posible señal, su comportamiento permite que el equipo marque el punto y concentre allí la búsqueda.

Por eso no trabajan solos. Detrás de cada perro existe un binomio canino: una pareja formada por el animal y su guía, que aprende a trabajar durante años y a interpretar movimientos, señales y comportamientos.

La relación entre ambos resulta fundamental durante una emergencia. El guía conoce las capacidades del perro y sabe identificar sus reacciones ante un posible rastro, mientras el animal debe trabajar en medio del ruido, el polvo, los espacios reducidos y las estructuras inestables.

En Bogotá, por ejemplo, el Grupo Canino hace parte de los equipos especializados de los Bomberos de la ciudad y cuenta con experiencia en operaciones de atención de emergencias y estructuras colapsadas.

Ahora, dicha preparación salió de sus ciudades. Mientras las máquinas remueven toneladas de material y los rescatistas avanzan con cuidado entre las estructuras afectadas, Sakura, Dalí, Mali, Dastan y Gasper tienen otra tarea: recorrer lugares donde los humanos difícilmente podrían determinar, solamente mirando, si todavía hay alguien debajo.

El terremoto convirtió varios puntos del país en escenarios de búsqueda y emergencia. Y allí, entre cascos, uniformes, maquinaria y equipos especializados, también están estos cinco nombres, enviados desde Bogotá y Medellín con una tarea precisa: intentar encontrar vida donde los ojos de los rescatistas todavía no pueden verla.

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Por Daniel Murcia

Periodista de Las2Orillas, apasionado por contar historias que conectan con la realidad cotidiana y dar voz a quienes pocas veces son escuchados.