En un mundo donde la vida de las celebridades se expone constantemente en las redes sociales, el futbolista James Rodríguez y la modelo pereirana Luisa Duque han decidido escribir su historia con una tinta diferente: la de la discreción. Tras tres años de relación han logrado consolidar un vínculo sólido manteniéndose en gran parte alejados del ojo público.
No ha sido una tarea sencilla para el capitán de la Selección Colombia, cuya vida sentimental siempre despierta un inmenso interés y constantes debates mediáticos. Sin embargo, la decisión de mantener el romance lejos de la exposición pública es un esfuerzo consciente junto a su pareja, Luisa Duque.
Como lo ha expresado ella no se trata de esconderse tras una gorra y gafas de sol, sino de protegerse y de tener el control sobre qué se sube a las redes sociales o qué se cuenta de su vida. Lo primordial es que las personas la conozcan por su propio trabajo como modelo e influenciadora, no únicamente por ser la pareja del futbolista.
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Uno de los temas que más ha dado de qué hablar en las plataformas digitales es la diferencia de edad entre ambos: Luisa tiene 23 años y James está por cumplir los 35. Estos 12 años de distancia, lejos de representar un obstáculo o un problema para su relación, son asumidos por la pareja con naturalidad.
Luisa afronta los señalamientos y comentarios con serenidad e incluso humor. Se describe a sí misma como un "alma vieja", una cualidad que desde siempre le ha facilitado relacionarse y conectar muy bien con personas mayores. Su madurez no es fortuita; se forjó bajo el ejemplo de independencia de su madre, Ruby. Luego, aceleró cuando tuvo que asumir un rol de mujer adulta al mudarse sola a Medellín para consolidar su carrera en el modelaje. Por eso, ante quienes la etiquetan o subestiman por su juventud, prefiere reírse y pasar la página.
Llevar una relación con una figura de la talla de James Rodríguez también implica convivir con una corriente constante de opiniones ajenas, críticas y polémicas en redes sociales. Luisa confiesa que en varias oportunidades ha sentido la tentación natural de responder a quienes atacan al futbolista. Sin embargo, ha aprendido a canalizar esas situaciones a través de la calma y de una profunda dosis de empatía.
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Lejos de ponerse a la defensiva, la modelo intenta ponerse en los zapatos de quienes lanzan odio a través de las pantallas. Para ella, las críticas destructivas suelen ser un reflejo de que esas personas no están pasando por un buen momento en sus vidas. Su estrategia para resguardar la paz en su noviazgo es clara: ignorar las ofensas, no engancharse en discusiones y bloquear a quienes sobrepasan los límites del respeto.
El regreso de SoHo impreso
Este noviazgo, que se ha vivido entre viajes constantes siguiendo la carrera del futbolista y la cercanía familiar con Salomé y su suegra en los estadios, ha dado un paso importante hacia una exposición más madura y controlada.
Luisa Duque ha decidido romper el silencio y compartir detalles de su vida personal y sentimental. El escenario elegido no podría ser más simbólico: es la gran protagonista de la portada que marca el regreso de la revista SoHo en su edición impresa de 150 páginas. Desde allí, con la dignidad y la firmeza que la caracterizan, demuestra que no tiene intenciones de dejarse definir únicamente por su relación, sino por su propia voz y la historia que continúa construyendo día a día. Por eso, en la foto de portada aparece con un paño lencero sobre su boca.
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