McCain lleva 30 años en el país, procesa 50 mil toneladas de papa que cultiva principalmente en la sabana bogotana que le vende a Mc Donalds, Éxito, y otras gigantes

 - La poderosa multinacional canadiense que vende en Colombia medio billón de pesos en papa congelada

En algún punto del recorrido entre Tunja y Bogotá, donde la sabana cundiboyacense se extiende plana bajo el cielo del altiplano, hay campos de papa que no terminan, hileras ordenadas, tierra arada por campesinos ataviados con ruana, botas de caucho y gorras para el frío.

Algunos de esos cultivos pertenecen a pequeños agricultores que llevan generaciones sembrando en menos de tres hectáreas. Otros están bajo contrato con la empresa canadiense McCain, compañía que hoy produce el 25% de las papas fritas congeladas que se consumen en el mundo.

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Cada vez que alguien pide unas papas en un McDonald's de Bogotá, en un Burger King de Medellín o en un El Corral de cualquier centro comercial del país, lo más probable es que esa papa haya crecido en aquella sabana cundiboyacense y haya pasado por una planta industrial en Cundinamarca antes de llegar a la freidora.

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Detrás de ese proceso está Mc Cain Foods, que lleva más de 25 años operando en Colombia. Hoy es el mayor productor de papas congeladas del país.

Su logo de un ave volando siempre está en los congeladores de D1, Éxito y Carulla mientras que sus papas ya fritas surten las mesas y cocinas de KFC, McDonald's, Burger King, El Corral y muchos más. A nivel global, produce una de cada cuatro papas fritas congeladas que se consumen en el mundo. Opera 51 plantas en todos los continentes, vende en más de 160 países y factura alrededor de 6.100 millones de dólares al año.

Su aterrizada en Colombia

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La presencia en Colombia empezó en 1996, cuando la empresa compró una planta en Sabaneta (Antioquia), que producía papas Mekato bajo la razón social Productos derivados de la Papa.

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Dicha adquisición fue la base con que McCain construyó su operación regional. Cuatro años después, en 2000, pagó 40 millones de dólares por Congelados y Agrícolas —Congelagro—, empresa que entonces pertenecía a la familia Asencio, la misma que era dueña de la marca Margarita y que le había vendido esa línea a Frito-Lay antes de cerrar el trato.

Con Congelagro, McCain adquirió una planta diseñada para abastecer mercados nacionales e internacionales. Esa planta produce, en la actualidad, 40.000 toneladas de papas congeladas al año. Planta que hace tres años amplió su capacidad en un 16%.

Para alimentar esa producción, la empresa trabaja con dos fuentes de abastecimiento que se dividen casi en partes iguales. El 50% de los cultivos los opera McCain directamente: arrienda terrenos, compra tractores, contrata agrónomos, provee semillas y fertilizantes.

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El otro 50% corresponde a agricultores asociados, con quienes firma contratos que incluyen anticipos en dinero, entrega de semillas certificadas, capacitación y acompañamiento técnico durante todo el ciclo del cultivo. En ese modelo, de cada 100 toneladas cosechadas, el agricultor se queda con 40 o 50, dependiendo del acuerdo previo. Una estructura que le permite a la empresa garantizar volumen y calidad de manera sostenida.

El 60% de la papá que usa McCain viene de la sabana cundiboyacense. El resto llega desde Boyacá y Nariño, los departamentos donde se concentra la mayor parte de la producción nacional. En Colombia se cultiva papa en once departamentos, pero Cundinamarca produce el 36% del total, Boyacá el 27% y Nariño el 22%. La mayoría de los productores son pequeños: el 95% siembra en menos de tres hectáreas. Son esos agricultores, en buena parte, los que abastecen la planta de Congelagro.

Para sostener ese volumen frente a fenómenos climáticos, la empresa tomó decisiones concretas antes de que El Niño afecte los cultivos. Incrementó el área sembrada en un 52% e invirtió en maquinaria agrícola: tractores, cosechadoras y fumigadoras. También incorporó tecnología de análisis de datos con drones para monitorear los lotes. El resultado: duplicar la productividad del cultivo en los campos propios, mientras que en paralelo trabaja en un programa de semillas que ya logró registrar dos nuevas variedades en Colombia, un trabajo de 12 años de investigación.

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Las variedades que McCain siembra en sus propios terrenos —Innovator, Bannock Russet y Daisy— tienen alto contenido de sólidos, piel delgada y forma que permite cortes más largos. Una papa que absorbe menos aceite al freírse. Exactamente lo que exigen las grandes marcas a las que provee.

Esas exigencias no son nuevas. La relación de McCain con McDonald's tiene décadas y explica buena parte del crecimiento global de la empresa. Cuando McDonald's se expandió por el mundo durante los años 60 y 70, McCain fue su proveedor principal de papas fritas. En los primeros años de operación en Sudamérica, McDonald's representaba el 90% de las ventas regionales de McCain. Con el tiempo esa proporción bajó a menos del 30%, a medida que la empresa diversificó su cartera de clientes.

Sin embargo, el vínculo sigue siendo uno de los más importantes del negocio: Colombia se expresa en cada porción que sale de una freidora de las cadenas mundiales de hamburguesas.

La historia de McCain

La historia de la empresa es la de una familia canadiense de origen irlandés que llegó a Norteamérica en 1825. El primer impulso comercial lo dio Andrew D. McCain, que a principios del siglo XX empezó a distribuir papa —no solo la de la familia, sino la de otros agricultores— hacia el Caribe y Centroamérica. El salto definitivo vino después. En 1957, sus hijos Wallace, de 25 años, y Harrison, de 28, combinaron el conocimiento agrícola familiar con la tecnología de congelación de alimentos y abrieron una fábrica en Florenceville, New Brunswick.

 - La poderosa multinacional canadiense que vende en Colombia medio billón de pesos en papa congelada

El primer año facturaron 153.000 dólares canadienses. Sesenta y cinco años más tarde, la cifra superaba los 11.000 millones.

Desde Canadá, la expansión fue metódica. En 1965 compraron en el Reino Unido la empresa Caterpac, que controlaba doce compañías de distribución de alimentos congelados. Desde ahí se extendieron por Europa, Australia, Japón y Sudáfrica.

América Latina llegó después: Argentina en 1995, Colombia en 1996 y Brasil en 2019. La estrategia fue siempre la misma: exportar primero, invertir en infraestructura cuando el mercado ya estaba probado. En Argentina operan hoy dos plantas en Balcarce y exportan el 70% de su producción al Mercosur. En Colombia, la operación creció hasta ser una de las más relevantes de la región andina.

La familia McCain sigue siendo accionista mayoritaria. Harrison y Wallace, los dos hermanos que fundaron la empresa, murieron en 2004 y 2011. La cuarta generación, compuesta por 18 miembros, participa en la junta directiva. Los McCain son una de las familias más ricas de Canadá.

En lo que va de 2026, el mercado colombiano de papas fritas congeladas crece al 2% anual. McCain crece al 5%. Las decisiones tomadas frente al fenómeno del Niño, los contratos de largo plazo con los agricultores del altiplano y la demanda asegurada de los clientes más grandes del sector explican parte de esa diferencia. En un negocio tan dependiente del clima y del suelo, tener la cosecha contratada antes de sembrarla no es un detalle menor. Es lo que hace que la cadena funcione, desde el lote en Boyacá hasta la bandeja de papas que sale de una freidora en Bogotá.

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Por Mauricio Cárdenas

Periodista en Las2Orillas, dedicado a informar y analizar los hechos que marcan nuestra vida diaria.