Dos sicarios en moto recorrían las calles de La Victoria (Valle del Cauca) buscando su objetivo. Sonaron los disparos y las balas cruzaron el aire. Nadie se dio cuenta de que un niño estaba cerca. Uno de los proyectiles impactó contra el suelo y rebotó hasta golpear una de las piernas de Gustavo Puerta.
Los gritos del pequeño alertaron a quienes estaban alrededor, aunque pocos se atrevieron a ayudar. Según ha contado Yimi Díaz, un hombre que presenció el hecho, él y un acompañante lo llevaron de urgencia al hospital. Gustavo nunca perdió el conocimiento, solo repetía una frase: “no me dejen morir”.
Esa misma resistencia es la que hoy lo tiene en el Mundial 2026, el primero de su carrera. Lo que parecía imposible hace algunos años ahora es una realidad para un futbolista que ha sabido abrirse camino a punta de trabajo. En apenas unos partidos recientes con la Selección Colombia, Puerta ha demostrado que puede competir por un lugar en el mediocampo y muchos ya lo señalan como una de las caras del relevo generacional de la Tricolor.

Su crecimiento tampoco ha pasado desapercibido en Europa. En el Racing Club de Santander se convirtió en una de las piezas importantes del equipo y fue protagonista de una campaña que terminó con el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol español.
De segunda división a un Mundial de fútbol
En septiembre de 2025, llegó una noticia que cambió el rumbo de su carrera. Gustavo Puerta dejó atrás la incertidumbre para volver a tener continuidad en un equipo europeo. En Bayer Leverkusen no tuvo espacio suficiente para competir con nombres como Granit Xhaka, Exequiel Palacios o Robert Andrich, por lo que optó por buscar minutos en otro destino.
No tuvo que abandonar Europa. El Racing Club de Santander vio en el colombiano un talento que todavía estaba por explotar. El club cántabro le abrió las puertas y el volante respondió en la cancha.
Al nacido en La Victoria le bastó una temporada para demostrar por qué estaba siendo considerado una de las mayores promesas del fútbol colombiano. Fue pieza clave en el ascenso del Racing a La Liga, un logro histórico para la institución. Se ganó la titularidad, aportó goles y mostró una madurez sorprendente para su edad.

Néstor Lorenzo nunca dejó de seguirlo. El técnico argentino observó su evolución y decidió darle una nueva oportunidad en la Selección Colombia de cara al Mundial. Con jugadores consolidados como Jefferson Lerma, Richard Ríos, Kevin Castaño o Jhon Arias ocupando su posición, parecía difícil que encontrara espacio.
Sin embargo, Puerta aprovechó cada minuto que tuvo. Los amistosos recientes sirvieron para confirmar que el mediocampista está listo para asumir mayores responsabilidades. Ese nivel no es casualidad. Ya había demostrado liderazgo cuando fue capitán de la Selección Colombia Sub-20 durante el Mundial de la categoría en 2023.
Los jugadores que les quitaron el puesto a otros en la Selección Colombia
La historia del fútbol colombiano está llena de futbolistas que llegaron para desplazar a referentes. Lo ocurrido con Puerta recuerda otros casos similares.
Antes del Mundial de Brasil 2014, Macnelly Torres era uno de los hombres encargados de manejar los hilos del equipo nacional. Sin embargo, el crecimiento de James Rodríguez en Europa terminó por convencer a José Néstor Pékerman. El argentino reorganizó el funcionamiento del equipo para potenciar al cucuteño, quien terminó siendo gran figura de aquella Copa del Mundo en la que la sele estuvo a punto de alcanzar las semifinales.

Algo parecido ocurrió años después con Richard Ríos. Durante mucho tiempo, Matheus Uribe fue una pieza fundamental en el mediocampo colombiano. Sin embargo, la aparición del volante de Palmeiras cambió el panorama. Sus actuaciones en la Copa América y en las Eliminatorias lo llevaron a quedarse con un puesto que parecía inamovible.
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Mientras Ríos se consolidaba, Puerta seguía formándose lejos de los reflectores y esperando su turno en la fría banca. Con la paciencia que forja a los verdaderos cracks, trabajó para competir de igual a igual con los jugadores que ya estaban instalados en la Selección.
El camino del valluno Gustavo Puerta para llegar a la élite del fútbol
A Gustavo siempre le tocó luchar contra los pronósticos. Cuando era niño, muchos dudaban de sus posibilidades como futbolista. Tenía sobrepeso y más de uno aseguraba que no llegaría lejos. Sin embargo, quienes lo veían jugar reconocían algo especial en él: técnica, visión de juego y una notable capacidad para rematar.
Para perseguir su sueño debía desplazarse constantemente hasta Tuluá, donde continuó su formación. Después de cada entrenamiento comía lo que sus padres podían llevarle. No siempre era la alimentación ideal para un deportista, pero era lo que había. En aquella etapa hizo parte de la Escuela Talentos Gustavo Victoria Deportes.
Uno de los hombres que ayudó a moldear su carrera fue Jorge Zapata, un experimentado exlateral del fútbol profesional colombiano. Bajo su orientación siguió creciendo como jugador, aunque todavía le faltaba recorrer un largo camino.

Más adelante llegó a la capital del país, una ciudad completamente nueva para él. Allí se vinculó a Bogotá FC y tuvo que vivir lejos de su familia. Durante un tiempo permaneció en la casa de acogida del club, adaptándose a una realidad diferente. Su debut profesional incluso lo vivieron a la distancia sus seres queridos.
Fue entonces cuando encontró apoyo en personas cercanas al equipo. Su entrenador y miembros del cuerpo técnico le tendieron la mano y facilitaron su adaptación. En Bogotá FC también recibió uno de los llamados que más había soñado: la convocatoria a la Selección Colombia Sub-20.

Era el primer gran paso hacia la élite. Después de años viendo a sus ídolos por televisión, ahora él hacía parte de la lista de jugadores que vestían la camiseta amarilla.
Gustavo Puerta, una nueva promesa para la Selección Colombia
En La Victoria, un pueblo de poco más de 12 mil habitantes, celebran sus recuperaciones de balón, su sacrificio para pelear cada balón como si fuera el último, cada gota de su sudor. Recientemente, cuando le preguntaron qué haría si le tocaba marcar a CR7 en el mundial, respondió sin pestañear: “olvidarme de quién es y pelearle cada balón a muerte”.
Angelina y Gustavo, sus padres, continúan trabajando en la tienda familiar que durante años ayudó a sostener el sueño de su hijo. Fueron ellos quienes lo impulsaron cuando pocos creían en él.
A pesar de la fama y del crecimiento de su carrera, quienes lo conocen aseguran que sigue siendo el mismo joven tranquilo y respetuoso de siempre. Durante sus vacaciones incluso ayudaba en el negocio familiar, demostrando que nunca olvidó de dónde viene.
Puerta tampoco es un futbolista que viva pendiente de exhibir su vida en redes sociales. Cero fiestas, modelos o autos de lujo. Cero presumir. Lo suyo es pelear en el terreno de juego defendiendo los colores de sus equipos. Su perfil es discreto y está mucho más enfocado en los balones que en los reflectores.
Hoy ya no es aquel niño al que muchos descartaban por su físico. Es un mediocampista consolidado en Europa, una de las apuestas de futuro de la Selección Colombia y un jugador que llega al Mundial de 2026 con la oportunidad de demostrar que pertenece a la élite del fútbol internacional.
La bala perdida que un día amenazó con cambiar su destino quedó atrás. Ahora, Gustavo Puerta tiene por delante el escenario más grande de todos: una Copa del Mundo. Y allí espera escribir el capítulo más importante de su historia.
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