En 1921, Bogotá vivía la transición de pueblo colonial a ciudad urbanizada. El edificio Manuel María Peraza, en la carrera 13 con calle 17, obligaba a los 140 mil habitantes de la ciudad a levantar la mirada, como nunca antes, para mirar una construcción.
El primer rascacielos capitalino tenía siete pisos de altura y ascensor, lo que rompía el molde de la época en materia de construcción. Hoy, un siglo después, el proyecto Torres Atrio, diseñado por los arquitectos británico Lord Richard Rogers y colombiano Giancarlo Mazzanti, anuncia convertirse en la construcción más alta de la ciudad.
Tendrá 62 pisos y 628 metros de altura, algo que los habitantes de la aldea paramuna de principios del siglo pasado no habrían alcanzado a imaginarse. El ambicioso proyecto arquitectónico y comercial, contará con amplias zonas comerciales con restaurantes y un mirador, una amplia zona peatonal de más de 10.000 metros cuadrados que integrará todo el complejo con el entorno urbano. El costo total del mega proyecto será de 325 millones de dólares.

Una historia de ladrillos entre nubes
Entre el 1966 y 1969, la firma Esguerra Sáenz, Urdaneta Samper y Compañía, en conjunto con la empresa Ricarte Carrizosa Prieto y el Ingeniero Doménico Parma, construyeron el icónico edificio Avianca en la legendaria esquina del parque Santander. Veintiún pisos que desafiaban la vista de los transeúntes y la imaginación de los demás empresarios del sector.
Allí se vivió uno de los incendios más recordados por la memoria colectiva bogotana. El 23 de julio de 1973, las llamas iniciaron su voraz camino de doce horas en el piso 14. El siniestro dejó como resultado más de 60 personas heridas, 4 fallecidos y 24 pisos del rascacielos afectados por el incendio.
Ese mismo año, la firma Obregón, Valenzuela y compañía inició la construcción de la emblemática e imponente Torre Colpatria en la esquina de la calle 24 con carrera séptima. La construcción finalizó en 1978 y fue inaugurada el 24 de octubre de ese mismo año con 50 pisos y una altura de 196 metros.

La Torre, que con el paso de los años se convertiría en orgullo de los capitalinos y tour turístico preferido por los extranjeros, fue diseñada en concreto armado. Su famoso mirador, de 360 grados en el piso 49, ofrece a los visitantes la impresionante vista panorámica de una de las ciudades más extensas y pobladas del mundo. La fachada está iluminada por más de 40.600 bombillos LED a través de los cuales se proyectan, cada noche, coloridas imágenes.
Tuvieron que pasar más de 40 años para que en Bogotá se anunciará un nuevo edificio que rompiera los récords. En 2011, con la demolición del antiguo Hotel Bacatá, inició la construcción del que prometía convertirse en el rascacielos más alto del país.
Sin embargo, la construcción quedó paralizada en 2016 por falta de recursos. La firma a cargo del proyecto era la española Alonso & Balaguer. Ante su incapacidad para continuar con el proyecto, la constructora Total Co y Acción Fiduciaria asumió el reto, pero también falló. Hoy cuenta con dos torres, una con 67 pisos y la otra con 56, que empiezan a parecer un dinosaurio de concreto abandonado en el centro de Bogotá.
Torres Atrio, el nuevo rascacielos bogotano
El proyecto Torres Atrio inició en 2014. Nayib Neme, presidente del conglomerado empresarial que desafía las nubes bogotanas y la historia de los rascacielos de la ciudad,, es el empresario a cargo.

Hoy, la apuesta urbanística que lidera es la más ambiciosa de la historia colombiana. El complejo arquitectónico y de renovación urbana, ubicado en el Centro Internacional de Bogotá, consta de dos torres diseñadas con una estructura en concreto y acero. La fachada es de vidrio de alta tecnología.
La Torre Norte, que se encuentra en funcionamiento desde 2019, tiene 56 pisos y 201 metros de altura. Está destinada exclusivamente para oficinas corporativas de alto nivel y cuenta con certificación Led Gold. Mientras que la Torre Sur está proyectada con una altura de 268 metros y 67 pisos.
Además, se contempla la construcción de un gran centro cultural dedicado al arte. La infraestructura tendrá cinco sótanos para parqueaderos, alojamientos de lujo con conexión al sistema Transmilenio y zonas comunales.
Anuncios.


