En plena adolescencia, Ana María Guzmán debía contar las monedas que llevaba en el bolsillo antes de salir a entrenar. Con frecuencia, la niña de 13 años veía cómo el poco dinero que le daban sus papás no alcanzaba para su vida cotidiana.
Entonces debía decidir entre comprar una merienda o guardar la plata para el pasaje del bus como ahora decide entre rematar al arco o darle una asistencia a sus compañeras de equipo.
También hubo rifas, boletas vendidas y ayudas de familiares y personas cercanas para reunir lo necesario. El 9 de junio, años después de contar monedas para no perderse un entrenamiento, marcó dos goles en la final que le dio a Colombia su primera Liga de Naciones Femenina.
La historia de la lateral nacida en Mistrató (Risaralda) representa el crecimiento reciente del fútbol femenino colombiano. Con apenas 20 años, ya acumula participaciones en mundiales juveniles y de mayores, un paso por Alemania, experiencia en Estados Unidos y varios partidos en el jogo bonito de la liga brasilera.
Hoy despertó como campeona con la ‘sele’. La noche de la consagración tuvo mucho de simbolismo. Colombia derrotó 4-3 a Paraguay en un partido frenético. El equipo nacional estuvo abajo en el marcador en tres oportunidades, pero logró reaccionar en cada una de ellas.
Apenas comenzaba el encuentro cuando Paraguay abrió el marcador con un penal de Fiorela Martínez. Sin embargo, al minuto 7 apareció Guzmán para anotar el empate. Más adelante, cuando el reloj marcaba el minuto 89 y el encuentro parecía encaminado a un desenlace dramático, volvió a aparecer para convertir el 4-3 definitivo tras una asistencia de Marcela Restrepo.
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Los años en Mistrató: cuando el reto era llegar a los entrenamientos
La historia comenzó en Mistrató, donde ingresó al Club Sueños Dorados cuando tenía apenas seis años. Desde entonces, inició un proceso que la llevó a recorrer distintos caminos para mantenerse vinculada al deporte.
A los 11 años llegó al Club Atlético Dosquebradas, una etapa fundamental en su formación. Allí empezó a consolidar las condiciones que posteriormente llamarían la atención de entrenadores y visores.
Mientras hoy comparte camerino con figuras como Linda Caicedo, Leicy Santos, Catalina Usme o Daniela Arias, en aquellos años el objetivo era mucho más simple: entrenar, competir y encontrar oportunidades para seguir creciendo.
De promesa juvenil a figura de la Selección Colombia
El salto al profesionalismo llegó en 2021 y posteriormente reforzó al Deportivo Pereira, equipo con el que alcanzó la final de la Liga Profesional Femenina colombiana en 2022.
Ese mismo año comenzó a construir su nombre en las selecciones juveniles.
Fue titular con Colombia en el Mundial Sub-17 disputado en India. El combinado nacional alcanzó la final, un hecho histórico para el fútbol nacional, ya que era la primera vez que una selección del país llegaba a una definición mundialista en cualquier categoría. También hizo parte del Mundial Sub-20 de Costa Rica, donde Colombia avanzó hasta los cuartos de final.
Mientras muchas de sus colegas apenas buscan consolidarse en una categoría, Guzmán acumuló experiencia en dos mundiales durante el mismo año.
Una crack nacida para triunfar: gol, gambeta y personalidad. La confirmación de su talento llegó en 2023, cuando recién había sacado la cédula. A sus 18 años, integró la nómina que disputó la Copa Mundial Femenina de Australia y Nueva Zelanda.
Allí protagonizó una de las jugadas más recordadas en la historia reciente del fútbol colombiano.En los octavos de final contra Jamaica, al minuto 51, desbordó por la banda y envió un centro que terminó en gol de Catalina Usme. Colombia ganó 1-0 y avanzó por primera vez a los cuartos de final de un Mundial femenino de mayores.
Bayern Múnich, lesión de rodilla y el camino de regreso al alto nivel
Aquella épica asistencia en Oceanía le abrió las puertas de Europa. En septiembre de 2023 fue fichada por el Bayern Múnich, el club más importantes del fútbol alemán. Sin embargo, cuando todo parecía encaminarse hacia un estreno soñado, sufrió una lesión en el cartílago de la rodilla derecha durante una concentración con la Selección Colombia.
La operación se realizó en Alemania y la recuperación la mantuvo alejada de las canchas durante varios meses. Guzmán logró regresar. En 2024 sumó sus primeros minutos con el Bayern y posteriormente fue cedida para ganar continuidad. En 2025 pasó por Utah Royals, de la NWSL estadounidense.
Finalmente, su olfato goleador llegó a Palmeiras de Brasil. Con el club paulista también llegaron los títulos. Al lado de sus compatriotas Yoreli Rincón, Katherine Tapia y Greicy Landazuri, formó parte del equipo que conquistó el Campeonato Paulista Femenino 2025.
La misma futbolista, una realidad completamente distinta
La imagen de Ana María Guzmán levantando un trofeo con la Selección Colombia parece pertenecer a una realidad completamente distinta a la que vivió durante su formación. De un lado está la campeona que recorrió el camino hasta Bayern Múnich, Utah Royals y Palmeiras y que fue decisiva en una final internacional. Del otro, la adolescente que, según ha contado, veía a su familia vender boletas, organizar rifas y pedir ayuda para conseguir el dinero de un pasaje.
Entre esas dos fotografías hay apenas unos años de diferencia. Por eso, cuando Colombia celebró el título de la Liga de Naciones y Guzmán fue una de las protagonistas de la noche, también quedó retratada una victoria mucho más antigua y tal vez importante: la de aquella joven que alguna vez se vio obligada a escoger entre una merienda y el pasaje de bus como sucede con miles de niñas colombianas, que ya la ven como un ejemplo a seguir.
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