Curioso que el candidato a la presidencia que eligió ponerse la camiseta de la selección para sus actos públicos, sea alguien de nacionalidad estadounidense

 - Junio de goles y votos, de grandes definiciones

La tensión por el resultado electoral del 21 de junio, a la que se suma la expectativa por el comienzo del campeonato mundial de fútbol, da lugar a la sensación de que los días de este mes transcurren a un ritmo mucho más acelerado que de costumbre. Queremos que se produzcan de una vez por todas esos acontecimientos, saber qué papel será capaz de hacer nuestra selección, conocer de una vez por todas quién será el próximo presidente.

Y que cesen también las desafortunadas aproximaciones entre los dos eventos. Eso de que un candidato haya elegido vestir para sus presentaciones en público o de publicidad la camiseta de nuestra selección nacional, generando demandas y contrademandas judiciales, y en contravía del sentimiento de al menos la mitad de la población, se suma al debate originado por la despedida en palacio de nuestro equipo, cargada de desplantes y comentarios negativos.

Es que por más que el deporte conserve cierta autonomía en la mente y el corazón de la gente, resulta imposible desligarlo de los avatares de la política. A la selección rusa la proscribieron de innumerables torneos inmediatamente después de iniciado el conflicto en Ucrania, pero, las direcciones deportivas al más alto nivel se niegan siquiera a considerar la exclusión de Israel, que comete el más abierto e infame genocidio en Palestina y El Líbano.

O sea que el supuesto criterio moral es selectivo, vale cuando se trata de unos, pero no cuando se trata de otros. Al pisar suelo estadounidense, la selección de fútbol de Senegal fue sometida a una rigurosa pesquisa policial, que exageró completamente las medidas, llegando a ser humillante, cosa que no se hace con ninguna selección que provenga de Europa, por decir algo. Se trata de una selección de gente negra africana, con la que no se disimula la enorme desconfianza.

Las sedes del torneo tienen también cierto aire contradictorio, los Estados Unidos y México. El primero, un país gobernado por un machista demente, que formuló su campaña a la presidencia con la sigla WASP, que significa blancos, anglosajones y protestantes, por sus iniciales en inglés, demarcando claramente el destinatario privilegiado de su gobierno, y advirtiendo que todos los demás le resultan despreciables. Como lo muestra su grosera política migratoria.

En México gobierna una mujer, de izquierda, además, con un carácter y unas maneras completamente opuestas al señor Trump. Ella ha debido hacer frente a las permanentes sindicaciones provenientes del norte, que la acusa de favorecer a los poderosos carteles mexicanos del narcotráfico, y a la que se presiona a fin de que permita el ingreso de cuerpos de seguridad y tropas estadounidenses en su país. Es claro que el norte repudia la soberanía del sur.

Es la primera vez que una selección nacional de fútbol, de un país en guerra con otro, acudirá al torneo en el país con el que se enfrenta en los campos de batalla

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Se dice que es la primera vez que una selección nacional de fútbol, de un país en guerra con otro, acudirá al torneo en el país con el que se enfrenta en los campos de batalla. Es el caso de la selección de Irán, a la que el gobierno norteamericano le ha impuesto serias restricciones en cuanto a la permanencia en la ciudad donde deberá jugar, a la que tiene que llegar y salir el mismo día. El México de Claudia Sheinbaum les ofreció en cambio amable hospedaje.

Curioso que el candidato colombiano a la presidencia que eligió ponerse la camiseta de la selección para sus actos públicos, sea precisamente alguien de nacionalidad estadounidense, de la que se enorgullece en público. Una persona que para poder acceder a esas nacionalidad y ciudadanía hizo el juramento solemne de defender por siempre los intereses de ese país. O sea que gobernará dando prioridad a las necesidades de la nación del norte y no a las de esta.

Lo cual se pone de presente con sus cada vez mas sonoras propuestas, coincidentes en todo con las políticas que promueven los Estados Unidos. La dolarización de la economía, que acabaría con el peso nacional y nos dejaría en manos del Tesoro norteamericano en materia monetaria. La puerta abierta al fracking para la explotación de hidrocarburos. La fumigación aérea masiva de cultivos ilícitos y la reiteración de la guerra contra las drogas ordenada por Washington.

El suyo será el gobierno de las falsas imputaciones y las rápidas extradiciones para deshacerse de sus oponentes políticos. Nunca se había visto eso de que un candidato a la presidencia de un país, acuse a su contrincante en las urnas de ser un delincuente ligado al narcotráfico, y le advierta que lo entregará en esa condición a los Estados Unidos. Sólo aquí se ha llegado tan lejos. Como eso de invitar a las mujeres a reparar en el tamaño de su miembro para que voten por él.

Si van a haber goles que sean entre las selecciones. Que no sean contra Colombia y menos del portero de los Estados Unidos

Del mismo autor: El sionismo de Netanyahu y Trump asedia a Colombia

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Por Gabriel Ángel

Bogotano, bachiller de San Bartolomé y abogado de la Universidad Nacional. Militante de la Unión Patriótica, tras graves amenazas de muerte, decidió unirse a las Farc en 1987. Miembro de la Comisión Temática adjunta a la Mesa de Diálogos en el Caguán, asesor político del Bloque Oriental, participó al lado de Timoleón Jiménez en las negociaciones de paz que culminaron con la firma del Acuerdo Definitivo en noviembre de 2016. Autor de la novela “A quemarropa” (2014) y el libro de cuentos “La luna del forense”. Columnista de opinión en el portal de las Farc, en su espacio llamado “La pluma de Gabriel Ángel”.