El Grupo Energía Bogotá (GEB) está cerca de ser una de las cinco mayores plataformas de transmisión eléctrica de Brasil. Su alianza con el fondo inversionista canadiense La Caisse de Dépôt et Placement du Québec hará posible este hito en su historia internacional, de la que también hace parte su presencia en Perú.
El nuevo holding, en el que GEB pondrá sus participaciones accionarias, y La Caisse pondrá sus activos de transmisióneléctrica se llamará Verene Energia. Verene tendrá en su portafolio 26 concesiones de transmisión distribuidas en 17 estados brasileños y sumará más de 9.000 kilómetros de líneas de alta tensión.
Con ello, el GEB, presidido por Juan Ricardo Ortega, le pone fuerza a un mercado de 203 millones de habitantes en la que es de lejos la primera economía de América Latina y la octava del mundo.

Brasil avanza rápidamente hacia los 200.000 kilómetros de redes de transmisión debido al aumento de la demanda de energía, impulsada por la electrificación, los vehículos eléctricos y el mayor uso de aire acondicionado generado por las altas temperaturas que trae el cambio climático.
Actualmente, el GEB ya tiene en Brasil presencia a través de las compañías Gebbras y Argo. Gebbras fue una de las primeras plataformas de expansión del grupo en ese país y después fortaleció su presencia con la adquisición de Argo Energía junto a la española Red Eléctrica Internacional.
Entre todas operan más de 5.200 kilómetros de líneas y acaban de comprar participaciones en concesiones como Goiás Transmissão, MGE Transmissão, Transenergia Renovável y Transenergia São Paulo. Estas decisiones se apoyan en factores clave como que el país combina reglas predecibles, digitalización económica y una fuerte necesidad de expansión energética.
Vale un Perú
Mientras Brasil es la gran apuesta en transmisión eléctrica, Perú se ha convertido en uno de los mercados más importantes para las operaciones regionales del grupo. Allí, el GEB opera en transmisión de energía y distribución de gas natural como un actor de peso.
GEB es líder en distribución de gas natural gracias a sus filiales Cálidda y Contugas. Cálidda opera en Lima y Callao y controla más del 80 % del mercado peruano de distribución de gas natural en millones de hogares, comercios e industrias, y en la capital peruana impulsa la transición hacia energías más limpias y económicas. Por su parte, Contugas desarrolla la distribución de gas en la región de Ica, fuera de Lima.
También tiene importante participación en transmisión y distribución de energía eléctrica. A través de su participación accionaria en Red de Energía del Perú y Consorcio Transmantaro, controla cerca del 40 % de ambas compañías, claves en el sistema eléctrico peruano, pues operan buena parte de las redes de alta tensión del país. Además, GEB participa en distribución eléctrica mediante ElectroDunas, Cantalloc y Perú Power.
En alianza con ISA, Gabriel Jaime Melguizo Posada, gerente (e), construye con GEB 1.054 kilómetros de nuevas líneas de transmisión. Los proyectos, adjudicados en 2024, llevarán energía desde el centro hacia el norte peruano y fortalecerán la futura interconexión eléctrica con Ecuador. Las obras incluyen los enlaces Huánuco-Tocache-Celendín-Trujillo y Celendín-Piura, ambos en 500 kilovoltios, con subestaciones asociadas, beneficiarán a nueve millones de personas, y facilitarán la integración de energías renovables de parques eólicos ubicados en Talara, Piura y Cajamarca. Se espera que entren en operación en 2029 y generen ingresos por USD 83,5 millones.
Del Charquito a El Guavio

Con estas inversiones, el Grupo Energía Bogotá busca consolidarse como una de las grandes multilatinas energéticas de la región. Es la última parte de una historia que comenzó hace 130 años, cuando en1896 los empresarios bogotanos Santiago Samper Brush, junto con los hermanos Daniel Samper Ortega y Carlos Samper, crearon Samper Brush & Cía. y construyeron la hidroeléctrica de El Charquito, que se inauguró en 1900.

Ya en el siglo XX, la empresa evolucionó hacia la Compañía de Energía Eléctrica de Bogotá, y se convirtió en símbolo del progreso bogotano gracias a la administración de Jorge Holguín y de otros dirigentes, industriales y políticos de la capital que expandieron el servicio a hogares, fábricas y tranvías.
En 1959 el Distrito asumió el control total y nació oficialmente la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá (EEB). En esa transición fue clave el alcalde Jorge Gaitán Cortés, y Fernando Gaviria Trujillo fue importante en la posterior consolidación.
Los años ochenta representaron un punto de inflexión. Colombia enfrentaba crisis energéticas y racionamientos, mientras la EEB participaba en megaproyectos como El Guavio. Luis Carlos Sarmiento Angulo, miembro influyente del entorno financiero, rodeaba algunos proyectos de infraestructura energética, aunque la empresa seguía siendo controlada por el Distrito.
La verdadera transformación corporativa llegó en los años noventa. El país avanzaba hacia la apertura económica y el sector eléctrico fue reorganizado tras la Constitución de 1991 y las leyes de servicios públicos. Fue entonces cuando apareció Mauricio Cárdenas Santamaría, quien desde el gobierno nacional promovió reformas que abrieron espacio a la inversión privada y redefinieron el modelo energético colombiano.

En 1997, bajo la alcaldía de Paul Bromberg, quien terminó el periodo de Antanas Mockus, la EEB fue capitalizada y reorganizada. La empresa separó sus negocios de generación, distribución y transmisión. De ese proceso nacieron compañías como Emgesa y Codensa, mientras la EEB se concentró en transmisión eléctrica y transporte de gas. Fue un cambio notable porque transformó una empresa pública tradicional en un holding moderno con visión regional.
A comienzos de los años 2000, José Antonio Vargas Lleras, como presidente de la EEB impulsó la internacionalización. Bajo su dirección, la compañía compró participación en la Red de Energía del Perú (REP), una operación que abrió el camino para futuras inversiones en América Latina.
Otro nombre central es el de Astrid Álvarez, presidenta entre 2016 y 2020. Bajo su liderazgo la compañía cambió oficialmente su nombre a Grupo Energía Bogotá (GEB) en 2017, reflejando su transformación en una multilatina con operaciones en Colombia, Perú, Brasil y Guatemala. Álvarez impulsó además proyectos de transmisión fundamentales para conectar energías renovables desde La Guajira.
En junio de 2020 Juan Ricardo Ortega fue nombrado presidente del Grupo Energía Bogotá. La decisión fue tomada por unanimidad por la Junta Directiva del GEB designada por la entonces alcaldesa de Bogotá, Claudia López. La selección la realizó la firma de cazatalentos Hays.
Ortega, hijo de Francisco Ortega, quien fue gerente del Banco de la República por 30 años y exdirector de la Dian, ha fortalecido el crecimiento regional y el negocio de gas natural a través de Transportadora de Gas Internacional (TGI). También ha puesto la mano en la disciplina financiera y apuesta por la transición energética. Tras prender los bombillos de Bogotá y echar a andar los tranvías, hoy el Grupo de Energía de Bogotá se ranquea con grandes de Brasil y Perú.
Le puede interesar: Cinco gigantes empresas brasileñas que facturan muy bien en Colombia
Anuncios.


