Con presencia en más de 800 municipios y más de 9 millones de aparatos vendidos, la marca colombiana logró darle pelea a las gigantes como Samsung, Sony y Challenger

 - Kalley, la apuesta de electrodomésticos de los Mejía, dueños de Alkosto, que terminó como una de las más vendidas del país

Mientras miles de colombianos se endeudaban y ahorraban durante meses para comprar un televisor de marcas como Sony, un paisa tuvo una idea que terminaría cambiando las reglas del juego. Miguel Londoño ya estaba metido de lleno en el negocio de la electrónica dentro del Grupo Corbeta, el conglomerado empresarial detrás de compañías como Alkosto, Ktronix y AKT.

Kalley, la apuesta de electrodomésticos de los Mejía, dueños de Alkosto, que terminó como una de las más vendidas del país
Miguel Londoño, CEO de Kalley.

Como buen observador del mercado, entendió que para muchas familias colombianas tener un televisor moderno seguía siendo un lujo. Los precios eran elevados y acceder a tecnología de calidad parecía estar reservado para quienes podían pagar grandes sumas de dinero. Pero un viaje a Estados Unidos terminó cambiándolo todo.

Durante su visita, Londoño descubrió una realidad completamente distinta. Mientras en ese país los televisores y productos electrónicos se comercializaban en un mercado altamente competitivo, en Colombia sus precios eran considerablemente más altos. Ver esa diferencia le permitió identificar una oportunidad: crear una marca que pudiera competir de frente con los gigantes internacionales, pero ofreciendo productos más asequibles para los colombianos.

Así nació Kalley en 2001. La estrategia era sencilla, pero ambiciosa: desarrollar una marca propia de tecnología y electrodomésticos con precios competitivos, respaldo local y una oferta pensada para las necesidades reales de los hogares colombianos.

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Con el tiempo, millones de personas crecieron viendo la marca en vitrinas, comprándola o recomendándola sin saber realmente de dónde provenía. Muchos incluso llegaron a creer que se trataba de una compañía asiática. Sin embargo, detrás de Kalley siempre hubo una historia profundamente colombiana y ligada a uno de los grupos empresariales más importantes del país.

La compañía paisa comenzó a ganar terreno poco a poco. No fue un crecimiento inmediato. Primero tuvo que vencer el escepticismo de quienes desconfiaban de una marca local en un mercado dominado por fabricantes internacionales. Pero la apuesta terminó funcionando.

Kalley, la marca paisa que encontró una oportunidad donde otros no miraban

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La familia Mejía ya era ampliamente reconocida en el mundo empresarial colombiano. Su historia estaba ligada al crecimiento del Grupo Corbeta, organización fundada por el empresario Manuel Mejía Olarte, quien entendió antes que muchos la necesidad de ofrecer productos de calidad a precios más accesibles para los consumidores.

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Tras su fallecimiento, el liderazgo quedó en manos de su hijo, Manuel Santiago Mejía Correa, quien continuó fortaleciendo el grupo y consolidando las distintas marcas de su portafolio.

Mientras otros fabricantes concentraban sus esfuerzos en la innovación de alta gama, Kalley tomó otro camino: ofrecer productos funcionales, confiables y con una relación costo-beneficio atractiva para millones de familias. La fórmula funcionó.

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Lo que comenzó con algunas referencias de audio y pequeños electrodomésticos terminó convirtiéndose en un portafolio de más de 300 productos que hoy incluye televisores inteligentes, línea blanca, telefonía móvil, dispositivos tecnológicos y soluciones para el hogar.

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Sin embargo, el verdadero salto llegó cuando la marca entendió algo que muchas multinacionales tardaron años en comprender: Colombia no termina en Bogotá, Medellín y Cali.

Así llegó donde otros no estaban

Kalley comenzó a expandirse en ciudades intermedias y municipios donde el precio, la disponibilidad y el servicio técnico eran tan importantes como la tecnología misma. Mientras muchas compañías concentraban sus esfuerzos en los grandes centros urbanos, la marca fortaleció una red de distribución que hoy alcanza más de 800 municipios del país.

Esa presencia ayudó a construir algo mucho más valioso que cualquier campaña publicitaria: confianza. Según cifras compartidas por la compañía, en poco más de dos décadas ha vendido más de nueve millones de electrodomésticos y cerca de 3,5 millones de televisores en Colombia.

El fenómeno resulta especialmente llamativo porque ocurrió en uno de los mercados más competidos de América Latina. Kalley no solo logró sobrevivir frente a gigantes globales como Samsung, LG o Sony, sino que también consiguió posicionarse como una alternativa habitual para millones de familias que buscaban equilibrio entre precio, funcionalidad y respaldo.

Por supuesto, el camino no ha estado libre de críticas. En redes sociales y foros especializados existen opiniones divididas sobre algunas categorías de productos, especialmente televisores y celulares. Mientras muchos usuarios destacan su relación costo-beneficio, otros consideran que su desempeño no alcanza el nivel de las marcas premium.

Pero incluso esas discusiones reflejan algo importante: Kalley logró entrar en una conversación que durante años estuvo reservada exclusivamente para los grandes fabricantes internacionales.

Hoy la marca ya no es solo un actor relevante en el mercado colombiano. También se ha consolidado en cadenas como Alkosto, Ktronix y Grupo Éxito, mientras busca seguir creciendo en temporadas clave para el consumo, como la previa del Mundial de 2026, donde la batalla por vender televisores vuelve a estar más intensa que nunca.

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Por Daniel Murcia

Periodista de Las2Orillas, apasionado por contar historias que conectan con la realidad cotidiana y dar voz a quienes pocas veces son escuchados.