El 24 de mayo, la Plaza de Toros La Macarena, en Medellín, quedó llena varias horas antes de que comenzara el cierre de campaña de Abelardo De La Espriella. Pantallas LED, tarimas, músicos, grupos urbanos, banderas de Colombia y camisetas de la Selección hicieron parte de una jornada en la que el candidato apareció detrás de vidrios blindados mientras cientos de asistentes coreaban “Vamo’, vamo’ Abelardo”.
Un día antes, el 23 de mayo en el Gran Malecón del Río en Barranquilla, su campaña y su movimiento ciudadano Defensores de la Patria habían reportado otra concentración con más de 50 mil asistentes. Las dos movilizaciones terminaron convirtiéndose en una fotografía del crecimiento político que tuvo el abogado barranquillero durante la contienda presidencial: un candidato que comenzó la campaña como una figura asociada principalmente a redes sociales y terminó disputando espacios en las encuestas nacionales.
Durante los primeros meses de campaña, De La Espriella apareció lejos de los candidatos tradicionales. Su nombre se movía principalmente en transmisiones digitales, entrevistas y videos cortos que acumulaban miles de reproducciones en plataformas sociales. Sin embargo, entre marzo y mayo, varias encuestadoras empezaron a registrar movimientos en intención de voto.
Encuestas, redes sociales y actos masivos impulsaron el crecimiento político de Abelardo De La Espriella
Firmas como Invamer, Guarumo, el Centro Nacional de Consultoría (CNC), AtlasIntel y GAD3 incluyeron al candidato entre los aspirantes con mayor crecimiento durante la recta final de la campaña presidencial. En varios de esos estudios apareció compitiendo con figuras de izquierda como Iván Cepeda, y nombres de centroderecha como Paloma Valencia.
El fenómeno político alrededor de De La Espriella también se construyó desde la imagen. Su campaña convirtió el apodo “El Tigre” en marca electoral. El símbolo apareció en pancartas, camisetas, canciones, videos y escenarios. En Medellín, por ejemplo, la tarima estuvo acompañada de luces amarillas, azules y rojas mientras sonaban canciones creadas exclusivamente para la campaña presidencial.
La estructura del movimiento Defensores de la Patria creció especialmente en Antioquia y la Costa Caribe. En Barranquilla, Cartagena, Montería, Sincelejo y Medellín la campaña realizó caravanas, reuniones regionales y concentraciones públicas durante abril y mayo. La expansión territorial coincidió con el aumento de visibilidad digital del candidato, quien mantuvo una presencia constante en plataformas sociales y transmisiones en vivo.
Otro momento que marcó la campaña ocurrió con la llegada del exministro José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial. Restrepo, quien fue ministro de Hacienda y ministro de Comercio durante el gobierno de Iván Duque, se integró a la candidatura en medio de un discurso enfocado en economía, empleo y seguridad.
En los eventos públicos, De La Espriella insistió en propuestas relacionadas con la Fuerza Pública, la seguridad urbana y la eliminación de estructuras criminales. También hizo referencias constantes a la Constitución de 1991, a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y al gobierno del presidente Gustavo Petro.
Así, el crecimiento de Abelardo De La Espriella no solo se reflejó en las encuestas, sino en la construcción de una identidad política reconocible. Expresiones como “Patria Milagro”, “Firmes por la Patria” y “El Tigre” terminaron posicionándose entre simpatizantes y voluntarios que acompañaron los recorridos regionales del candidato.
En menos de un año el abogado pasó de ser una figura mediática a convertirse en uno de los nombres más visibles de la campaña presidencial colombiana, apoyado en actos multitudinarios, con presencia digital y una estrategia enfocada en regiones donde históricamente otros sectores políticos habían concentrado la votación.
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