Tras cerca de cinco décadas de ausencia, los hidroaviones volvieron a operar en Colombia. La empresa Alma Air realizó un vuelo entre la ciénaga de Ayapel en Córdoba y Guatapé en Antioquia. De ese modo, empezó el regreso de este tipo de aeronaves al país. Según la compañía, un trayecto como Medellín-Ayapel, que por carretera puede tomar alrededor de seis horas, podría reducirse a unos 30 minutos mediante el nuevo servicio.
La iniciativa es liderada por el británico Rupert Stebbings, radicado en Colombia desde hace más de dos décadas. El empresario sostiene que el país ofrece condiciones favorables para dicho modelo de transporte debido a las dos costas, los 15.000 kilómetros de ríos y las 2.000 ciénagas. Actualmente, Alma Air opera con un avión Cessna 208 Caravan adaptado con flotadores, que requiere una tripulación de dos pilotos. Sin embargo, la empresa prevé ampliar gradualmente su flota.

En una primera etapa, la compañía proyecta conectar Medellín con Ayapel y, además, desarrollar operaciones en la costa Pacífica. Posteriormente, contempla rutas entre Cartagena y Mompox, Barú, Isla Múcura y Magangué, siempre sujetas a las autorizaciones de las autoridades aeronáuticas.
Un modelo de aviación con mucha historia
Los hidroaviones desempeñaron un papel determinante en la historia de la aviación colombiana durante las primeras décadas del siglo XX. Ante la escasa infraestructura vial y las extensas barreras geográficas, dichas aeronaves permitieron conectar regiones apartadas, al utilizar ríos y ciénagas como superficies naturales para despegar y aterrizar. De eso modo, hizo innecesaria la construcción de pistas.
Su desarrollo estuvo estrechamente ligado al nacimiento de SCADTA, considerada la segunda aerolínea más antigua del mundo y antecedente de Avianca. Gracias a los hidroaviones, fue posible reducir el tiempo de transporte de correo y pasajeros, pasando de viajes que tomaban semanas a recorridos de apenas unas horas.
Sin embargo, el panorama cambió después de la Segunda Guerra Mundial. La construcción de carreteras, el desarrollo de aeropuertos con pistas pavimentadas y la incorporación de aviones convencionales de mayor capacidad redujeron progresivamente la necesidad de operar hidroaviones. Hacia la década de 1950, este tipo de servicio prácticamente había desaparecido de la aviación comercial colombiana.
El proyecto de Alma Air comenzó su trámite ante la Aeronáutica Civil en 2024 con una audiencia pública para presentar el plan de negocios.
A finales de 2025, la autoridad aeronáutica emitió un concepto favorable sobre la viabilidad del modelo. Desde entonces, la empresa ha trabajado en los procesos técnicos de certificación, incluidos los manuales de operación, mantenimiento y seguridad. En junio pasado, realizó el aterrizaje de un hidroavión comercial en Antioquia, un hecho que marca el retorno de estas aeronaves a la aviación nacional.
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