Una científica aprendiendo de jaguares en medio de las balas

La venezolana María F. Puerto se juega su pellejo para proteger al felino amenazado en Zulia, donde paramilitares y disidencias se pelean el territorio

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marzo 07, 2020
Una científica aprendiendo de jaguares en medio de las balas
Recorridos en bote o curiara por el bosque de pantano para la revisión de cámaras trampas. Foto izquierda: Martin Dávila. Foto derecha: Proyecto Sebraba.

Desde hace 12 años que María Fernanda Puerto estudia a los jaguares (Panthera onca) y eligió hacerlo en uno los lugares más impenetrables de Venezuela, donde un conflicto armado mantiene alertas a muchos investigadores: el sur del lago Maracaibo, en el estado de Zulia.

Cuando Puerto navega por los ríos del Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y de la Reserva de Fauna silvestre Ciénagas de Juan Manuel, Aguas Blancas y Aguas Negras debe coordinar con los líderes paramilitares de los pueblos de la zona para resguardar su seguridad. Sin embargo, esto no la libra de todos los peligros que existen en el área en el que trabaja, pues en cualquier momento puede ser atacada por los piratas que recorren el sur del lago. Además, si no respeta las reglas y horarios puede verse atrapada en medio de un fuego cruzado.

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Foto: Proyecto Sebraba.

Esta bióloga actualmente nominada al Future for Nature Award, un prestigioso premio internacional que celebra logros tangibles en la protección de especies de animales y plantas silvestres, está dispuesta a asumir los riesgos con tal de estudiar a esta población de jaguares que se encuentra aislada y en grave riesgo.

Por eso fundó el proyecto Sebraba, con el fin de estimar el tamaño de la población de jaguares en esa controvertida región, detectar sus amenazas y entender las causas detrás de la pérdida de hábitat.

Mongabay Latam conversó con ella acerca de su arriesgado y apasionado trabajo de investigación que ya ha comenzado a generar interesantes resultados.

¿En qué etapa de tu investigación te encuentras?

Actualmente me encuentro realizando publicaciones para dar a conocer los datos recolectados sobre el tamaño poblacional del jaguar en esta región de Venezuela. Los estimamos mediante la técnica del fototrampeo y modelos de captura-recaptura especialmente en el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y en la Reserva de Fauna silvestre Ciénagas de Juan Manuel, Aguas Blancas y Aguas Negras y comunidades cercanas a estas áreas protegidas.

¿Cuáles son las conclusiones? ¿Cuántos jaguares hay al sur del lago Maracaibo?

Estimamos 3.37 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados, son los datos más robustos que tenemos hasta ahora. La idea es seguir monitoreando con cámaras trampa para ir corrigiendo y ajustando esa información con los años.

¿Cuál fue el propósito de fundar el proyecto Sebraba?

Con este proyecto, además de investigar la biología y ecología del jaguar, se evalúan las principales causas de conflictos felino-hombre en diferentes partes del país. El objetivo es plantear alternativas de manejo de animales domésticos para minimizar la depredación que tienen sobre estos los diferentes felinos silvestres de Venezuela, entre ellos el jaguar.

Bióloga Maria Fernanda Puerto, realiza la configuración de una de las cámaras trampas ubicadas en la región. Foto Freddy Campos

¿Las personas los cazan por considerarlos una amenaza?

Hay varias razones para la cacería. La principal y que se encuentra en todos lados es la depredación del jaguar sobre animales domésticos como vacas o cochinos. Pero en el caso de los pueblos que están al sur del lago de Maracaibo, que son asentamientos de casas sobre el agua, no tienen un conflicto directo con el jaguar. Lo que ocurre es que los pescadores que viven allí, cuando hacen sus viajes en bote por los ríos del parque nacional y de la reserva para ir a los puertos o a los pueblos a comercializar su pesca, tienen encuentros fortuitos con el jaguar o con los pumas. Entonces, es en estos ríos donde ocurre el mayor número de matanzas.

Otra de las causas de este conflicto es por encuentros en haciendas o parcelas donde la actividad es principalmente la siembra de plátanos o, en algunos casos, de palma aceitera. Allí, la gente por temor les dispara.

También, a partir de las entrevistas hechas, hemos visto que hay una cierta demanda desde las prisiones de Venezuela, sobre todo en esta región al sur del lago de Maracaibo. Allí, los presos solicitan pieles de jaguares para sus celdas porque son una muestra de poder dentro del retén.

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Pesca en rio Catatumbo, principal actividad que se realiza en la zona. Foto: Pedro Luis Bermudez.

En la zona donde tú trabajas hay un conflicto armado. ¿Cuáles son los peligros?

Hay un enfrentamiento por territorio entre guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que no se han adherido a la desmovilización luego de los acuerdos de paz, y los paramilitares. A su vez en esta zona, que es un bosque de pantano y por eso mucho del trabajo que hacemos es en bote, hay piratas de lago que se mueven en la zona sur. Cuando hay vigilancia de paramilitares en las costas, los piratas no llegan a esta zona del lago. Sin embargo, cuando se están desplazando los paramilitares por los problemas con la guerrilla, estos piratas aprovechan y se acercan a los pueblos que están en las costas del sur oeste.

Han ocurrido muchos enfrentamientos en la zona del Catatumbo. Actualmente están saliendo varios artículos sobre esto porque cada vez son más frecuentes los enfrentamientos y las matanzas, principalmente en el río Catatumbo que es el principal río que desemboca en el lago Maracaibo. De hecho, es uno de los ríos que nosotros monitoreamos pero lo hacemos hasta una cierta zona. Hasta donde nos dicen que podemos monitorear.

Pareja adulta de jaguares registrada en río Catatumbo. Foto Proyecto Sebraba

¿Has estado alguna vez en peligro?

Hasta el momento no hemos tenido ningún problema porque nos conocen las comunidades. Muchos de esos pueblos están dominados por paramilitares y nos toca conversar con los líderes para informar que vamos a trabajar y que vamos a estar moviéndonos en la región. De cierta manera nos informan qué rutas tomar, qué rutas no tomar y qué día y en qué horarios podemos estar movilizándonos por un sector o por otro. Por ejemplo, no podemos trabajar después de las cinco de la tarde. Los viernes después de las dos de la tarde tenemos que estar más cerca de los pueblos y los fines de semana también tenemos que trabajar en sectores cercanos a los pueblos.

¿Tienes miedo cuando trabajas?

Tenemos que trabajar a expensas de lo que ellos nos digan porque podemos entrar a un sitio de conflicto si no hacemos caso. Siempre los guardaparques de esa zona tienen conversaciones previas con ellos [con los líderes de los pueblos] para poder hacer las rutas sin ningún problema y hasta el momento no hemos tenido inconvenientes. Creo que de lo que más tememos es de la llegada de los piratas del lago cuando estamos haciendo los movimientos en los bordes del bosque. Esas son las zonas más vulnerables porque puede haber encuentros con piratas que estén escondidos en algunos caños [afluentes del río].

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Recorridos en bote o curiara por el bosque de pantano para la revisión de cámaras trampas. Foto: Martin Dávila.

¿Cómo perciben las personas del lugar y del ambiente científico que sea una mujer la que se inserta en este contexto?

Muchas veces las mujeres somos vistas como el sexo débil. Cuando llegamos a comunidades o a zonas donde además se genera un conflicto armado, que una mujer quiera desarrollar una investigación sobre uno de los felinos más temidos del lugar es visto como algo “extraño”. Al principio eres evaluada y cuando se dan cuenta que existe un compromiso serio y capacidad suficiente para llevar a cabo trabajos importantes, la visión de la mujer dentro de la ciencia comienza a cambiar. Creo que vivimos en una sociedad que sigue viendo al hombre como el género capaz de hacer ciencia y trabajo de campo fuerte, pero está en nosotras demostrar que sí podemos hacer más de lo que muchos piensan y que somos capaces de hacer nuestro trabajo científico de manera seria y responsable.

¿Cuándo y por qué decidiste dedicarte a lo que haces?

En 2007 inicié en la universidad un pequeño trabajo, junto a algunos compañeros, y decidimos viajar a esta región del país para conocer la dieta del jaguar. Con los resultados obtenidos en este primer proyecto entendí la necesidad de conocer a fondo las amenazas que tiene este felino en la zona. Fue entonces que decidí continuar trabajando para posteriormente realizar propuestas y programas de conservación adecuados.

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Registro de cámaras trampa en bosque de pantano que rodea río Bravo, sur del lago de Maracaibo, Zulia, Venezuela. Foto: Pedro Luis Bermudez.

¿Qué es lo que más te impresiona de tu trabajo?

Me impresiona que sea un tema tan poco evaluado y conocido en Venezuela. Lamentablemente existen pocos estudios dirigidos a la investigación y conservación de los jaguares en el país y los que hay están centrados, principalmente, en los llanos venezolanos.

Luego de levantar información sobre la población de jaguares al sur del lago de Maracaibo, hemos podido proponer a tomadores de decisiones la creación de corredores ecológicos o áreas protegidas que conecten la población de jaguares del sur del lago con la de la Sierra de Perijá.

Logramos difundir el trabajo de conservación que queremos hacer, hemos recibido llamadas de diferentes grupos de hacendados [ganaderos] que solicitan asesorías para realizar manejo adecuado de sus animales domésticos y así minimizar el conflicto y no matar a los jaguares. En el último año he recibido llamadas de Cojedes, Táchira, Miranda y Zulia de grupos de ganaderos dispuestos a proteger al jaguar. Eso lo  considero un gran logro.

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Charla a la comunidad sobre la importancia del jaguar. Foto: Pedro Luis Bermudez.

¿Cuál es la anécdota que más atesoras como científica?

Cuando decidí iniciar este trabajo al sur del lago de Maracaibo, para conocer el tamaño poblacional del jaguar e indagar sobre la dieta de este felino, me dijeron que debía trabajar con un cazador experimentado que había en la zona. Aunque no me garantizaban que cambiara su visión respecto de la cacería, él podía ayudarme. Cuando le planteé a este señor lo que queríamos hacer, me dijo que no sabía cómo montar las cámaras, pero que sabía seguir rastros de jaguar por la cacería y que podía llevarme a estos sitios sin ningún problema.

Con el tiempo, este señor, Rolando Méndez, se convirtió en nuestro mejor asistente de campo y además en nuestro mayor aliado para promover la conservación del jaguar en su comunidad. Hoy es parte del equipo del Proyecto Sebraba y es la persona que más me enseñó sobre cómo buscar rastros de jaguares, como olerlos y conocer todo el ambiente para predecir lugares donde estos felinos pasarían. Fue una experiencia muy gratificante ver su transformación, lo he considerado un ejemplo y he contado su historia en todos los rincones del país.

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Cuerpo civil de guardaparques colabora en el montaje y revisión de cámaras trampas en P. N. Ciénagas de Juan Manuel. Foto: Maria Fernanda Puerto.

¿Para qué haces ciencia?

Hago ciencia porque considero que en mi país hay mucho por hacer. Lamentablemente aquí se ha perdido la importancia de la ciencia y aún más de la conservación. Pero eso más que debilitarme me estimula a trabajar más, a promover en jóvenes las ganas de investigar y generar información sobre nuestra fauna, nuestra flora y nuestros ecosistemas; a darles la oportunidad de que realicen tesis y que no abandonen las universidades o el país como ha sucedido en los últimos años. Quiero que muchos tengan la oportunidad de hacer ciencia ayudándolos a conseguir fondos para hacerlo y despertar en ellos las ganas de trabajar e investigar en lo que les apasiona.

¿Por qué es importante el trabajo que haces?

En Venezuela, actualmente, es poco lo que se conoce sobre la población de jaguares. Es un felino que ha tenido un valor cultural importante en muchos países y en Venezuela ese valor se limita a las comunidades indígenas. Hay mucho desapego a la hora de valorar a este animal. Nuestro propósito ha sido promover su importancia, llevar ese mensaje a niños, jóvenes y adultos de todos los ámbitos, no solo aquellos asociados a la ciencia.

Considero que trabajando con esta especie en diferentes partes de Venezuela, bien sea conociendo su ecología, tamaños poblacionales, amenazas y atendiendo el tema del conflicto felino-hombre, lograremos datos importantes que a su vez traerán cambios importantes para su conservación. Por ejemplo, mejoras en el manejo de animales domésticos, ecoturismo responsable, actividades educativas dirigidas a valorar no solo al jaguar sino a muchas especies que conviven con él y garantizando al mismo tiempo mejoras económicas para las personas.

Jaguar registrado por el proyecto Sebraba. Foto: proyecto Sebraba

¿Cuál ha sido el logro más importante de tu carrera?

Lograr obtener por primera vez datos poblacionales de los jaguares ubicados en la región de sur del lago de Maracaibo. Una región poco estudiada en el país debido a su difícil acceso por estar inundada permanentemente y porque al haber un conflicto armado muchos rehuyen de trabajar ahí.

Por otro lado, pudimos descubrir a través de registros fotográficos posibles tumoraciones o virus y problemas reproductivos que confirman la hipótesis de que esta población se encuentra parcialmente aislada y muy amenazada.

Además, recientemente, he sido nominada al Future for Nature Award y aunque aún no sé si lo gané, es un gran logro ser la primera venezolana en ser nominada a este premio.

¿Alguna mujer científica que admires? 

Jane Goodall. Es una mujer que rompió todos los esquemas. No solo logró investigar uno de los grupos de mamíferos más complejos y amenazados del mundo, sino que además logra llevar su mensaje de conservación a todos. Ella tiene la capacidad de tocar el corazón de muchos con su discurso, sin mucho esfuerzo, lo hace porque le apasiona lo que hace y lo siente verdaderamente. Pienso que el que hace ciencia, pero además quiere hacer conservación, debe tener ese espíritu, esa capacidad y responsabilidad de transformar la información científica y llevarla a los tomadores de decisiones, a los políticos, a los empresarios, a los niños y jóvenes para crear conciencia en todos.


*Artículo publicado originalmente con el título Venezuela: la científica que estudia a los jaguares en medio de un conflicto armado por Mongabay Latam.

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