Mientras en Colombia los equipos de emergencia siguen entrando entre edificios afectados, carreteras bloqueadas y zonas donde todavía puede haber personas atrapadas, a miles de kilómetros hay otro equipo que comenzó a trabajar sobre el mismo desastre.
Desde el espacio. La noticia la dio una mujer que difícilmente suele aparecer relacionada con las labores de rescate en Colombia: Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Tras comunicarse con el canciller colombiano, Omar Bula, Kallas anunció que la Unión Europea había activado Copernicus, su programa de observación de la Tierra, para apoyar las operaciones de rescate y asistencia tras el terremoto.
In the face of the devastating earthquake that has struck Colombia, I have conveyed our deepest condolences to my Colombian counterpart @omarbula.
— Kaja Kallas (@kajakallas) August 11, 2026
Our thoughts are with the victims, their families, the injured, and all those affected.
The EU has mobilised Copernicus, our…
No significa que un satélite vaya a encontrar directamente a una persona bajo los escombros. Lo que hace Copernicus es entregar información geoespacial que permite entender cómo cambió el territorio después de una emergencia: qué zonas presentan daños, cuáles vías pudieron quedar afectadas y dónde se concentran las áreas que requieren mayor atención.

De hecho, el Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus ya registra una activación específica para el terremoto de Colombia, ocurrida el 10 de agosto de 2026.
El “ojo” europeo que ahora mira a Colombia
Lo interesante es que este sistema que hoy está ayudando a Colombia comenzó a construirse mucho antes de que ocurriera este terremoto.
Su historia se remonta a 1998, cuando representantes de la Comisión Europea, agencias espaciales europeas, la ESA y EUMETSAT firmaron, en Baveno (Italia) un documento que pasó a la historia como el Manifiesto de Baveno. Allí, comenzó a tomar forma la idea de construir un programa europeo permanente de observación de la Tierra, capaz de entregar información para enfrentar problemas ambientales, climáticos y de seguridad.
En ese momento no tenía el nombre actual.. El proyecto comenzó bajo el nombre de GMES, Global Monitoring for Environment and Security. Con los años terminó convirtiéndose en el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea que hoy conocemos como Copernicus. Sus operaciones iniciales comenzaron en 2011 y el programa pasó a ser plenamente operativo en 2014.

Detrás de la infraestructura, hay satélites, información terrestre y servicios especializados. Uno de ellos es precisamente el Copernicus Emergency Management Service, creado para proporcionar información geoespacial cuando ocurre una emergencia.
Cuando sucede un desastre, los usuarios autorizados pueden solicitar una activación. A partir de imágenes satelitales y otras fuentes, los equipos especializados producen mapas que permiten comparar el territorio antes y después del evento y establecer cuáles son las zonas que presentan cambios o daños.
La utilidad está en algo aparentemente sencillo: darle a quienes toman decisiones sobre el terreno una imagen mucho más completa de lo que está ocurriendo.
Colombia no es el primer desastre que observa Copernicus
Copernicus hace parte de una red mundial de observación satelital para emergencias: la Carta Internacional Espacio y Grandes Desastres tiene acceso a 61 satélites, atiende desastres en 126 países y ha sido activada 657 veces.
En ella participan sistemas como Landsat, los satélites japoneses de JAXA, los KOMPSAT de Corea y constelaciones privadas como PlanetScope e ICEYE, capaces de aportar imágenes para localizar daños, desplazamientos del terreno y zonas afectadas.
El sistema europeo ya ha sido utilizado en otras emergencias de gran magnitud. En Italia, después de la cadena de terremotos que golpeó el centro del país en 2016, el servicio fue activado por las autoridades de Protección Civil. En total produjo 120 mapas de las zonas afectadas para apoyar las decisiones de rescate, asistencia y distribución de ayuda.
También tuvo un papel después de los terremotos de Turquía y Siria de 2023. En Turquía, el módulo de mapeo rápido fue activado pocas horas después del desastre para evaluar daños en diferentes áreas.
Ahora, el mismo sistema está mirando hacia Colombia. La activación llega mientras los organismos de socorro enfrentan uno de los momentos más complejos después del terremoto. Desde el suelo trabajan bomberos, Fuerza Pública, ingenieros, perros especializados y voluntarios. Desde arriba, las imágenes obtenidas por los satélites pueden aportar otra perspectiva para identificar cambios en el territorio, evaluar daños y ayudar a definir dónde concentrar esfuerzos.
Por eso, el anuncio de Kaja Kallas tiene una dimensión que va mucho más allá de un mensaje diplomático. Europa no está poniendo a disposición únicamente recursos o asistencia: está activando una infraestructura tecnológica que comenzó a construirse hace casi tres décadas y que fue diseñada precisamente para observar la Tierra y ayudar a tomar decisiones cuando ocurren emergencias.
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