Un ciudadano se confiesa y elije votar por su visión de esperanza y dignidad

Para estas elecciones está consolidada una posición de centro político, que no es ya fácilmente descalificada ni señalada de divisionista o de indecisa

Por: Jorge Enrique Esguerra Leongómez
marzo 11, 2022
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Un ciudadano se confiesa y elije votar por su visión de esperanza y dignidad
Foto: Pixabay

Este 13 de marzo se elige el nuevo Congreso y los candidatos de las tres coaliciones que se medirán en mayo para escoger presidente en primera vuelta.

Votaré por la opción de la Coalición Centro Esperanza y dentro de ella por los candidatos del Partido Dignidad, por lo que a continuación explicaré los motivos que me mueven para hacerlo.

Hace cuatro años se reeditó en segunda vuelta el enfrentamiento extremo imperante desde hace décadas, en el que cualquier posición diferente no podía caber. Se la trataba de indecisa o ‘tibia’ y automáticamente bajo la lógica maniquea de que ‘quien no está conmigo está contra mí’.

Pero para estas elecciones está consolidada por vez primera una posición de centro político, que no es ya fácilmente descalificada ni señalada de divisionista o de indecisa.

Hoy la Coalición Centro Esperanza es una realidad incuestionable, nació en oposición al gobierno de Duque y se estructura para el cambio; ya el país no puede hacer un análisis serio sin contar con sus posiciones y cuando han surgido las inevitables discrepancias en su interior, producto del empeño porque sus integrantes cumplan los acuerdos que le permitan delimitar su accionar ético y programático, entonces los extremos, aupados por el todo vale electorero y por gran parte de los medios de comunicación, salen a frotarse las manos con satisfacción como si los unieran los mismos objetivos egocéntricos que los dividen.

Ahí está la validez de esa posición de centro, en su unidad construida en la lucha por los principios y las convicciones, y en poner la argumentación por encima de las descalificaciones personales y de los rótulos prejuiciosos.

El acercamiento de la Coalición Centro Esperanza a los diagnósticos sobre la realidad nacional, requisitos para el cambio, es el más relevante de los aciertos de esa posición centrista.

Fundamentalmente porque sus agrupaciones integrantes se han destacado por el desenmascaramiento de la corrupción, que ha permeado todas las instituciones, incluida la electoral, y le permiten señalarla como el principal impedimento para realizar las transformaciones que requiere el país.

Pero también el énfasis en los temas económicos y ambientales le han ayudado a entender las causas de la crisis que afrontamos y cómo resolverla con responsabilidad.

El subdesarrollo con todas sus lacras como el desempleo, la desigualdad, el hambre, la inseguridad y el desconocimiento de los derechos fundamentales son producto de los manejos macroeconómicos que han sido orientados por las políticas neoliberales desde hace treinta años, en que ancladas a la Constitución de 1991 dejaron una carta que en el papel reconoce todos los derechos ciudadanos, pero en la práctica los viola sistemáticamente porque se funda en el debilitamiento del Estado, las privatizaciones y el libre comercio, conjunto que se ha señalado con los apelativos de ‘sálvese quien pueda’ o ‘capitalismo salvaje’.

Como un ejemplo de su posición, la Coalición Centro Esperanza es la única de las tres que ha planteado la renegociación de los Tratados de Libre Comercio que están propiciando la importación de todo lo que se puede producir en Colombia y acabando con lo poco que se avanzó en el siglo pasado en el agro y en la manufactura.

Dentro de esa Coalición de centro se destaca la posición del Partido Dignidad, cuyo candidato Jorge Enrique Robledo, ha sido como senador quien más debates contra la corrupción ha realizado en la historia de Colombia.

Y ha sido el único aspirante en esta contienda electoral que hace treinta años, contra la corriente, advirtió sobre el peligro que significaba la apertura neoliberal de César Gaviria. Porque en verdad casi toda la opinión nacional, incluso sectores de la llamada izquierda, apoyaron en esa ocasión su implantación en Colombia y se integraron al establecimiento para llevarla a buen término.

Pero hoy, después del balance sobre la pérdida de empleos a causa del detrimento en la producción nacional, el estado de la deuda externa y el desequilibrio en la balanza comercial podemos concluir que Robledo tenía toda la razón en su denuncia del “bienvenidos al futuro” de César Gaviria. Por eso su insistencia en la necesidad de crear fuentes de trabajo y de riqueza, única forma en que el país se puede desarrollar, igual como lo han hecho los países que nos trazan el camino.

Es decir, no podemos continuar sometidos exclusivamente a la exportación de las riquezas del subsuelo, que se van, sino que tenemos que crear las que provienen del trabajo, que son de aquí y que se quedan.

Pero la reactivación del agro y de la industria nacionales tiene que contar necesariamente con nuestros recursos naturales, por lo que no podemos realizar el cambio de un plumazo, tal como en forma lo está planteando Gustavo Petro cuando anuncia que suspenderá nuevas exploraciones de petróleo con la consecuente eliminación del principal renglón exportador y de ingresos nacionales.

Robledo le ha propuesto un debate serio a Petro sobre esa insensatez que acabaría destruyendo nuestra economía y no solucionaría en nada el problema global, que es responsabilidad de las grandes potencias, pero el precandidato del Pacto Histórico no ha querido aceptar, seguramente por no tener el respaldo de la razón.

En cambio, Robledo está anunciando, al lado de una transición energética responsable, la lucha frontal contra la deforestación, ese sí principal aspecto que atenta en nuestro país contra el medio ambiente.

Por lo anterior y demás temas que aborda con rigor analítico y en contacto con las luchas de trabajadores, campesinos, indígenas, clases medias y empresarios, quien fue por diez años consecutivos mejor senador de Colombia, votaré este domingo por Jorge Enrique Robledo para que sea el candidato a la presidencia de la Coalición Centro Esperanza en las elecciones de mayo.

Y como necesita el respaldo en el Congreso de candidatos que posean el mismo talante político, y la seriedad y el compromiso requeridos para acompañarlo, votaré al Senado por Jorge Gómez Gallego –lista Alianza Verde-Centro Esperanza 15–, quien viene de ser diputado y representante a la Cámara por Antioquia por el Partido Dignidad, cargos en los que se destacó por sus propuestas y la denuncia de la corrupción en ese departamento.

Para elegir aspirantes a la Cámara de Representantes, en cada departamento hay varios y varias que pertenecen al Partido Dignidad que deben ser escuderos de Robledo en esa corporación.

En particular, como voto en Bogotá, mi sufragio va a ser por Jennifer Pedraza –lista de Centro Esperanza 102–, la líder juvenil que, en 2018, junto con miles de estudiantes que exigían sus derechos, sentó a Duque a negociar los recursos que requiere la educación pública, consiguiendo más de cinco billones de pesos. Ellos me representan.

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