La política suele estar dominada por emociones, simpatías ideológicas y discursos movilizadores. Sin embargo, cuando los colombianos eligen presidente no están escogiendo un símbolo, un activista o un vocero de causas sociales. Están contratando al gerente general de la organización más compleja del país.
Ninguna empresa privada entregaría una organización de semejante tamaño a personas sin experiencia comprobada en dirección ejecutiva.
Sin embargo, esa pregunta pocas veces se formula con suficiente rigor en la política.La eventual fórmula presidencial integrada por Iván Cepeda y Aída Quilcué obliga precisamente a plantear ese interrogante.
Liderazgo político: una fortaleza real
Ambos poseen liderazgo político. Nadie puede negar que han logrado representar sectores importantes de la sociedad colombiana.
Cepeda ha construido una trayectoria reconocida en la defensa de los derechos humanos y los procesos de paz. Quilcué se ha convertido en una de las voces más visibles del movimiento indígena colombiano.
En este aspecto, la fórmula obtiene una calificación de 8 sobre 10.
Pero el liderazgo político es apenas una parte de la ecuación.
La experiencia ejecutiva que no aparece
La verdadera preocupación surge cuando se analiza la experiencia en dirección de organizaciones complejas. Aquí aparece la primera alarma importante.
Ninguno de los dos registra experiencia significativa administrando estructuras comparables a un ministerio, una gobernación o una gran organización pública o privada.
La calificación de 3 sobre 10 refleja precisamente esa carencia.
Una cosa es liderar movimientos políticos; otra muy distinta es dirigir la maquinaria institucional de un país.
Economía: el punto más vulnerable de la fórmula
Si existe un área donde la falta de experiencia genera preocupación, es la economía. Sin embargo, ni Cepeda ni Quilcué son identificados por experiencia en política macroeconómica, administración financiera, manejo presupuestal o generación de inversión.
Por esa razón la fórmula recibe una calificación de 2 sobre 10.
La pregunta es inevitable: ¿quién manejaría realmente la economía colombiana?
La historia demuestra que los gobiernos suelen fracasar menos por falta de ideales que por falta de capacidad técnica para convertirlos en resultados.
¿Quién conformaría el equipo de gobierno?
Peter Drucker afirmaba que la primera obligación de un líder consiste en rodearse de personas mejores que él. Gobernar no es un ejercicio individual. Es la capacidad de seleccionar ministros, directores, gerentes y asesores altamente competentes.
Aquí la fórmula obtiene 3 sobre 10.
El actual gobierno del Pacto Histórico ha enfrentado dificultades evidentes para consolidar equipos técnicos estables. Los constantes cambios ministeriales y las críticas públicas del propio presidente Petro hacia algunos de sus colaboradores han dejado una pregunta abierta:
Gobernar en medio de las crisis
Una crisis fiscal, una corrida cambiaria, una emergencia energética o un atentado de gran magnitud exigen decisiones inmediatas bajo enorme presión. La experiencia política no equivale necesariamente a experiencia ejecutiva en escenarios críticos.
Por ello reciben una calificación de 3 sobre 10.
No existe evidencia suficiente para determinar cómo responderían ante situaciones que podrían comprometer la estabilidad económica o institucional del país.
Los antecedentes de salud y el riesgo de una sucesión presidencial
Está documentado públicamente que Iván Cepeda ha enfrentado dos episodios oncológicos relevantes: un cáncer de colon diagnosticado en 2018 y posteriormente una lesión cancerígena hepática asociada a ese antecedente, que requirió nuevos tratamientos y cirugía.
Estos antecedentes obligan a controles médicos permanentes y constituyen un factor que razonablemente puede ser considerado por los electores al evaluar la capacidad de cualquier. En un caso no deseado pero factible, podríamos quedar en manos de una iletrada como Aida Quilcué.
Una desafortunada calificación 2 sobre 10
Conocimiento del Estado: Una fortaleza parcial
Iván Cepeda conoce el funcionamiento institucional del Estado gracias a su amplia experiencia legislativa pero no a su experiencia ejecutiva. Quilcué comprende las complejas relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas, así como las realidades de territorios históricamente olvidados.
En este aspecto la fórmula alcanza una calificación de 8 sobre 10.
Es, probablemente, su fortaleza más sólida.
Capacidad para construir consensos
Gobernar implica negociar. No basta con convencer a quienes ya están de acuerdo. Hay que construir acuerdos con empresarios, trabajadores, gobernadores, alcaldes, inversionistas y sectores políticos diversos.
La experiencia de ambos en procesos de diálogo es real pero permanentemente ideologizados y sin margen de negociación. Cepeda y Quilcué están radicalizados incluso dentro del Pacto Histórico. Los antecedentes son evidentes.
Por ello obtienen una calificación de 3 sobre 10.
La dimensión internacional del liderazgo
Hoy un presidente no solamente gobierna dentro de sus fronteras. Debe atraer inversión, fortalecer relaciones diplomáticas, negociar acuerdos y proyectar confianza ante el mundo.
Ni Cepeda ni Quilcué poseen una trayectoria reconocida en comercio internacional, atracción de capitales o gestión económica global. Además, no generan confianza inversionista.
La calificación en este campo es de 3 sobre 10.
En una economía abierta y altamente competitiva, esta debilidad podría tener consecuencias importantes.
No se trata de cuestionar sus convicciones o compromisos. Se trata de evaluar experiencia demostrable en gestión.
Una continuidad que Colombia no puede darse el lujo de asumir
Por lo expuesto anteriormente, resulta una enorme irresponsabilidad democrática entregar la conducción del país a una fórmula que exhibe profundas carencias en experiencia ejecutiva, administración económica y dirección de organizaciones complejas.
Necesitamos un liderazgo capaz de enfrentar y revertir una crisis económica, fiscal, institucional y de seguridad que muchos consideran generada y no revertida por el padre del “Heredero”, Gustavo Petro.
Del mismo autor: Mi voto no es por una Paloma, mi voto es por un ave llamada ABE…lardo
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