Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Opinión

Yo te doy Nobel…

… y tú me dejas la coca. Este Nobel costó un país

Por:
Julio 17, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Yo te doy Nobel…
El declarado aumento del 52 % en los cultivos de coca es una vergüenza de Colombia ante el mundo

… y tú me dejas la coca. Así fue el negocio entre Santos y las Farc, como ha venido a comprobarse sin género de duda. Lo que no sabía el del Nobel, o aparentaba no saberlo, era que además de la coca entregaba el país.

Dejemos a un lado lo que fueron las intrigas en la ONU para tratar de endulzar las cifras de Simci  o para manipular su publicación. ¡Para qué! A pesar de todos los pesares, esa organización refrendó lo que todos sabíamos. Colombia es un mar de coca que multiplicó sus mareas altas mientras los secuaces de Santos decían tonterías en La Habana y preparaban el acto final de una traición sin orillas.

El declarado aumento del 52 % en los cultivos es una vergüenza de Colombia ante el mundo. Estamos inundando de cocaína todos los continentes, envenenando millones de personas jóvenes y volviendo pedazos este país. Mil toneladas métricas de cocaína en gramos es el peso de nuestro dolor. Apenas somos eso. Fabricantes y proveedores de esa maldición.

Conocidas las cifras vinieron las disculpas, cuando no hay ninguna valedera, y como siempre, las promesas. El ministro de Defensa y el vicepresidente Óscar coca Naranjo salieron a dar por hecho el plan para erradicar cien mil hectáreas este año. Siendo ello tan fácil, ¿por qué habrían dejado producir esta catástrofe? Nada, hombre, que la coca es la contraprestación del Nobel. Nada más que eso.

Es hora de que en Colombia se tome en serio lo que nos ha pasado.

 

Cada región se le atribuye a no importa cuál organización terrorista.
De ésta se dice que es del ELN, de aquella que de las bacrim,
o de los urabeños, o de las disidencias de las Farc

 

Para empezar, quedó convertida en una colcha de retazos. Cada región se le atribuye a no importa cuál organización terrorista. De ésta se dice que es del ELN, de aquella que de las bacrim, o de los urabeños, o de las disidencias de las Farc. La verdad es que mandan los bandidos en todas partes y en todas se multiplican el delito, la violencia, la desmoralización absoluta de una Nación vuelta pedazos.

Es posible que los muertos sean menos, porque muertos estamos todos. Se nos robaron el alma. No hay secuestrados, porque la extorsión basta y es universal. No hay enfrentamientos con el Ejército, porque el Ejército está encerrado en los cuarteles y le han dejado el amargo papel de espantapájaros inofensivo.

Este desastre político y moral llega de la mano de la más pavorosa crisis económica que hayamos padecido. Y que es otra de las vertientes del desastre. Para mantener en silencio esta tragedia, era menester comprar todas las voces. La Mesa de Unidad Nacional, se repartió lo que dejaban los narcos. Así desapareció la bonanza petrolera, la mayor de nuestra historia, y así , sin dejar rastro, nos quitaron hasta el último centavo de un endeudamiento feroz, que pagarán por años las generaciones que llegan a este desolado escenario de latrocinios y torpezas.

Resultado de este robo y de aquella entrega de la tierra a los delincuentes, viene por añadidura la decadencia dramática de la inversión, la ruina de la industria, el empobrecimiento del comercio y por supuesto, el de la gente. El crecimiento en que vamos, del 1 % trimestral, equivale a esa cifra dantesca del 32 % de las familias colombianas que tienen hambre y de la mitad de los “trabajadores” del Dane cuya ocupación es el rebusque. A la gente que no se deja morir de hambre la llaman trabajadora informal.

Estamos a un paso de que a las calificadoras de riesgo se les acabe la paciencia y le rebajen la calificación a Colombia. Y entonces sabremos lo que es amar a Dios en tierra de paganos. Pero ya empezaron los síntomas. Los bonos del Estado, que llamamos TES tan pomposamente, son los peores de América, hecha la salvedad obvia de los venezolanos. Es el primer contado de lo que se viene.

La cartera bancaria se desfondó y los intereses siguen en las nubes, síntoma de un problema atroz. Los bancos ganan plata, mucha, porque anotan en sus libros los ingresos de intereses que los deudores no pagarán nunca. Así empiezan todas las crisis financieras.

La industria ya no puede maquillar sus miserias. Ni siquiera con la nueva Refinería de Cartagena esconde sus penurias. La revaluación del peso y el contrabando, obra de las Farc, terminaron por derrotarla. La construcción se vino al piso porque no hay demanda. La última medida es de una baja del 25 % en las licencias. Ya ni permisos piden los constructores.

En corto plazo dejaremos de exportar petróleo y quedaremos listos para importar gasolina. Los verdes, en todas partes comunistas, acabaron la minería legal, bien hecha, para que las Farc mantengan su negocio del oro y del coltán.

Este Nobel costó un país. La vanidad enferma de Santos está servida. Queda por saber cuánto esfuerzo costará recuperar la Patria que nos robaron en compensación.

 

Publicidad
Queremos seguir siendo independientes, pero no podemos solos. ¡Apóyenos! Con la tecnología de TPaga
$20.000 $50.000 $ 100.000 $300.000
Donaciones en pesos colombianos ($COP) a la Fundación Las Dos Orillas. NIT 900.615.503 para la operación de Las2orillas.co
0
4771
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Fernando Londoño Hoyos

Cadena de desastres (V)

Cadena de desastres (V)

La infraestructura de Colombia es un desastre. Nos endeudaron en cuarenta mil millones de dólares para que no se construyera nada contra esa fortuna fabulosa
Cadena de desastres (IV)

Cadena de desastres (IV)

Este gran desastre se sabrá mejor algún día, cuando con un taquillazo fenomenal aparezca la superproducción de Netflix con título que anticipamos: “Lo que Santos se robó”
Cadena de desastres (III)

Cadena de desastres (III)

Como resultado de un robo colosal que entre endeudamiento estéril y la bonanza vuelta trizas monta más de sesenta mil millones de dólares, el país se empobreció irreparablemente.
Cadena de desastres (II)

Cadena de desastres (II)

Santos vendió bien vendida la idea de que el manejo de sus relaciones internacionales fue maravilloso. Levantemos la enjalma a la mulita… y para empezar, el desastre final de Colombia en el Caribe
Cadena de desastres (I)

Cadena de desastres (I)

Con el auge del más sucio de todos los negocios del mundo, empieza la lista de los desastres del gobierno de Santos
Como en Venezuela: anarquía

Como en Venezuela: anarquía

Aquí, como en la nación vecina, tampoco manda nadie, porque mandan muchos y al final todos hacen lo que les da la gana
Y fuimos coca

Y fuimos coca

Santos acaba de declarar lícita la cocaína, una desventura que pronto será acogida por los congresistas enmermelados mientras uno se pregunta ¿para qué fue entonces la lucha contra el narcotráfico en Colombia?
Nos invadieron, así como quemaron al sapito

Nos invadieron, así como quemaron al sapito

Como en el cuento del sapito, el último hervor se da cuando Cuba nos manda militares armados, con la sagrada misión de proteger a los exbandidos de las Farc