Los ricos no votan
Votan los que menos tienen con qué decidir después. Los que venden su voto y nada reclaman a posterioridad
Votan los que menos tienen con qué decidir después. Los que venden su voto y nada reclaman a posterioridad
Más de millón y medio de inscripciones anuladas demuestran que los viejos vicios electorales dormían en el Jurassic Park de la politiquería