Texto escrito por: Manuel Enrique Estévez Moscoso
Hoy las autoridades de U.S.A. entran y salen de Venezuela como pedro por su casa pidiéndole cuentas a ese Gobierno y eso que la presidenta impuesta Delcy Rodríguez no es ciudadana norteamericana; imagínense ustedes cómo sería en Colombia la situación de tensión diaria si en un eventual gobierno de De la Espriella esto ocurriera.
Colombia es muy diferente a Venezuela, sus problemas son muy distintos. Seguramente, el estallido social sería permanente pues todas las políticas enunciadas a medias por esa candidatura presidencial solo hablan de destruir todos los avances sociales y sobre todo hacer cumplir todo lo que digan desde Estados.
El candidato de ese posible Gobierno no habla de acercamiento entre todos los colombianos, unión entre los unos y los otros, por el contrario, amenaza y tilda a sus contradictores políticos con los peores epítetos, lo que desde ya pone en pie de lucha a quienes se sienten amenazados, lo que sin lugar a dudas desde el principio de su gobierno, máxime cuando amenaza con utilizar la violencia física.
Y por otro lado se nota tanto la sumisión de De la Espriella a favor de los norteamericanos. A cada rato él mismo, con bombos y platillos, anuncia que envió cartas al Departamento de Estado, pidiendo protección para su vida, solicitando que se investigue la compra de votos o que se le quiten las visas a personas a quienes él acusa sin pruebas, dando la sensación que todas las autoridades colombianas están confabulando en su contra. Por eso el Gobierno Trump expresa el apoyo a ese candidato porque seguramente se tomará a Colombia de una manera tan fácil y más rápida de lo que se demorará tomarse a Cuba.
Entonces el abogado De la Espriella se la ha puesto fácil a Estados Unidos, un gobierno que ha logrado incrustar de una manera aparentemente democrática un caballo de Troya que sin duda será tan servil a los intereses norteamericanos como la presidenta encargada de Venezuela. Entonces veremos que la brillante propuesta de dolarizar la economía, explotar el subsuelo con fracking al máximo, las bases norteamericanas llenas de personal militar, como lo ha planteado el abogado Abelardo, será una realidad.
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