El nuevo director comercial de General Motors Colombia, Thomas Owsianski, tendrá entre sus primeros retos atender una sanción impuesta por la Superintendencia Financiera por 120 millones de pesos.
La decisión, sin embargo, aún no está en firme, ya que la compañía puede interponer los recursos legales correspondientes para controvertir la medida. La investigación de la Superintendencia Financiera, entidad encabezada por César Ferrari, se originó por presuntas irregularidades en la aplicación de las tasas de interés de algunos créditos otorgados entre octubre de 2023 y noviembre de 2024.
Según el organismo de control, existen indicios de posibles inconsistencias en ese periodo, motivo por el cual decidió imponer la sanción administrativa.
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Owsianski asumió la dirección de General Motors para la región Sudamérica Pacífico el 1 de febrero de 2026. El ejecutivo cuenta con la confianza de la casa matriz de Detroit, desde donde ha sido respaldado para liderar la operación regional en un momento de transformación para la compañía. El ejecutivo es alemán y su experiencia en Volkswagen le dio seguridad.
Los hechos investigados corresponden al periodo en el que Santiago Chamorro se desempeñó como presidente y director general de General Motors Sudamérica. Chamorro, economista de la Universidad de los Andes con estudios de posgrado en Stanford y Harvard, lideró una etapa de profundas decisiones estratégicas para la multinacional. Bajo su administración, se impulsó la electrificación del portafolio de vehículos y la modernización tecnológica de la marca en la región.

No obstante, ese mismo periodo también estuvo marcado por una de las decisiones más difíciles para la compañía: el cierre de la producción y el ensamblaje de vehículos en la planta de Bogotá, anunciado en abril de 2024.
La decisión respondió a factores como la caída en la demanda de vehículos ensamblados localmente, el aumento de la competencia de los automóviles importados y la baja utilización de la capacidad instalada. En sus últimos meses de operación, la planta trabajaba apenas al 9 % de su capacidad, mientras los costos de producción superaban ampliamente los de otras fábricas de la región, especialmente las de México y Brasil. A ello se sumó un volumen de exportaciones insuficiente para justificar la continuidad de la operación industrial.
El panorama contrastó con las décadas de mayor fortaleza de General Motors en Colombia. Entre los años ochenta y comienzos de los 2000, la compañía consolidó un liderazgo en el mercado nacional gracias a modelos como Chevrolet Swift, Alto y posteriormente Aveo, vehículos que se convirtieron en referentes del parque automotor nacional.
Uno de los hitos de esa época ocurrió en 2003, cuando la planta de Bogotá alcanzó la producción de su vehículo número 500.000. Años después, ya bajo la administración de Chamorro, la empresa inició una nueva etapa enfocada en la movilidad eléctrica, con el lanzamiento del Chevrolet Bolt durante el segundo semestre de 2022, como parte de su estrategia de transición hacia tecnologías de cero emisiones.
A pesar de los logros la multinacional con la entrada de la competencia Renault-Sofasa, Toyota, Kia, Mazda, Nissan, Volkswagen entre otros significó la perdida de su importancia en el mercado nacional; no obstante, siguen en una posición envidiable en la historia y en el mercado colombiano. Dentro de sus últimos obstáculos está la posible multa de la Superfinanciera.
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