La fase final de la Copa desarrollada en Norteamérica, dejó una tendencia que se venía consolidando desde las rondas de eliminación directa: la envergadura física terminó siendo un factor determinante. Esto hizo que Suiza alcanzara sus primeros cuartos de final en 72 años, mientras que Inglaterra superó a México en un encuentro brutal y explosivo; y Paraguay eliminó a Alemania, tetracampeona del mundo.
Para los aficionados colombianos, el torneo terminó de una forma dolorosa y familiar: la Tricolor fue eliminada por Suiza en la tanda de penales en los octavos de final, tal como ocurrió frente a Inglaterra en Rusia 2018.
Sin embargo, el dato que llamó la atención es que en los ocho partidos de octavos, en siete ganó el más alto, siendo la Argentina de Lionel Messi la única excepción. Esa tendencia explicó buena parte de los resultados de la ronda eliminatoria y terminó convirtiéndose en una de las estadísticas más llamativas que dejó el campeonato.
¿Cómo la envergadura de Suiza fulminó a Colombia?
Colombia nunca logró encontrar su ritmo frente a Suiza. James Rodríguez y Luis Díaz tuvieron dificultades para generar peligro, y los suizos utilizaron su presencia física para asfixiar el juego en el mediocampo, negándole a Colombia los espacios de los que había disfrutado en fases anteriores del torneo.
No fue un clásico. Suiza nunca dominó el partido de manera absoluta. Sin embargo, su tamaño y control físico fueron suficientes para desgastar a Colombia sin necesidad de ser brillantes, una historia que se volvió costumbre para las selecciones de mayor envergadura durante el campeonato.
El patrón se repitió en los octavos de final
La victoria de Inglaterra sobre México en los octavos de final reflejó la misma historia. Con diez hombres en la cancha, el técnico Thomas Tuchel recurrió a Dan Burn, del Newcastle, un defensor de 2,01 metros que no había jugado un solo minuto en el torneo. La estatura de Burn le permitió despejar la incesante lluvia de centros mexicanos que vino a continuación.
Noruega ofreció el ejemplo más claro. Su promedio de estatura de 187,2 centímetros los convirtió en el equipo más alto que seguía en competición, y utilizaron esa ventaja física para arrollar por completo a un combinado brasileño de menor talla.
La tendencia hizo eco de la pasada temporada de la Premier League, donde el Arsenal construyó un equipo campeón basado en el tamaño y el físico. Los goles de pelota quieta no se trasladaron desde la liga inglesa de la misma manera, pero la supremacía física subyacente resultó innegable.
Por qué la estatura importó tanto
Los jugadores más altos ofrecen ventajas evidentes. Suelen ser más fuertes en los duelos defensivos y están mejor equipados para dominar físicamente a rivales más pequeños. En las jugadas de pelota quieta, tanto en ataque como en defensa, simplemente pueden elevarse por encima del adversario.
Durante la fase de eliminación directa, Argentina fue el equipo de menor estatura entre los que avanzaron a cuartos de final tras su agónica victoria sobre Egipto. En el otro extremo, Noruega lideró la tabla impulsada por el 1,95 metros de Erling Haaland y el mediocampista Sander Berge. Bélgica le siguió con 185,5 centímetros, con Suiza, Francia e Inglaterra muy cerca.
Así, el desarrollo de la fase de eliminación directa confirmó que los equipos con mayor estatura dominaron buena parte de los cruces decisivos. La eliminación de Colombia frente a un conjunto suizo más alto y físico reforzó esa tendencia, que terminó siendo una de las constantes estadísticas más curiosas que dejó el torneo.
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