La poesía no puede ser un acto autoimpuesto o autoinducido

Como escribió Sant Darshan Singh: “Todo santo tiene algo de poeta, como todo poeta tiene algo de santo”

Por: Andrés Óliver Ucrós y Licht
Noviembre 09, 2018
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La poesía no puede ser un acto autoimpuesto o autoinducido
Foto: Óscar Augusto Torres Fernández. De la Torre Fotografía. 2014.

¿Qué será eso que hace que la poesía sea poesía y no basura? ¿Quiénes son los verdaderos poetas? Los griegos la asociaban con el escapismo de Neptuno, el arquetipo que también gobernaba los escapes elevados como la música, el misticismo, pero en su sentido negativo: el néctar (alcohol), las drogas, la depresión, el extravío y el suicidio. Su musa era Polimnia.

Para otros, Jove o Júpiter, Zeus, debía consolidar el encuentro de esos seres atormentados que son los poetas con la Súperalma. Ángel Sierra Basto solía decir “que Vate, palabra que usamos para designar el poeta, también significa ‘vidente’”.

Tagore definió la poesía como “el eco de la melodía del universo en el corazón de los seres humanos”.

 Borges revela en El Cómplice el oficio de poeta, como una condición de destino:

 

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.

Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.

Me engañan y yo debo ser la mentira.

Me incendian y yo debo ser el infierno.

Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.

Mi alimento es todas las cosas.

El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.

Debo justificar lo que me hiere.

No importa mi ventura o mi desventura.

Soy el poeta.

 

Antonio Gala, dramaturgo, novelista y poeta cordobés, decía en 13 Noches, que la condición de poeta es una especie de maldición bendita —¿o bendición maldita?— donde el poeta debe vivirlo todo, sufrirlo todo, en aras de escribirlo todo…para él, escéptico, jocoso y redomado, la felicidad tenía el mismo cariz de ordinariez y engaño que tuvo para Madame Yourcenar; su posición frente a lo arcano sigue siendo el escepticismo.

El poeta venezolano Eugenio Montejo dijo sobre el trabajo de la poesía (en el poema El Esclavo):

 

Ser el esclavo (de las palabras)

cuando todos duermen

y lo hostiga el claror incisivo

de su hermana, la lámpara.

 

Darshan Singh, célebre poeta en urdú y santo, también declaró a este respecto:

No creo en sentarse a escribir poesía como un acto de voluntad (…) El artificio literario lastima el espíritu mismo del verso y avergüenza el verdadero nombre de la poesía.

Giovanni Quessep, aseguró que jamás escribía como un acto autoimpuesto o autoinducido, sino por el llamado de la inspiración. Aquí comparto con los lectores, algunos de mis versos, como testimonio de que hay maestros que solo nacieron para aprender:

Habituado a nada

 

Para Víctoria Urrutia.

 

La eternidad se confunde con la muerte

en las filas de los supermercados

 

“Trascendente” es el perfume

de la flor pasionaria

que se muere un día antes de nacer

en el corazón de los boleros

 

En ocasiones

la mejor parte de mi oficio

es que las estrellas me prestan sus alas

para volar

al estrechar la mano

por la ventana

 

Que en los cementerios libres

soy prisionero de mis huesos

 

Que para los ávidos de ideas

tomar pastillas para la inteligencia

fue como tomar viagra sin tener pene

 

Que quemé a Eurídice en el Infierno

a cambio del Amor

que abandoné a mi perra

en busca de fidelidad

 

Que al dejar de ser amante

me convertí en el Amado

 

Que Cupido en pasado ya no era Escupido

que dejé los cantos de sirena

para oír la Armonía

 

Que vendí mi parcela de versos

y compré una sonrisa

 

Que ahora soy alguien

cuando no estoy en mí.

 

En los trapecios

 

A la heredera del Marquesado de la Vega de Armijo

 

Vibrante es una incógnita

entre dos trapecistas

soltándose al vacío

boca abajo

soltándose al vacío

boca arriba

como esperando

que alguien escriba

sobre esa delgada línea

que sostiene su vida

que la única forma

de hacerse poeta

es amándote.

 

Cocción de Juan

 

“Y así transcurrían los días, en una embriagadora plenitud, como anodinos globos de colores, completamente llenos y satisfechos de un pletórico e imperfecto hartazgo de vacío” — María J. de la Cruz.

 

A María Julia de la Cruz.

 

Juan me habló de las dunas que caminó

y de las luciérnagas y las langostas

que tuvo que comer en el desierto.

 

En una olla puse a marinar un arcoíris

y serví su líquido azul sin derramarme.

 

Tras oler sus colores

logré respirar varios días sin aire

corté en trozos el Anand-Mai Kosh

(esa capa de felicidad

que meriendan los orientales)

y pude comer a bocados tu hambre

servido otro plato de ideas

mientras bebía a tragos la sed.

 

Las almohadas tienen plumas

pero no vuelan

—recordé a la hora de la siesta—.

 

Y descorriendo el frío

con el que me arropaba

supe que cuando todo lo tenía

nada me hacía falta

y de la misma manera

que había abrazado la vida

y emulaba la nada

podía vivir sobre mis sandalias

de espíritu

sin espíritu.

 

Génesis

 

Para William Mina Aragón

 

Y era Odiseo un niño

cuando comenzó nuestro mundo

a ser el mundo

el injerto de Eva

era un proyecto genético

mientras El Paraíso

antes que un mito

era una nave

donde viajaban seres encantados

como colibríes entre el jardín del Edén

sembrando flores.

 

La fragancia en cada rincón era el amor

y vinieron almas de cada célula

de cada cabello, de cada costilla:

De cada rumor de luz se hizo un Adán

de cada luz sin rumor se hizo una Eva

en cada confín entre tantos Uni-Versos

entonces ya había día.

 

Antes del fin-comienzo,

las almas cual jinetes expertos

galopaban de vida en vida

aprendían

 

Y entonces había unos, como yo

que para meditar más preferían morir

antes de nacer

-los últimos fuimos así los primeros-

y entre tanta amalgama de savia en flor

el caldo de la vida se revolvía…

 

Himalaya

 

Para Giovanni Quessep

 

“My entire soul is a cry, and all my work

is a commentary on that cry” — Nikos Kazantzakis.

 

Ascendí a la montaña más alta

no para clavar una bandera

tampoco para buscar las alas

de las ranas voladoras

ni para ver el cambio de colores

del diamante azul.

 

Ascendí a la montaña más alta

no para oír el Sermón

del Miná del Himalaya

cansado del de los cuervos y los loros

que tampoco viven en él.

 

No para hacerme más fuerte

ni siquiera más sabio

no para ver más lejos

desde esa atalaya

ni para pretender que oigo mejor

el Shabda entre las nubes.

 

Ascendí para que mis lágrimas

se congelen cual perla

al cerrar mis párpados

y nunca vuelvan a caer.

 

Odres viejos, odres nuevos

 

Para Arran Stephens

 

“Si un gato ves en meditación,

el motivo nunca te asombre.

Su mente está en contemplación

de la idea Una de su nombre.

Su inefable, efable,

efaninefable,

único, oscuro,

inescrutable nombre”.

—T.S. Eliot

 

Mi gato Simón me dijo:

—Las raíces del amor

son las ramas del dolor

y no supe qué decir.

 

Mi gato Simón me dijo:

—Hay maestros que solo nacieron

para aprender.

y no supe si chistar.

 

¿Quién era yo?

Si era una palabra

un número

o esas praderas florecidas

de adormideras cerúleas

o arcoíris que brotaban

de todas partes en Su tierra.

 

Solo supe decir

que nada de todo

cuanto había visto

hasta entonces

era real.

 

Mi gato Simón me dijo:

—El odre, aunque contenga

el sabor del vino

jamás sonará como la gaita—.

 

Represar

Represar un millar de ideas

decantar ríos de palabras

exprimir cada sonido

y cortarlo con lágrimas

para separar del suero

el poema.

Lloramos al ordeñar

las sílabas del silencio…

 

Navegué, oh Darshan,

hasta mi propio manantial

de belleza por ti

Nirala, sibilino Faro de Luz.

 

Bajeles lámbricos,

al galope van como fantasmas

por la piel de los luceros.

 

Peces que se multiplican

en el Mar Muerto

del humano amor

entre cantos de Sirena

o poetas de silencio.

 

Con tu corona de rayos

 

Para Rosana Sarria

 

Soñé en un des-sueño de ilusiones

despertado de mi propia vigilia

por otro al que soñaba.

 

*       *       *

 

Entro,

plenamente consciente

a una verdad sonámbula

y alegre como tú

…y demoliendo el ventanal de humo

de esas, mis defensas infantiles

subo a la cumbre de mis canículas

de hombre cansado,

pienso, y me arrojo,

me arrojo al vacío profundo

y aterrador de unos Ojos.

 

*       *       *

 

Flotamos juntos como las aves

o como cipselas ardiendo

en un diente de león

asidas entre lágrimas

a las tenues alas del viento.

 

Somos entonces susurro de Dios

silencio de Dios

Música de Dios

 

Una corchea o una nube cerúlea

en el Atlas de las Nubes.

 

Y llegamos a ese puerto

donde terminan todos los éxodos

y odiseas; todos los periplos

de la vida humana.

Donde encallan las pasiones

y los recuerdos

donde las pulsiones se silencian

donde atracan las culpas

y el eje de la vida es un ancla sencilla.

 

Mata Rita,

Abuelo, Abuelas.

 

Al hacerse más pesada

mi corazón se suelta

se incineran en la balanza

las plumas del pavo real

miedos y deseos

como naves que encuentran

la promesa inexorable

de su destino final.

 

La mar es cristalina

la belleza de la arena

acoge todo rayo vidrioso

y lo hace sol.

 

Un hermoso anciano

yace en el suelo.

No pertenece a una época

pero encaja en todas

sin dejar su ropa.

 

Un arcaico reloj

se abre en su mano.

Un arcaico reloj

sobre su mano en el suelo.

 

Es el Sol que se abre lentamente

es el sol que al fundirse

ha marcado con su muerte

 

E L   N A C I M I E N T O

D E   L A   E T E R N I D A D .

 

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