Nobel al falso positivo

“Hablar sobre falsos positivos, es hacerlo sobre Santos, sobre Uribe, las FARC y sobre el gobierno”

Por: Alejandro Bogotá Montaño
Julio 14, 2017
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Nobel al falso positivo

Qué mejor, que empezar con una frase contundente: ¡El peor sujeto en el poder, nos acaba de dar la paz!

Sí, el nobel, el papito orgulloso, aquel escéptico sobre la existencia de paros bajo su gestión; el terrorista de la paz. El precursor como ministro (que yo sepa, espero me brinden su corrección sobre esto, queridos lectores) de los falsos positivos, y sucesor como presidente. El Lucifer de la política colombiana, —hay muchos nombres, y personajes igualmente, en ese mundo político como en el religioso— y no podemos olvidar: el economista del bolsillo roto, amante de las reformas tributarias —junto al súper ministro Cárdenas— que no encontró la manera de escribir en mármol…

Cuando uso el nombre del angelito rebelado, no espero comparar a Uribe con el Dios de la Torá, el Talmud, del antiguo testamento, sería elevar demasiado al jinete con carriel o el preponderante representante de la raza aria paisa —con el respeto a los antioqueños que no siguen a este magnánimo—. Igual, el todopoderoso le gana por mucho en ingenio malvado. Sino, únicamente por el acto de rebelión absoluta del serafín adicto a los premios y reconocimientos.

Falta y no se me haría raro, que saliera su perfilado rostro y el divino pero un poco más informal, de Rodrigo Londoño Echeverri, o Timochenko, —prefiero su alias, es infinitamente más impactante en una campaña presidencial— en la revista Time como en tiempos aquellos, lo hicieran Stalin o Hitler.

Creo a estas alturas, que estos guerrilleros, ese gabinete excelso revolucionario, de ciegos, cínicos y soberbios ancianos, se cansaron de estar en el monte con la incertidumbre de ser despedazados por un Kfir o un Supertucano o, les diera un ataque al corazón o se les reventaran las varices, y entonces, con el potencial histriónico de Santos, vieron la oportunidad de ser bien atendidos en alguna de las EPS prepagadas, mientras sus soldaditos rasos, son ingresados en el Sisben.

Si las FARC dieran premios y con sus respectivas subcategorías, no sé, divago:

–    Secuestro más largo
–    Toma más violenta
–    Bomba más devastadora
–    Bomba más ingeniosa
–    Novela de amor más comentada
–    Extorsión más eficaz
–    Mesa de negociación más absurda
–    Espectáculo mas propagandístico
–    Oleoducto más atacado
–    Daño a la naturaleza más lamentable
–    Declaración más cínica
–    Atentado más reconocido
–    Asesinato de figura pública más relevante
–    El trato de droga más lucrativo
–    Mujer con más abortos
–    Más joven en las filas
–    El pueblo más arruinado
–    Universidad más Marxista-Leninista
–    Comandante del mes
–    Modelo de mina más eficiente
–    Voluntad de paz más férrea o salvavidas de la década

Este último sería el que darían a Santos, y recibido con gusto, no sin antes, dar una profusa e inspirada declaración pública, como si de nuevo estuviera ante la Reina de un irracional modelo de gobierno, y orgulloso, lo colocaría en su inmenso salón de reconocimientos. Tenemos de todas formas que agradecer, igual como él dijo, si no hacíamos la paz con ellos, estaríamos en un estado de guerra urbana, peor a todas esas, —aparentemente de topes inalcanzables— astucias de guerra o victorias contra el Estado, con sus respectivos daños colaterales, término que aprendieron de su peor enemigo y después su mejor comprador, los EE.UU.

Los héroes de las universidades públicas, dentro de poco alcaldes de Bogotá, me han enseñado la metamorfosis de la moral y la extinción humanística de la política de este gran país.

Olvidemos junto a ellos, que mientras se quejan de la masacre de la unión patriótica, masacraban a los que no los apoyaban en su ambición política por aquellas épocas. ¿Para qué recordar tales cosas?

O que su retórica, o discurso político, haya cambiado de una rebelión que llenaba de orgullo a miles de universitarios, a un mensaje de reconciliación y perdón; sobre la JEP y dejar su pellejo lo más intacto posible.

Pero la oposición no se queda atrás, apoyados por el representante de Dios en la tierra, el inquisidor Ordóñez, no saben que más inventar y del mismo modo que en el mejor momento del DAS, crear intrigas, haciendo crecer figuras imposibles, fantásticas; para decirle al país, que así se hace la oposición y que se ganan honradamente los 30 millones en que quedo su salario a diferencia de su excelencia Gerlein. Ellos entienden, que hacer oposición es: ir al extremo diametralmente contrario, a todo lo que digan, hagan o piensen, aquellos que representan el modelo al que deben oponerse. Una lógica muy constructiva, si me preguntan.

Que olvidemos también con sus actos y denuncias, aquellos espectros equilibristas mediáticos… figuras esculpidas con motosierras, —un sangriento arte contemporáneo—, que trabajaron con cubos gigantes de hielo que contenían campesinos; cristalizados, gélidos, por el abandono del Estado.

Que dejemos de pensar en las reformas, en los lobbies, en las influencias; en Lizcano, en las gaseosas, en el río Magdalena, en el desempleo; en los eternos “quejones” de la salud o la educación, en:

–    Agro ingreso seguro
–    Enerpereira
–    Coomeva EPS
–    Transmilenio
–    Ruta del sol
–    Odebrecht
–    Recolección de basuras de Bogotá
–    Caprecom
–    Saludcoop
–    Electricaribe
–    Reficar
–    Interbolsa

Montos o desfalcos, que si dividimos entre los —según «Informe al congreso, del ministerio de salud 2014-2015», no creo que hayan cambiado mucho, miren estas cifras—. “En la actualidad, se estima que el 97% de la población (más de 46 millones de colombianos) se encuentran asegurados en salud, cifra histórica para ese indicador y considerada como una cobertura prácticamente universal.” Pag.9  —es un documento muy revelador sobre la percepción del Estado y del ciudadano común— no podría alguien que gana más de $300.000 —que según también el gobierno, es la línea de pobreza—, no alcanzaríamos a pagar.

Pero igual, es el país del realismo mágico, vimos nacer ese término, aquel “relativismo: igualdad entre el pensamiento científico y el pensamiento mágico”. Onfray; y, debido a esta influencia, podemos soportar estas y las demás que nos brinde el desvergonzado atropello estatal y nuestra satirizada, malicia indígena criminal, que igual que la fragata, el ave, que tiene practicas parasitarias robando a los demás, el alimento.

Todo esto, este “recorderis”, este panorama, del cual estamos todos conscientes y embebidos, a base de una sola idea, y que espero decir enfáticamente:

¡Dejo mis palabras, en señal de protesta, por el último de los falsos positivos: el del C.C. Andino!

Hablar sobre falsos positivos, es hacerlo sobre Santos, sobre Uribe, las FARC y sobre el gobierno.

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