Opinión

MI6, el gusto por la cáscara y no la pulpa

Detrás de las supuestas manipulaciones de testigos, el meollo del cuento es la búsqueda de responsables de asesinatos de civiles

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Julio 30, 2018
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MI6, el gusto por la cáscara y no la pulpa
En el caso del expresidente Uribe, la batalla por ahora se concentra en restarle, a como dé lugar, legitimidad a los actores clave. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Es una enfermedad extraña, muy colombiana, la de concentrarse en la venta del sofá. En la cáscara y no en la pulpa. Nos horrorizan determinadas formas y no se repudian los hechos graves, como los asesinatos impunes.

A raíz de los sucesos de la última semana, la defensa política del expresidente Uribe y la resonancia que ella tiene en muchos seguidores suyos no hace énfasis alguno en el debido respeto a la justicia, en este caso por el llamado a indagatoria de parte de la Corte Suprema de Justicia, ni en lo que hay, finalmente, detrás de las supuestas manipulaciones de testigos: ocultar posibles responsabilidades en el asesinato de civiles por parte de gupos paramilitares. La búsqueda de responsables de asesinatos de civiles es la pulpa, el meollo del cuento. Y, por supuesto, más allá, el repudio de la sociedad a que se le quite la vida a las personas. En Colombia no puede haber muerto bueno.

La batalla, por ahora, se concentra en restarle, a como dé lugar, legitimidad a los actores clave. Se trataría de un vil montaje el de la Corte; nadie, nunca, pensó en la manipulación de testigos, en conseguir la alteración de testimonios para convertirlos en favorables al senador. Los magistrados están envueltos en la conjura, el senador Cepeda estuvo 21 veces visitando a Monsalve y, con certeza, desembolsó dinero, afirman las teorías criollas de la conspiración. El senador llamado a indagatoria es la víctima.

El uso de ciertos dispositivos electrónicos como el reloj que permite realizar audios y videos es la prueba de la presencia del MI6, el servicio de inteligencia británico que el personaje de Ian Fleming, James Bond, representó en Goldfinger y el Dr.No. No importa que los tales relojes se consigan, libremente en mercadolibre.com a tarifas que comienzan en US $ 50.

Lo que es cierto, es que las amenazas contra periodistas se multiplicaron en los últimos ocho días. Se les acusa, ahora, en panfletos y llamadas, de ser el eco de los montajes y la conspiración. En redes, el lenguaje es de intimidación, de gritería digital alrededor de las mil hebras que, supuestamente, han tejido la conjura contra la patria. No hay rubor, en los trinos, al hablar de muertos buenos. Y siguen cayendo líderes sociales.

 

Los asesinatos, hayan sido cometidos por grupos paramilitares o por la guerrilla,
deben ser repudiados por toda la sociedad.
No hay muertos buenos

 

Lo que no hay en los que difunden las teorías de la conspiración: el repudio a los asesinatos de civiles cometidos por grupos constituidos, entre otros, por algunos ganaderos. Ni el llamado a la verdad. Todos los asesinatos, hayan sido cometidos por grupos paramilitares o por la guerrilla, deben ser repudiados por toda la sociedad.  No hay muertos buenos.

Mas allá, a Colombia le hace falta manifestar el horror frente a las ejecuciones extrajudiciales, los llamados falsos positivos, sin par en la historia del siglo XXI. Son la peor parte: miembros de la fuerza pública, al servicio de la sociedad, pagada con los impuestos de todos, asesinaron miles de jovenes para mostrar resultados de eficiencia militar. ¿3000, 4000, o 10 000, como se dijo en The Guardian en mayo pasado? Finalmente, las atrocidades cometidas por guerrilla y paramilitares estuvieron a cargo de grupos por fuera de la ley y merecen, ni más faltaba, toda la fuerza de la ley. Pero que miembros de las FFAA estén incolucrados en crímenes de personas humildes no tiene nombre.

Mas allá de lo que ocurra con el llamado de la Corte al expresidente, lo que se viene es una batalla política en la que, por lo visto y lamentablemente, el respeto por la vida no será el hilo conductor. Por ello, con mas fuerza que nunca, hay que luchar por honrar el artículo 11 de la Constitución: el derecho a la vida es inviolable.

 

 

 

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