Macondito, un lugar para la imaginación y la reconciliación en el ETCR de Carrizal

Este espacio cultural es el resultado de un trabajo de varios meses, donde se aunó el esfuerzo de la comunidad y de los exguerrilleros

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
julio 18, 2019
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Macondito, un lugar para la imaginación y la reconciliación en el ETCR de Carrizal

Se cuenta en Cien años de soledad que el patriarca José Arcadio Buendía y 21 hombres jóvenes, huyendo de la implacable sentencia del destino tras la muerte prematura de Prudencio Aguilar, fundaron la ciudad de los espejos al borde de una ciénaga grande cruzada por un incansable río de aguas diáfanas. Esa ciudad de los espejos y no de los espejismos llamada Macondo se erige como el ideal literario de la fundación, el tiempo y el olvido. En momentos donde pareciera que buscamos salir de un terrible ciclo de violencia similar al enfrentado por el coronel Aureliano Buendía, el ideal de Macondo parece cobrar vida en muchos rincones olvidados del país. Así se puede evidenciar en el extraordinario proceso de reincorporación de 65 exguerrilleros en San José de León, en el Urabá antioqueño, guerreros que llegaron a un potrero acompañados por sus animales tras salir de Gallo en Tierralta, que se asentaron al borde un río de aguas diáfanas y en medio de piedras blancas similares a “huevos prehistóricos” (como en Cien años de soledad), fundaron la experiencia de reincorporación más reconocida del país. Un caserío que ya cuenta con placa huella, gran aceptación por los pobladores aledaños y proyectos productivos asociativos. Una experiencia macondiana de reconciliación.

Macondiana también es la biblioteca Macondo que habita en la vereda Carrizal en el municipio de Remedios en el nordeste antioqueño. Como si se tratara de una evocación literaria y sentimental, la creación de la biblioteca (fueron los pobladores quienes escogieron el nombre) antecedió a la elevación de la vereda como el corazón de un corregimiento. Carrizal es un lugar donde las fábricas de hielo construidas por Aureliano Triste (el vástago más ilustre del coronel) están presentes en cada esquina y donde el calor sofocante que recuerda los terribles veranos del Macondo literario, anuncia una soledad que dejó de ser eterna con la llegada del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Fue con la llegada del ETCR que el Estado y las instituciones pusieron su mirada en un poblado olvidado donde no había servicios básicos como agua potable, caserío de cerca de 500 personas al borde de la imponente serranía de San Lucas, al cual es imposible llegar en invierno dadas las extremas condiciones de su camino de herradura. Allí, no solo llegaron 300 guerrilleros dispuestos a dejar sus armas al concluir la fase de negociaciones, también llegó la oportunidad de construir un espacio de diálogo y reconciliación en un territorio históricamente afectado por el conflicto armado.

A dos años de cumplirse la vigencia del ETCR, hay temor entre exguerrilleros, pobladores y la Administración Municipal porque el espacio sea desmontado a mediados de agosto. Un temor que tiene sentido ya que el gobierno considera que Carrizal es uno de los ETCR que debe ser liquidado. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para continuar avanzando en procesos de reconciliación como el de Siembra tu árbol por la paz o la inauguración de la guardería y ludoteca Macondito, un espacio para la reconciliación y la imaginación que busca ofrecerle a los niños que viven en el ETCR y a quienes viven cerca, un lugar de encuentro desde el cuidado y el aprendizaje. Macondito es el resultado de un trabajo de varios meses donde se aunó el esfuerzo de la comunidad, exguerrilleros, fuerza pública y sectores académicos, fue pensado como un lugar para aquellos hijos de la paz y la esperanza que poco entienden del conflicto. En el ETCR de Carrizal se inauguró el primero, pero la propuesta es construir Maconditos en varios espacios de reincorporación como la promesa de que la paz es ante todo la posibilidad que no se le puede negar a las próximas generaciones. Esperemos que el gobierno nacional así lo entienda y permita que las mariposas amarillas puedan seguir llegando a lugares donde la guerra no lo ha permitido.

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