Opinión

Los Steelworkers: la poderosa máquina sindical de Norteamérica

El comportamiento de Trump frente a los trabajadores estadounidenses y los movimientos del sindicalismo norteamericano deben tenerse en cuenta, por la incidencia directa en nuestro país

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abril 18, 2017
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Los Steelworkers: la poderosa máquina sindical de Norteamérica
Donald Trump, presidente USA - Leo W. Gerard, presidente USW

La United Steelworkers (USW) es ​​el sindicato de industria o de rama más grande de América del Norte, que representa a trabajadores de una variedad de industrias incluyendo minería, caucho, papel, refinación de petróleo, salud, seguridad, hoteles, gobiernos y agencias municipales. No es una central sindical ni una federación, es un sindicato de primer grado que hace parte de la AFL- CIO (La Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales). Tienen miembros tanto en Estados Unidos y Canadá y celebran su convención internacional cada 3 años y sus elecciones generales de forma directa cada 4. Los ciclos de los convenios colectivos que suscriben promedian los 3 años y, por eso, en ese lapso se negocian alrededor de 6 000 acuerdos que benefician a más de 800 000 trabajadores en los dos países.

En estos momentos la USW tiene el ambicioso proyecto de unirse con UNITE que agrupa a los trabajadores de Reino Unido e Irlanda para crear una sola organización sindical, trasnacional, transoceánica, transfronteriza y con el propósito soñado de suscribir convenios internacionales en defensa de los intereses de los trabajadores lo cual es apenas coherente con uno de los principios de la unión del proletariado: el internacionalismo.

(Lea también: “¿Los trabajadores norteamericanos votaron por Trump?”)

Es muy importante para los trabajadores y sindicalistas de países como el nuestro conocer lo que están pensando y cómo se están comportando los trabajadores de otras latitudes, especialmente los norteamericanos, en medio de un ambiente continental y mundial tan polarizado, que ha dado lugar, por ejemplo, a fracturas, que amenazan generar divisiones, dentro de la Central Sindical de las Américas (CSA). No se trata de que los imitemos, sino de que conozcamos sus formas de moverse y los intereses que los motivan.

En Las Vegas, Nevada (La ciudad más sindicalizada de Estados Unidos), la semana pasada tuvo lugar el congreso internacional de ese sindicato en medio de un tenso ambiente político por la reciente elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, hecho que dividió a la población de ese país y a los mismos trabajadores. Más de 2300 delegados electos, 600 observadores y más de 100 invitados internacionales de sindicatos de 22 países nos reunimos bajo el lema "El Poder de la Unidad". Aunque se temía que el proceso electoral del país pudiese generar fisuras dentro de las bases sindicales, tal situación no presentó por la excelente dirección del sindicato en cabeza de su presidente internacional Leo W. Gerard. Era evidente que, a la cúpula sindical, de militancia demócrata, le interesa mantener la fortaleza y la unidad de sus bases, por encima de las diferencias políticas.

 

A la cúpula sindical, de militancia demócrata,
le interesa mantener la fortaleza y la unidad de sus bases,
por encima de las diferencias políticas

 

La dirección del sindicato no abordó frontalmente el ascenso de Trump ni las amenazas del Partido Republicano a los derechos de los trabajadores. Lo hicieron sí, otros invitados religiosos y políticos, pero no los directivos del sindicato quienes resumieron su postura en la frase “Si Trump cumple lo prometido, no tendremos problema en apoyarlo”. Y es que recordemos que Trump, asumió la bandera del sindicalismo norteamericano, de los trabajadores y la defensa de los puestos de trabajo eliminados por los tratados de libre comercio con un sinnúmero de países en el mundo que precarizaron las condiciones de los trabajadores. También recordemos que apenas llegó al poder retiró a EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en ingles). En la convención hubo pocas referencias, por ejemplo, a lo ocurrido en Siria, pero sí hubo sensaciones de que ese movimiento guerrerista del presidente obedecía a su baja popularidad en sus primeros meses de gobierno.

Un fuerte debate que tuvo lugar en esta convención fue el dilema de la explotación petrolera y el medio ambiente. Luego de las correspondientes discusiones, el sindicato resolvió el tema con la resolución numero 24: “Trazando un camino para nuestro futuro: sostenibilidad económica y ambiental” que sirve como derrotero para atender este debate que también se suscita en nuestro país, y que, como ya lo había dicho antes, fue resuelto por la Plataforma para el Desarrollo de las Américas de la CSA (PLADA) en la que en primera medida se reconoce los efectos del cambio climático y se exige a los Estados una transición justa hacia nuevas energías.

 Contraria a la experiencia vivida hace 3 años en la misma convención, en la que el mismo Barack Obama se había dirigido a los trabajadores estadounidenses, este año percibí un ambiente diferente. Hay sectores de trabajadores esperanzados en que Trump cumpla con su palabra de renegociar los tratados de libre comercio en beneficio de los trabajadores, que endurezca su posición frente a China y que recupere millones de puestos de trabajo. Otros sectores de trabajadores están convencidos que lo de Trump no fueron más que propuestas que no  va a cumplir porque necesita de la aprobación de los otros poderes como el judicial o el legislativo, que ya se han demostrado y actuado en desacuerdo con algunas de las ordenes ejecutivas (en el tema de migración, por ejemplo, fue vetado por la rama judicial y el legislativo le ha impedido hasta ahora la modificación al Obamacare).

A pesar de las serias dificultades para hacer sindicalismo, negociar colectivamente y hacer huelgas en la primera potencia mundial, los Steelworkers son un ejemplo de resistencia, organización y lucha permanente. Son una poderosa maquina sindical trasnacional que no solo reivindican derechos laborales sino que incluyeron en este congreso la necesidad de fortalecer el activismo político, llevando a trabajadores y dirigentes a los escenarios de poder político local, regional y nacional.

Habrá que seguir atentos al comportamiento de Donald Trump frente a los trabajadores estadounidenses y a los movimientos del sindicalismo norteamericano, pues sin duda alguna tiene incidencia directa en nuestro país y en la defensa de los derechos de los trabajadores colombianos.

 

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