Opinión

Carta abierta a Popeye

“No soy un hombre valiente. Esto no es un acto de coraje. No busco desafiarlo”

Por:
Abril 18, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Carta abierta a Popeye

John Jairo:

Algunos me previnieron de escribir esta carta: lo consideraban peligroso. Lo tuve que pensar muy bien. Ya sabe usted que el miedo y el prejuicio contaminan y contagian con facilidad y astucia. Luego de un par de días llegué a la conclusión de que una persona que ha conocido la angustia del encierro por años, conoce y reconoce —como nadie—  el valor de la libertad y la hiriente culpa que causa haberla perdido. No soy un hombre valiente. Esto no es un acto de coraje. No quiero causarle una falsa impresión. No busco desafiarlo. Siendo sincero, no me parece que estoy tomando riesgo alguno compartiéndole mi escasa opinión. Al menos no con usted.

Muchos otros piensan que en su caso hubo una terrible injusticia y un acto de impunidad con un atroz mensaje para la sociedad: el mal paga. (Como lo escribía un famoso grafitero hace unos años en las calles de Bogotá debajo de la cara de Pablo Escobar). No comparto esa opinión de los muchos. De mis días de estudiante de Derecho la primera y –espero- única vez que visité una cárcel, supe que no tenía el hígado suficiente para hacerme penalista. Supongo no quería hacerme responsable —o culpable— de algo tan preciado para las personas como su libertad y por ende su genuina oportunidad -en esta estrecha vida- para hacerse felices. Usted pasó años en la cárcel, perdió su libertad y la recobró. Pagó su pena, aunque a los otros, a los muchos, las cuentas —con sus años de reclusión— no les den.

No obstante, el grafiti no se equivocaba del todo. Y es aquí en que me atreveré a darle un  breve consejo: no se deje engañar. Usted no hace parte de esa amplia porción de delincuentes y cómplices que hoy en día se regodean en canales de televisión, vallas políticas y revistas de farándula, exhibiendo su impunidad, dando discursos de transparencia y compadeciéndose de las tragedias —naturales y humanas— que ellos mismos han causado. Usted estuvo preso 23 años. Usted no es ellos. No debería darse el lujo de que lo confundan con ellos. Ellos no pasaran un día en la cárcel y lo saben, por eso sus mezquinas muecas al sonreír.

Y ya casi a punto de terminar le quisiera recomendar un libro: De la estupidez a la locura, del grandioso Umberto Eco. El texto es la recopilación de una serie de columnas que publicó en los últimos años de su vida y en donde —principalmente— da cuenta del malestar que agobia al mundo. En una de ellas —y fue leyéndola, cuando se me ocurrió escribirle estas palabras— Eco echa de menos tres valores, que en sus primeros años de vida parecían ser los cimientos –casi siempre- de las conductas de las personas públicas —o con ínfulas de serlo—: el recato, la prudencia y la vergüenza. Hoy sucede todo lo contrario, se lamenta el filósofo y escritor.

Parte de nuestra finitud como seres humanos, encarna nuestra incapacidad de comprender –o poder juzgar con entereza- los infiernos ajenos. No es mi propósito hacerlo con usted ni con nadie. Pero pienso en las víctimas de este país, en los huérfanos de hijos y de padres; en las madres de lágrima gruesa y lirio diario en cementerio y en los jóvenes de luto que tuvieron —una mañana— que regresar a la escuela sin sus hermanos, y de nuevo pienso en usted (y toda esa parafernalia mediática que han organizado a su alrededor) y en cómo solo le bastaría para ayudar a aliviarlas —en esa vigilia permanente que les dejó esta putrefacta guerra— un poco de recato, de prudencia y de vergüenza de su parte.

Espero haya sido capaz de hacer comprensibles mis palabras y sus verdaderas  intenciones. De no haberlo logrado pido me excuse. En todo caso, me basta con que recuerde solo cuatro de ellas: Usted no es ellos.

Atentamente,

Camilo Fidel López

 

 

 

-Publicidad-
0
6733
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Camilo Fidel López

Lo que la guerra calla

Lo que la guerra calla

El complejo cachaco

El complejo cachaco

Los insignificantes

Los insignificantes

El Periodista Feliz

El Periodista Feliz

La tristeza en Transmilenio

La tristeza en Transmilenio

Malas influencias

Malas influencias

La secta del emprendimiento

La secta del emprendimiento