El cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes llegó a Ciudad de México en medio de un despliegue que pocas veces se ve incluso en operativos de alto impacto. La ambulancia forense avanzó desde el aeropuerto escoltada por convoyes armados de la Guardia Nacional hasta las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada. No fue un traslado rutinario. Dentro iba el hombre que durante más de una década encabezó el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal que disputó al Cártel de Sinaloa el control del narcotráfico en México y que convirtió su nombre, El Mencho, en sinónimo de desafío abierto al Estado.
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Su muerte ocurrió tras un operativo en el municipio de Tapalpa, en Jalisco. Fuerzas especiales del Ejército, con apoyo del Centro Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía General de la República, desplegaron una operación aérea y terrestre sustentada en inteligencia militar y en información proporcionada por agencias de Estados Unidos. La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares por su captura. Era uno de los objetivos prioritarios de Washington y del Gobierno mexicano. Fue herido en la sierra y murió mientras era trasladado bajo custodia.
Conexión Colombia
El Mencho y su cártel no fueron grandes cultivadores de coca. Su papel estuvo en otra parte de la cadena: la logística y las ventas. Se convirtió en un experto en mover toneladas de droga desde Sudamérica hasta los mercados de Estados Unidos y Europa. Para lograrlo, se alió con grupos que controlaban la producción de grandes cantidades de cocaína.
El CJNG estableció importantes y silenciosas alianzas con el Clan del Golfo —que en su momento comandaba alias Dairo Antonio Úsuga David, conocido como "Otoniel" y ahora bajo el poder de alias Chiquito Malo, con quien el gobierno de Gustavo Petro adelanta un diálogo de paz en Catar que se ha visto enlodado tras la reunión de Petro con Trump, el pasado 3 de febrero, por el supuesto compromiso adquirido con Washington de entregar a Chito Malo y a otros jefes de las disidencias Farc y del Eln.
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El negocio de El Mencho consistía en asegurar rutas, garantizar cargamentos y poner la mercancía en puertos estratégicos y pasos fronterizos bajo control propio. Mucha de la cocaína con la que trabajaba Oseguera salía de Colombia y atravesaba corredores vigilados por hombres armados hasta llegar a los puertos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, controlados por sus hombres en el Pacífico mexicano, o, a cruces terrestres hacia el norte. Desde allí, continuaba hacia California, Texas o puntos de distribución en Europa.
Así se hizo grande
La historia del ascenso de Nemesio Oseguera Cervantes comenzó tras la fragmentación del Cártel del Milenio, del que él hizo parte en su juventud. Óscar Orlando Nava Valencia y Juan Nava Valencia, conocidos como El Lobo y El Tigre, fundadores del cartel, fueron capturados, dejando un vacío interno. Poco después, en julio de 2010, Ignacio Coronel, otro de los jefes, murió en un enfrentamiento con marinos mexicanos. Coronel había sido una figura estabilizadora en la estructura criminal. Sin él y sin los líderes históricos en libertad, la organización quedó expuesta a disputas internas. Oseguera Cervantes, quien mantenía vínculos familiares con los Valencia, aprovechó ese momento. No llevaba el apellido Valencia, pero asumió el mando y reorganizó las lealtades.
Antes de consolidarse como jefe, había pasado por la policía municipal en Jalisco, donde trabajó como oficial por unos años; también había sido detenido en 1992 en Sacramento, California, por delitos relacionados con drogas. Cumplió condena en Texas y fue deportado. De regreso en México, escaló posiciones en estructuras criminales hasta fundar lo que se conocería como el Cártel de las cuatro letras. A inicios de la década de 2010, su organización empezó a expandirse más allá de Jalisco y Colima hasta tener presencia en más de 20 estados en México.
🇲🇽AHORA| México confirmó la muerte del narco más buscado. Nemesio Oseguera Cervantes, el Señor Mencho.
— Traductor 🥹💕💐 (@TraductorTeAma) February 22, 2026
Este vídeo no es del ejército mexicano, son los sicarios del Mencho, las Fuerzas Especiales Grupo de Élite; del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)pic.twitter.com/g8E5wG6Jch
El crecimiento del CJNG no fue solo territorial. Bajo su mando, el grupo convirtió la metanfetamina en el eje financiero. Aprovechó la infraestructura portuaria para importar precursores químicos desde Asia y descentralizó la producción, permitiendo que laboratorios locales operaran bajo su paraguas. También entró de lleno en el mercado del fentanilo cuando la demanda en Estados Unidos se disparó a partir de 2016. La combinación de rutas consolidadas, puertos bajo influencia y redes internacionales le permitió disputar el liderazgo del mercado sintético.
Pero la cocaína siguió siendo un negocio central, no por producción sino por transporte. Las alianzas con grupos colombianos le aseguraron suministro constante. El CJNG ofrecía algo que pocos podían garantizar: control armado de los corredores. Su estructura incluyó un brazo armado conocido como Fuerzas Especiales Grupo de Élite, compuesto por sicarios uniformados y equipados con armamento de alto calibre. En 2015, uno de sus comandos derribó con lanzacohetes un helicóptero militar en Jalisco, en un intento por evitar su captura. Ese episodio marcó un punto de inflexión en la percepción pública del poder de fuego del cártel.
La violencia fue una herramienta sistemática. Se le atribuyen emboscadas contra fuerzas federales, ataques coordinados en varias ciudades y el atentado contra el entonces secretario de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México en 2020, Omar García Harfuch, quien resultó herido y logró salvarse de milagro. También diversificó sus ingresos: robo de combustible en ductos estratégicos, extorsión a empresas, secuestro de cargamentos, tráfico de migrantes en rutas del sur y lavado de dinero en sectores como la construcción y el mercado inmobiliario. El control se imponía con ejecuciones públicas y bloqueos de carreteras que paralizaban regiones enteras.
Captura en Tapalpa
La operación final en Tapalpa ocurrió días después de que se autorizara la presencia de un grupo de fuerzas especiales estadounidenses para labores de capacitación en México. Autoridades de ambos países confirmaron que la información de inteligencia estadounidense fue clave para ubicarlo. Durante el operativo hubo enfrentamientos con miembros del CJNG que intentaron impedir la detención. La respuesta militar incluyó apoyo aéreo. El gobierno informó que fue abatido tras resistirse.
La caída de Oseguera Cervantes cierra un capítulo que muchos compararon con la era de Pablo Escobar por la combinación de poder económico, desafío armado al Estado y proyección internacional. Su muerte provocó reacciones inmediatas. En distintos puntos del país se registran bloqueos e incendios de vehículos y comercios mientras las fuerzas del Estado se despliegan por todo el país para contener las represalias.
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