Los atuendos de la primera dama de México

Angélica Rivera lució un modelo de Oscar de la Renta en el balcón presidencial

Por: Vladimir Rothschuh
septiembre 22, 2014
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Los atuendos de la primera dama de México
Foto: Archivo del Autor

Los obsequios que los empresarios celebran con los funcionarios públicos están bien especificados en la ley de servidores y son poco bien vistos por los ciudadanos. Es el fenómeno del gobernador que recibió un pozo profundo y una presa a cambio de un acueducto y que motiva corredurías adversas, es el caso del grupo lechero Lala acordando con la SCT y Salud, regalos a los usuarios de Capufe.

Las alianzas no son exclusivamente IP – políticos sino entre políticos – políticos tal hacen notar Gerardo Ruiz Esparza y Mercedes Juan cuando mojan la dona en un poco de leche. Son afirmaciones grupales por sentido gerontocrático, por afinidades de sobrevivencia luego que el Presidente advirtió cambios en el Gabinete, son proximidades del miedo revelados patrióticamente en el onomástico del general Porfirio Díaz, bienllamado Puente del Grito. Las especificaciones de Gerardo y Mercedes se incluían en el "tripack" de fórmula entera, light y deslactosada, probadoras de la asistencia gástrica en rutas donde Benito Neme y Roberto Alcántara no han instalado un solo WC a lo largo de amplias rutas ahítas de baches. La protectora de Julio Frenk y sus vacunas caducas, pudo incluir en el vademécum del “tripack” otras finalidades de la generosa Lala como prevención untable en caso de quemaduras solares, piquetes de insectos o materias más graves como envenenamientos que suelen atajarse con ajos. La putrefacción de la sangre como de la res pública ojalá pudiera atenderse con lechadas y que faliblemente comprime Julián Olivas en tanto llega la Fiscalía Anticorrupción. El Richard Gere del gabinete, finalmente tiene a su Cindy Crawford cuyo lunar supralabial inquietaba a muchos y los bigotes calizos rememoran los trágicos desenlaces de la pus bovina.

La moral del doctor Zedillo y de don Roberto Alcántara es de la estatura de cien millones de euros. Cuando los marxistas en empeñaron en que la única finalidad del dinero era para usarse como papel sanitario, la izquierda del afamado diario El País aparece con el charrasquillo de que el tesoro conseguido por el ex Presidente de México es del orden moral. No son euros, pesetas, libras esterlinas o dólares, son simplemente cien millones de moras como las del mandatario potosino que tenía su árbol de virtudes en el traspatio de sus bellaquerías. Es como confundir el patronímico banqueril de Santander con el botín mexicano. Los Polanco igual siembran la estupidez como Alvarado rascando los suelos a la Vera de la Cruz para que los árboles de oro den naranjas: Zedillo y Alcántara son unos hijos del Santo Sudario por entregarles cien millones de morales extraídas del trasiego ético y no genético en las arcas públicas mexicanas.

El País es gratuito, sus páginas impresas y virtuales emiten la moralina de que a Pujol hay que clavarlo en el calvario de sus trácalas junto a los políticos mexicanos ubérrimos de cuellos blancos, pero no tan blancos mientras se trata de aquellos eventos inmorales que ofenden a los Polanco cuando se miran en el azogue de los Pujol. Moralmente, el doctor Zedillo salvó a los banqueros y a los carreteros con fobaproas, para que los mexicanos siquiera puedan oler esas castañas como gratamente El País asegura que son perfumes moralizantes contraviniendo la heredad de Pito Pérez a los pobres.

En la ocasión patriótica, la pareja presidencial balanceó salomónicamente a sus vástagos. Los hijos de Enrique Peña Nieto a la derecha de la Primera Dama y los hijos de Gaviota, a la izquierda del Presidente. La imagen de la esposa presidencial era reluctante por sí misma y no por la prenda. Pues desde que Benito Santos se regodeaba en la socialité mexica como el modisto de Angélica Rivera, sus bonos subían espumosamente. De tanto ponerle pinzas por acá y por allá a la Primera Dama y a su hija Sofía, tomó libertades y extendió el codo anunciando que se instalaría en el DF como empresario. No acababa de decirlo cuando brotaron los desaguisados de un buen costurero pero mal político, que se hacía pasar como asociado. Para no dejar lugar a dudas, Angélica Rivera se deshizo de Benito, ojalá hubiera sido Neme, y prefirió pagar lo conocido y externo como un Oscar de la Renta que la puso lucidora en los balcones palaciegos la noche de El Grito. Ahí están marcadas las distancias entre los hechos y los dichos: Santos ya no forma parte del devocionario presidencial.

Se empeña Norberto Rivera en subirse la sotana y mostrarle la hernia prostática a Aristóteles Núñez. A ver quién tiene más balones en eso de pagar o no cubrir las rentas fiscales, son dos mil años de aguante clerical arrastrando los escrotos por atrios y confesionarios para que la Matrix le diga “no se resista Mr. Anderson, Hacienda lo tiene checado”.

Después de la recomendación de la CNDH a Moreno Valle por la represión policial en Chalchihuapan, la gira de Peña Nieto hoy a Puebla se mecía como la neblina de Teziutlán. Entre que si el mal tiempo permitía al Presidente inaugurar la obra carretera o si se enviaba hasta más adelante la visita cuando hubiera removido Moreno Valle a Facundo Rosas y Luis Maldonado. Se tronaban los dedos en Casa Aguayo al estilo de José Narro, cuando Juan Pablo Piña hace interpretaciones jurídicas determinando que Facundo no debe ser molestado privándolo de su puesto. La designación de Moreno Valle hacia el hijo de Piña Olaya, creyó apuntar hacia una de sus mejores piezas derechohumanistas y que más bien le está complicando aquello que debió amputarse de inmediato para no ampliar la gangrena a su proyecto transexenal. Si Piña antepone su amistad con Rosas y Maldonado con ambos, la decantación resultará ingrata como aquella de Ayotzinapa donde el gobernador Angel Aguirre acabó extorsionado por López Rosas al grado cínico de hacerlo titular de la STPS.

1999 fue el año de la pezuña para los trabajadores del Estado, bien visto como el 6661 azufrado en que comenzó a desmoronarse el ISSSTE. Los súper y las farmacias eran desabastecidos por la alternancia democrática extasiada con el saqueo que identificó a la nueva clase gobernante asaltadora del poder presidencial. Victoria Ranfla señala esa fecha como el año fatídico en que el instituto de los trabajadores comenzó a declinar y que hasta doce años después empieza su recuperación. Han sido los dos años últimos de refundar al ISSSTE, pareciera broma, desde su vocación de servicio hasta lo elemental de medicinas en sus farmacias y alimentos en sus tiendas. Victoria Ranfla no cree en los milagros , pero Peña Nieto comienza a mostrarles la luz al final del túnel: la prosperidad se percibe entre los sindicalizados y los derechohabientes.

La letra del himno nacional prefigura la inamovilidad democrática no obstante la transición y la alternancia políticas. El último Presidente de la Guerra, Felipe Calderón, no será el último, como el subcomandante Marcos el novísimo botón guerrillero o el Chapo Guzmán el postremo barón, mientras el Estado y la sociedad no muden sus estructuras y sus discursos belicistas: hay que aniquilar la pobreza, hay que censurar el bullying, hay que destruir la intolerancia, hay que matar el dengue, hay que acabar con los opuestos. Mexicanos al grito de guerra aprestad los mensajes de la violencia con el discurso cotidiano, de bandas de guerra en las escuelas, con desfiles militaristas y la ampliación de esos aparejos cuestionados por Proudhon: los tránsitos del porfirismo al carrancismo, al callismo, al alemanismo, del Partido de Estado a la Sociedad Civil, no han sido “uniformes”. México reclama internacionalmente contra el armamentismo, léase bien “protesta” por la ejecuciones yihadistas, cuando domésticamente no ha desfogado las cuencas bonapartistas de la institucionalidad como de la anti institucionalidad guerrillera o del crimen organizado. La creación de la Gendarmería, prevista como el paso definitivo a la civilidad, no alcanza aún a la añeja élite, otorgándole a México la estatura de una Suiza. La Independencia se celebra marcialmente desde las aulas hasta la plaza pública, desde los cuarteles hasta las células del narcotráfico, los discursos y mensajes son milicianos, a la par se contrapone como la negación de la negación una dialéctica superflua del pacifismo.

Suman más de ocho millones de mexicanos al año los que integran la iniciativa nacional de fomento a la lectura que Conaculta promueve a través de sus salas, quioscos, andadores, casas hogares que dan vida a cultura en armonía. Esta vez el turno es para la ciudad fronteriza afectada años atrás por una descomposición social terrible pero que poco a poco ha ido permitiendo a Juárez volver a la normalidad social. La Feria del Libro de Ciudad Juárez servirá a Ricardo Cayuela armonizar a panelistas, cuenta cuentos, talleristas, galeristas y agrupaciones migrantes y feministas al entramado del relato.

Como un viejo subordinado, Miguel Angel Mancera da respuesta a Marcelo Ebrard: nada tiene que ver el ex Jefe de Gobierno en la L12. No aguardó a su segundo informe de alianzas peñistas sino que en una cabina liberó a medias al creador de su destino político, porque jurídica y judicialmente es la autoridad quien debe emitir la exoneración definitiva de un asunto de seguridad vial, más que de enrarecimiento financiero. Quedó aclarado, se trata de un asunto rielero que no monetario. Y en esos amoríos caninos, interviene el Peje solicitando no se peleen pues hacen el show gratificante a los panistas y priístas, que no a los perredistas maiceros o a los institucionalizados morenos. Somos hermanos en la savia del presupuesto ¿para qué jalarse los cabellos en las afueras de la vecindad ideológica? Como a Amlo, Mancera le obsequió carteras para Torruco y Müller, habla emulsificándose el ombligo de que lo mejor es ver hacia adelante cuando se resiste Joel Ortega a darle más mirada al retrovisor su nueva intimidad. Si algo tuvieron que ver los priístas en la L12 es su legado parricida transexenal: para que haya Rey debe morir el Rey. Es el compendio repetido entre Carlos Salinas, Luis Donaldo Colosio, Manuel Camacho y Ernesto Zedillo o entre Marcelo Ebrard y Miguel Angel Mancera.

Las sangrías tricolores del viejo Partido de Estado son minimalistas cuando el tlatoani es salpicado con el hisopo de sangre por su heredero. A Amlo no lo acusó MEC de enriquecerse como casateniente al lado de Carlos Slim, así es cómodo dar recetas en arabescos. Puesto que en los desvaríos patrioteros el macuspense ahora señala que el amigo de Ebrard es el asociado y protector de Germán Larrea ¿Y desde cuándo Salinas de Gortari obró la magia en Ferronales? Toda esa verborrea lopista de amor y paz puede costrar los labios cuando en lugar de Tanya Müller aparezca como secretario ambiental Jesús Zambrano, cobrando así sus emolumentos al mancerismo como antaño lo hicieron los Chuchos a favor del Marcelismo en la Secretaría del Trabajo. ¿Por qué no poner al Tragabalas a conducir el Metro en lugar de Joel Ortega? Esa atarjea puede diseñarse a modo en beneficio de la izquierda neoliberal: la sobrina del Peje seguirá armando trabucos inmobiliarios con los libaneses, Carlos Navarrete asume el minibar del CEN, Ebrard será el barman, Zambrano destorcerá los rieles de la L12 y Mancera cabalgaría sobre un rocinante negriamarillo hacia el serpentario de Chapultepec.

La fama ganada por cambiar nombres en la Conago, la amplió Carlos Lozano de la Torre al dar el Grito en Aguascalientes invocando a Josefina Domínguez.

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