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Los 3 jóvenes paisas dueños de la mole que va a tapar el Castillo de San Felipe en Cartagena

Las 4 torres de 30 pisos de vivienda social ponen en riesgo la condición de Patrimonio de la Humanidad de la ciudad. MinCultura y la Procuraduría intentan atajarlo

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Octubre 12, 2017
Los 3 jóvenes paisas dueños de la mole que va a tapar el Castillo de San Felipe en Cartagena

Tres jóvenes profesionales paisas, Maria Adelaida Llano, Tatiana Figueroa Zuleta y Lucas Tamayo, se juntaron para conformar las sociedades Promotora Calle 47 y Promotora Rosendal, con el propósito de promover proyectos arquitectónicos tanto en Medellín como en Cartagena. La primera nació en el 2006 y la segunda en 2014. El proyecto que los ha puesto a sonar últimamente es Aquarella en el barrrio popular de Torices :  cuatro torres de 30 pisos de vivienda social que interfiere la visual sobre el emblemático Castillo de San Felipe. Lograron la licencia de construcción de  la oficina de planeación durante  la efímera Alcaldía de Campo Elías Terán en el 2012. El alcalde, quien llegó al cargo por su popularidad como locutor radial fue destituido y pocos meses después murió.

Dionisio Vélez, el alcalde que sucedió a Campo Elias, Dionisio Vélez, tampoco hizo nada para evitar la catástrofe urbanística, y de la cual se percató el Ministerio de cultura a comienzos de este año. Fecha en que empezó a actuar para lograr proteger el patrimonio de la nación por encima de las decisiones locales de los alcaldes de turno. La oficina de planeación de Cartagena tiene el ojo de las autoridades puestos encima por ser un foco de corrupción en la que se tramitan permisos mediados por dinero o presiones de intereses de los constructores a través de políticos. Incluso Manolo Duque, el último alcalde elegido, se encuentra en la cárcel por un cartel de permisos falsos o ilegales para levantar edificios, uno de ellos, el edificio Blas de Lezo que incluso se vino abajo por no cumplir con las especificaciones ocasionando la muerte de 21 personas.

El mecanismo que utilizó la oficina de planeación para hacerle el esguince al POT y la reglamentación de Conservación de Patrimonio del Ministerio de cultura que prohibía la construcción de edificios de alturas mayores a 6 pisos en las áreas circundantes de este bien patrimonial, el Castillo de San Felipe, y otros de igual importancia fue la siguiente. Emitieron una circular aclaratoria al  POT –Plan de ordenamiento territorial-, con una cuestionable interpretación de la norma, que abrió una compuerta que ha permitido  33 modificaciones a la norma para habilitar proyectos como Aquarella, que además promocionan por su vecindad con el Castillo de San Felipe.

 

 

Para la construcción de este edificio los tres jóvenes paisas con su Promotora Calle 47  se aliaron con tres otras empresas, con las que además han ido juntos en otras inciativas.  La gerencia del proyecto está en cabeza de  Ingeniería Inmobiliaria, una empresa que tiene la misma dirección registrada que Promotora Calle 47, la impulsora  del proyecto Aquarella. El gerente es Luis Carlos Lopera y la suplente Patricia Vélez Álvarez, quien tiene otra empresa de construcción Ménsula S.A., y que está ubicada justo en la oficina de al lado de Promotora Calle 47. Ingeniería Inmobiliaria nació en 1995 y ha desarrollado 57 proyectos, mientras adelanta otros 23 proyectos en este momento.

La empresa que está encargada de la construcción de Aquarella es  Colcivil, una empresa antioqueña sólida que ha tenido varios contratos para construir acueductos con las gobernaciones de Luis Alfredo Ramos y Sergio Fajardo. Con el primero firmó  un contrato de $10,500 millones para intervenir de emergencia las vías de la parte norte del Bajo Cauca Antioqueño, otro de $1,500 para arreglar las vías de Bello y $208 para el acueducto del mismo municipio. Con Fajardo obtuvieron un contrato por $9,000 millones para construir el acueducto de Vigía del Fuerte y otro por $1,600 millones de pesos para construir el acueducto Nariño, Antioquia. El gerente de la empresa es José Alberto Saenz Giraldo, uno reconocido constructor  del departamento.

Lucas Tamayo Giraldo

Por su lado los jóvenes que montaron Promotora Calle 47 tienen un entramado de empresas con las cuales comercializan numerosos proyectos. María Adelaida Llano también es gerente de EmE Propiedad Raíz, otro de los comercializadores de Aquarella. Lucas Tamayo, tiene tal vez el mayor rango de empresas. Solo en el 2014 apareció en los registros de Cámara de Comercio de Medellín pidiendo permisos para 5 empresas: Promotora Paradisia S.A.S – Grupo Inmobiliario del Sur S.A.S; La Teca inmobiliaria S.A.S y  Plaza Navarra Inmobiliaria S.A.S.

Tatiana Figueroa es una arquitecta con recorrido académico. Ha publicado con la Universidad de Valencia, un libro patrocinado por el Grupo Argos y la Escuela de Ingeniería de Antioquia. Es la esposa de Ricardo Palacios, el gerente financiero de la empresa Arquitectura y Concreto, la tercera constructora del país.  Mediante estas distintas empresas han logrado construir una red de alianzas para facilitar las construcciones, en un comienzo solo en Medellín y el Valle de Aburrá, pero desde hace cinco años se trasladaron a Cartagena donde empezaron con este mega proyecto de cinco torres que tiene con las alarmas prendidas por sus efectos en el valor patrimonial de Cartagena.

 

Tatiana Figueroa Zuleta y su esposo Ricardo Palacios

Lucas Tamayo y María Adelaida Llano

 

Con un criterio eminentemente de negocio, los promotores del proyecto no tuvieron en cuenta el daño que pueden ocasionar la construcción de los cuatro torres: Cartagena corre riesgo de ser retirada de la lista de Ciudades Patrimonio, establecida por la Unesco si continúa violando lo acordado en 1994 cuando entró a la codiciada lista. Desde entonces se asumieron obligaciones  de respetar los bienes patrimoniales y las áreas circundantes para no alterar las visuales sobre los monumentos históricos de la ciudad.

El Ministerio de Cultura, a través de la oficina de Patrimonio en cabeza de Alberto Escovar, y de la mano de la Procuraduría de Fernando Carrillo, están actuando de manera drástica buscando frenar el avance de las cuatro moles que acabaran con la visual sobre el Castillo de San Felipe. El Ministerio de Cultura ya logró actuar con una norma que amplia el  rango de protección del Castillo de San Felipe para evitar que se sigan haciendo esguinces como éstos. La decisión tendrá efectos a futuro. Ahora trabajan para encontrar el recurso legal que les permita frenar el invasivo proyecto Aquarella, que está terminando de levantar la primera torre pero que tiene por delante otras tres.

El proyecto con el que los tres jóvenes profesionales paisas entraron a Cartagena entrará ahora en el terreno del litigio como sucede con muchas obras que arrancan con autorizaciones en el filo de la ley. Los funcionarios de planeación y los alcaldes implicados están en la lupa de la Procuraduría, quien investiga si hubo faltas disciplinarias en la emisión de las circular aclaratoria y su interpretación. El propósito es atajar una obra que puede quitarle el status a Cartagena de ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad, con un impacto dramático incluso  para el turismo.

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