Las grietas de la sociedad

Si bien contamos con normas que en teoría guían el buen accionar, muchas de ellas son omitidas o acomodadas a la conveniencia de unos pocos

Por: Angie Fontalvo Ortiz
marzo 04, 2021
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Las grietas de la sociedad

En la rutina de muchos colombianos se encuentra la actualidad noticiosa. Tras despertarnos entramos en contacto con un sinnúmero de noticias desde los medios más tradicionales (como la radio, el periódico y la televisión) hasta los más actuales (como los portales web). Ahora bien, las condiciones en las que accedemos a la información pueden variar dependiendo del contexto social o de nuestras preferencias, pero algo que se mantiene son las noticias relacionadas con hechos de corrupción e injusticia desde organizaciones privadas o gubernamentales que imponen sus necesidades sobre las del bien común.

El sentido ético de hacer lo correcto y aportar a la sociedad ha sido constantemente olvidado desde el sector privado y público. La sed por el poder, el control y el dinero son los que han guiado múltiples decisiones. Para comprender dicho panorama hagamos un breve recorrido por los últimos años. Comencemos con la contaminación y la degradación de ecosistemas debido a las malas prácticas de empresas que no aplican los procesos de sostenibilidad que tanto dicen promover. También, las irregularidades en la construcción de megaproyectos donde miles de familias se han visto desplazadas, o la malversación de recursos en algunas empresas donde los colaboradores no reciben a tiempo su sueldo y prestaciones sociales.

Los ejemplos desde el sector gubernamental no se quedan atrás. Los organismos del Estado que deben velar por la seguridad ciudadana hoy generan miedo debido a sus escándalos de abuso de autoridad o por los conocidos “falsos positivos”, que según datos de la JEP cobró la vida de aproximadamente 6.402 personas. Otras noticias de gran revuelo han sido las investigaciones a mandatarios locales por irregularidades en el Plan de Alimentación Escolar (PAE), donde menores de edad han recibido alimentos en mal estado. El comprometer la integridad del otro ha sobrepasado límites en el país y muchos han salido impunes porque hay tráfico de influencias.

Ahora, lo preocupante de estos hechos antiéticos es que se ha llegado al punto de normalizar dichas situaciones, porque, como lo menciona Jesús Morales León en el libro Ética del comunicador profesional, las acciones se vuelven tan frecuentes que no asombra la información. Entonces, se llega a omitir y repetir los mismos errores, pues al ver que no hay duras sanciones algunos prefieren seguir el mismo rumbo que está cegado por la individualidad y poco sentido de otredad.

La apertura de nuevas grietas que son cada vez más frecuentes en diversas estructuras de la sociedad están afectando los intereses del común, llevándonos a tener altos porcentajes de inequidad social. En el país contamos con las normas que deben guiar el buen accionar, pero están siendo omitidas y acomodadas para conveniencia de unos pocos.

Cabe preguntarnos ya no solo cómo llegamos a este punto, sino qué podemos hacer para recuperar el camino. Y para ello considero que desde nuestra profesión y acciones debemos aportar a un cambio, dejemos de normalizar el robo de recursos públicos, el desfalco en entidades y los desvíos de dinero en proyectos sociales. Porque no solo entra en juego la imagen profesional, sino que detrás de esas malas prácticas hay otros ciudadanos cuya integridad y oportunidades van a estar comprometidas. En definitiva, es una tarea diaria que debemos asumir si realmente queremos un cambio.

-.
0
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Nota Ciudadana
“Dadme una palanca y moveré el mundo”: Colombia y el tráfico de influencias

“Dadme una palanca y moveré el mundo”: Colombia y el tráfico de influencias

Corrupción, reforma fiscal y “mermelada”

No estamos condenados a la misma película

No estamos condenados a la misma película

Nota Ciudadana
Los carruseles de la contratación y la política

Los carruseles de la contratación y la política