La Universidad Nacional y el saqueo a la casa de Jorge Eliecer Gaitán

Desde el 2005 la institución custodia el museo del líder liberal. Su hija Gloria visitó la casa después de dos décadas y denunció el abandono en el que está

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febrero 05, 2020
La Universidad Nacional y el saqueo a la casa de Jorge Eliecer Gaitán

El pasado 25 de enero del 2020 Gloria Gaitán regresó a su casa de infancia de donde vio salir a su papá a encontrar la muerte el 9 de abril de 1948.  Llevaba 17 años sin pasar la puerta.

Su asombro fue total.  El interior de la casa estaba en ruinas. Habían desaparecido sus muebles, fijos en su memoria, igual que las cortinas, los cuadros, los muebles, los objetos, no solo queridos sino con gran valor histórico. El desorden era monumental. Del compromiso de convertirla la residencia de Gaitán en una casa-museo no quedó sino el nombre.

En el 200 5 Cecilia María Vélez, la Ministra de educación durante los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, tomó una decisión drástica: entregarles la administración de la casa y los bienes que formaban parte del archivo histórico de Gaitán a la Universidad Nacional. Hasta entonces era una entidad autónoma, adscrito al Ministerio de educación, con junta directiva y presupuesto propio. Gloria Gaitán era su directora, cargo que ocupó durante décadas El último que Hernando Corrales. De un plumazo todo cambio.

El patrimonio lo recibió el rector Marco Palacios quien con un minucioso inventario aceptó la casa. De aquellos bienes quedan pocas cosas, como un radio marca Farnsworth que trajo de Nueva York en el que escuchaba música moderna, especialmente jazz y la placa donde estuvo enterrado, durante más de cuarenta años, Gaitán.

El golpe fue tan duro para Gloria Gaitán que con la radicalidad que la caracteriza, decidió hacerse a un lado, hasta noviembre del año pasado cuando se reunió con la actual rectora de la Universidad Nacional, Dolly Montoya. El compromiso de asumir el cuidado de la casa-museo tuvo como testigo al profesor Daniel García Peña.

El 25 de enero cuando se cumplían los 117 años del natalicio de Gaitan, Gloria entró a su casa paterna, acompañada de varias personas. Los muebles, amenazados por la humedad y los hongos, estaban arrumados en un cuarto sellado. La rabia la despertó para volver a la trinchera y retomar la defensa de algo que le pertenece no solo a ella sino a todos los colombianos: la memoria de Jorge Eliecer Gaitán, el líder político más recordado de Colombia.

La presión comenzó con un derecho de petición dirigido a la rectora de la Nacional exigiéndole honrar el compromiso. Pero tampoco piensa descuidar el frente institucional y busca que sea la Alcaldía de Bogotá, a través del Centro de memoria Paz y reconciliación , el que ocupe de la administración de la Casa-Museo Gaitán. Gloria quiere alzar su voz hasta la Unesco, entidad rectora de las política de museos en el mundo, para llamar la atención sobre esta triste realidad y para ello uso el conducto de la representante ante ese organismo, Vivianne Morales, embajadora a su vez de Colombia en Francia.

Gaitán compró la casa en el barrio Santa Rita en 1933. Había sido construida en 1928 por la firma Dávila Holguín & Liévano formaba parte de uno de los primeros conjuntos residenciales de Bogotá con alcantarillado, acueducto y energía eléctrica. Una semana después de su asesinato el 17 de abril de 1948, la casa fue declarada  Monumento Nacional, con lo cual nunca podría ser demolida y debía ser preservada con todas las de la ley. Gloria Gaitán se ocupará de que sea así. Nunca es tarde.

 

 

 

 

 

 

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