La tragedia de los migrantes africanos: un llamado a la solidaridad desde las artes

A través del proyecto 'Si un día en un espacio en medio de los continentes', la profesora y artista Jaidy Díaz busca despertar empatía sobre este tema

Por: Diana Patricia González Torres
marzo 26, 2019
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La tragedia de los migrantes africanos: un llamado a la solidaridad desde las artes

Con una mirada sensible, pero critica, la artista plástica aborda este fenómeno en un proyecto de investigación-creación que está en desarrollo, pues —tras dos años de estudio— no ha podido terminarlo. La razón: la problemática no se ha solucionado y no se prevé una alternativa viable en el corto plazo. Es más, hoy cobra mayor fuerza y vigencia, no solo por su trágica magnitud sino también porque ha llegado a identificarla con la migración de venezolanos hacia Colombia.

“Si un día en un espacio en medio de los continentes es mi proyecto de investigación que realicé en mi año sabático. Surge de una conmoción interna por ver el estado de este mundo, en especial, por la tensión sobre los migrantes africanos que van a Europa y que llegan a una isla que se llama Lampedusa —que pertenece a Italia—, buscando una oportunidad de vida. Sin embargo, mueren en el Mediterráneo porque cada vez se les hace más difícil alcanzar un lugar seguro para vivir”, denunció la docente en entrevista con el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional.

En efecto, en medio de la miseria, la indiferencia, la impotencia, el miedo y los peligros, miles de africanos se juegan la vida siguiendo una ruta de escape en barcazas e inseguras pateras por el Mediterráneo que, por lo general, desemboca en tragedia. Esa es la constante en Lampedusa, la principal puerta de entrada de inmigrantes a Europa según la Agencia France24, y en la que reina una política migratoria de puertas cerradas.

“Esta situación, que es muy crítica y que lleva mucho tiempo ya, me conmovió porque cómo no sensibilizarse frente a esta situación. Entonces, busco sensibilizar, cuestionar ¿cómo desde el arte podemos llegar a tener una mirada sensible y crítica sobre los problemas contemporáneos de la sociedad?, esa es mi pregunta inicial, mi impulso. Mi vocación es un llamado desde el arte a la solidaridad humana, de eso se trata”, afirmó Jaidy.

La solidaridad, justamente, es la que no debe sucumbir, la que no debe naufragar para evitar que los migrantes sigan padeciendo y siendo víctimas de la miseria, de los atropellos, del horror. Así lo recalcó la artista, a quien le afanan las medidas que se están tomando, pues cualquier tipo de ayuda es rechazada e incluso penalizada con prisión.

Precisamente, el pasado 19 de marzo, según informó la Agencia EFE, el Ministerio del Interior italiano ordenó a los jefes de la Policía, la Armada y los guardacostas que hagan lo que sea necesario para prevenir la entrada ilegal de inmigrantes en el territorio nacional, pues la instrucción es precisa: “no pondrán un pie en la isla”.

“En estos momentos hay gente que está naufraga en el mar Mediterráneo, condenada a morir porque nadie los puede ayudar. Cualquier persona, cualquier organización italiana que intente ayudar, que se salte un protocolo italiano, va a prisión. ¡Es increíble que eso suceda!”, exclamó Díaz.

Aclaró, también, que a pesar de todo hay algunas ONG que se atreven a contrariar la contraproducente política migratoria, aunque sean acusadas de cometer un delito de incitación a la migración ilegal, como le sucedió a Mediterranea Saving Humans, tras rescatar a 50 migrantes el pasado lunes 18 de marzo.

Al respecto, reveló que “todavía hay algunos que se resisten a no hacer nada. De eso se trata el mundo. Y creo que no podemos perder de vista a la humanidad, porque eso es lo que nos hace humanos. Cualquier cosa que tú des es tan valorada, sin hablar africano, es solamente estar ahí y acompañar, escuchar, eso ya es un acto”.

Las artes vivas como alternativa

“Si un día en un espacio en medio de los continentes” inició con una exhaustiva investigación y continúa con un proyecto de creación desde las artes vivas, que es el campo en el que se desenvuelve Jaidy Díaz, quien además de ser docente de la Maestría en Teatro y Artes Vivas de la Facultad de Artes de la U.N., es maestra en artes electrónicas y sonido.

Justamente y gracias a su experticia en esta especialidad, ha transformado las imágenes del trágico escenario en sonidos y palabras, en escrituras creativas acompañadas de música. Así lo ha venido haciendo, pues lo que le interesa es reclamar, sin juzgar, atención y cooperación. Por eso, no lo hace desde el morbo, sino desde la creación.

“Como era tan difícil el escenario y me causaba mucho dolor, decidí renunciar a las imágenes porque no quiero hacer un morbo, sino más bien ser respetuosa, afectuosa en todos los sentidos, no solamente con los migrantes sino con las personas que me ayudaron en el centro de acogida, con las personas que me colaboraron en Francia”, explicó.

Los colaboradores a los que hace referencia Jaidy —y que contribuyeron a la realización de este proyecto— es la Société Pitouch Company de Estrasburgo, Francia, a través de su directora Evelyn Z. Biecher. Por eso, recalcó que es un trabajo colectivo y que lo cuida no como propio, “sino como un colectivo que somos”.

En síntesis, su acto de creación es una instalación sonora, en la que tienen espacio escrituras creativas desarrolladas por ella para una pieza de múltiples voces y un instrumento. “Es una obra performativa polifónica con varios actores, actores en el sentido más performativo, voces, sonidos, paisajes sonoros, voces africanas de las diferentes etnias y grupos”, aclaró.

Su trabajo, sin embargo, ya ha causado resonancia, pues en diciembre de este año será exhibido en las instalaciones del Centro de Memoria de Chile, tras haber sido aceptada una propuesta suya. Eso es lo bueno, lo malo es que tiene que buscar apoyo financiero para desarrollar su intervención.

“No solamente es visual, es imagen sonora, es la posibilidad de construir un evento de encuentro en Chile con unos migrantes, ponerlos en diálogo con una selección fotográfica y una selección de voces en vivo, como un gran acontecimiento, una gran fiesta. Las puertas están abiertas, ahora tengo que buscar la financiación”.

Agregó que se debe avivar el sentimiento de que somos viajeros por el mundo y ello debe causar alegría, aunque sea todo lo opuesto. Felicidad también porque, según ella, se trata de conocer a otras personas, de entender la diferencia y otras formas de vida, de escuchar otros dialectos. “Es una riqueza única, es un privilegio conocer a otro que no es igual a uno”, reveló.

El proyecto está en curso y aunque Jaidy no cuenta con muchos recursos para continuarlo, está más que dispuesta a seguir tocando puertas y, más allá de eso, sensibilidades. Aunque, recalcó, que este factor no la limita, pues la idea, además de generar empatía, es clamar por unas nuevas ciudadanías, en las que los migrantes no sean migrantes ni cifras sino seres humanos que tienen sus propios derechos, sus propias historias, su propio lugar.

Sin ir más lejos

“La investigación continúa porque la cosa sigue, porque también pasa en Colombia la oleada migratoria de venezolanos. Entonces, desplazo un poco mi mirada al fenómeno en La Raya, la frontera colombo-venezolana por La Guajira, y ahí se mezclan también fenómenos sociales y humanos que producen, a su vez, una fusión muy grande del mismo evento en otra escala, en otro territorio. Y por eso, hago una relación entre los dos trabajos”, explicó sobre el desarrollo de su estudio.

La artista llama, así mismo, la atención de los docentes, pues cree firmemente en que ellos pueden aportar una mirada sensible y crítica, porque, según ella, ¿cómo le mostramos a nuestros estudiantes el mundo de hoy? Por eso, los estudiantes también son parte importante de su trabajo, porque considera que deben estar preparados para enfrentar este mundo y la mejor manera es a través de la educación.

Sobre la investigación del fenómeno en Colombia dijo que ha sido muy difícil porque, parece que hablar de los migrantes o tener este sentimiento empático hacia ellos, es polarizarse. “Parece que es un movimiento politizado, entonces, la primera pregunta que te hacen es de qué partido vienes o si eres de derecha o izquierda, y yo lanzo mi bandera y les digo: soy de la humanidad y soy del arte”, concluyó.

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